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NAVARRO, V.: La clase social de los santos

la gran mayoría (1.950 del total de 2.494, es decir, un 78%) pertenecía a los estatus altos, que definen como clase alta; 422 (un 17%) de estatus medio, y sólo 122 (un 5%) procedían de las clases populares. Señalan los autores del estudio que las clases altas, de estatus alto, constituían sólo el 5% de la población de los países estudiados; las clases de estatus medios el 10-15%; y las clases populares, la gran mayoría (del 80 al 85%). Los seres ejemplares para la Iglesia católica eran, pues, en su mayoría, personajes de las clases dirigentes, y ello a pesar del famoso dicho en la Biblia de que “será más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos”. Sigue leyendo

El gran error del conocimiento económico dominante

Como bien dijo John Kenneth Galbraith, uno de los economistas más agudos que EEUU haya tenido, en su famosa lección inaugural del Congreso Americano de Economía, “el gran punto flaco de la teoría económica neoclásica es que, al eliminar el poder del foco de análisis, ha despolitizado el conocimiento económico, distanciándolo del mundo real” (citado en “Pursuing Profits – or Power?” de James K. Boyce, Dollars and Sense, July/Aug. 2013, p.8).

·      La gran patronal desea sobre todo poder, en relación con los agentes de los cuales derivan sus bienes y servicios, y muy en particular del mundo del trabajo y de los otros segmentos de la población. El poder (es decir, la capacidad de, en términos relacionales, tener mayor capacidad de decisión que otros) es su mayor objetivo. En realidad, la acumulación de beneficios es un medio para alcanzar tal fin. Y de ahí su enorme deseo de influenciar, cuando no controlar, los mecanismos de decisión no solo privados sino también públicos, incluidos los medios de información y persuasión.

vía El gran error del conocimiento económico dominante.

 

V.Navarro: Los “malos” gobiernos populistas latinoamericanos

“Resulta, después de todo, que las políticas redistributivas de los “malos” (populistas) fueron más eficaces en disminuir la pobreza y las desigualdades que la de los “buenos” (socialdemócratas). Clasificación por otro lado falsa y tendenciosa”

Básicamente eso, nos habla de como los gobiernos de tendencia a la izquierda de los últimos años en América Latina han conseguido mejorar las estadísticas respecto a la redistribución de la riqueza, y de como estas mejroas han sido más acentuadas en los países llamados peyorativamente populistas.

Puedes leer el artículo completo más abajo o yendo a Vicenç Navarro, 20 de enero de 2011

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de V. Navarro: ¿Quiénes son los mercados?

En este artículo viene a decir que:

1. Los gobiernos intentan externalizar las responsabilidades por unas políticas altamente impopulares (reducir déficit y la deuda pública, los salarios, debilitar a sindicatos…) atribuyéndole la culpa a unos agentes externos: los mercados financieros.

2. Los “mercados financieros” son básicamente nuestras instituciones financieras (españolas y europeas. Principalmente los bancos, las compañías de seguros y los fondos especulativos españoles (el eje de lo que se llamaba antes la burguesía financiera, término abandonado en el lenguaje político-mediático actual por considerarlo “anticuado”) los que poseen casi la mitad de la deuda pública española. La mayoría de la otra mitad la poseen bancos, compañías de seguros y fondos especulativos europeos, gran número de ellos relacionados con los mismos fondos españoles. Sólo una mínima parte la poseen entidades financieras extranjeras (es decir, de fuera de la Unión Europea).

3. Estas entidades están controladas por menos del 0,1% de la población

4.Hay otra alternativa a la dependencia que los estados tienen de la banca privada. Ello no es cierto. El Estado puede generar recursos a base de, por ejemplo, incrementar, en lugar de bajar, los impuestos a la banca, a las rentas del capital y a las rentas superiores. Y el BCE, en lugar de dar dinero a la banca, se lo podría dar a los estados para comprar su deuda pública a los mismos intereses que se los da a la banca. Pero no lo hace, con lo cual el Estado tiene que pedir prestado a la banca. Un círculo virtuoso para la banca y desastroso para los estados.

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como la banca nos roba a través del BCE

[…] El problema con este BCE es que no actúa como un banco central, es decir, no compra los bonos públicos de los Estados miembros, ni tampoco presta dinero a los Estados. El famoso artículo 123 de su Reglamento lo dice muy claro. El BCE no podrá comprar deuda pública de los Estados. Éstos están totalmente desprotegidos. No pueden hacer nada frente a la especulación de los mercados financieros. Los que sí, en cambio, pueden pedir prestado dinero al BCE, son los bancos privados, y lo pueden conseguir a unos intereses bajísimos, al 1,25%. En cambio, los Estados tienen que pedir prestado dinero a los bancos, pagando unos intereses elevadísimos, incluso del 7% como es el caso de Italia (en España es el 6,5%). Este arreglo es una bonanza para los bancos privados. Consiguen dinero fácilmente del BCE y con ello compran bonos públicos que les producen una rentabilidad del 6% o del 7% de lo que compran. El BCE actúa de esta manera, privilegiando a los bancos privados sobre los Estados, transformando el BCE en un lobby de la banca.

“El Banco de España actúa como portavoz de la banca, no como su supervisor”

V. Navarro: El BCE, el lobby de la banca

de V. Navarro: El presidente Obama (y el presidente Zapatero) y sus asesores económicos

Suecia, a principios de los años ochenta había desregulado el sector financiero que predeciblemente llevó al desastre de la economía de aquel país. La banca se dedicó a la especulación, siendo el sector inmobiliario el más fértil y propicio para este tipo de comportamientos. Se creó, así como también ocurrió en España, una enorme burbuja inmobiliaria que, al explotar en 1991, creó una crisis financiera enorme. Tras dos años de intentar “salvar” a la banca mediante inyecciones de ayuda pública que sólo alargaron la resolución del problema, el gobierno sueco decidió nacionalizar la banca. Sigue leyendo