La bicicleta había cambiado mi vida. La nieve, la lluvia y el hielo fueron los únicos obstáculos que mi madre me puso para usarla cuando quisiera. Iba y venía por las calles cercanas; daba vueltas a la plaza; enfilaba hasta la carretera del monte. Las visitas a Amelia se convirtieron en una breve carrera que podía emprender en cualquier momento, con el pretexto más insignificante. Cuando Olvido vio la bici me dijo: «No es nueva, te lo digo yo. Te la han pintado y ha quedado muy bien, pero nueva no es. Ahora es muy difícil conseguir bicis nuevas…»    A mí me daba igual que no fuera nueva, porque era una bici fuerte y grande que me serviría hasta que fuera mayor. Cuando los días fueron más largos, los paseos a la salida de la escuela se prolongaron. Al principio Amelia me acompañaba siempre con su bici, pero luego iba yo sola hasta el seminario y volvía y subía por las calles estrechas que tan bien conocía. Desde la altura de mi bici alcancé una nueva forma de ver. Las imágenes pasaban a mi lado a un ritmo más rápido: tiendas, portales, jardines, gente que yo evitaba o que me evitaban. Por la carretera iba más deprisa y el viento me daba en la cara. «Esta niña está cogiendo color de tanto ir en bici», dijo la abuela. Mi madre me miró como si no se hubiese dado cuenta, porque efectivamente me miraba sin verme en los últimos tiempos.

Josefina Aldecoa: Mujeres de negro

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Josefina Aldecoa: Mujeres de negro

para que no acertara la mano con la herida…

«Mira mi hermano. Qué necesidad tendría él de haberse metido a arreglar el mundo… Y qué bien le arregló el mundo a él…


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Ryszard Kapuscinski: Cristo Con Un Fusil Al Hombro

la intensidad de los ataques se ve limitada por la política: matar a los suficientes para que a los demás se les quede bien grabado en la memoria, pero no a demasiados, no vaya a ser que en el mundo se levanten voces de condena. No se sabe muy bien dónde está el límite de las víctimas que el mundo puede digerir.

El sentido de misión y el chovinismo siempre van unidos. Los ejemplos aleccionadores abundan, se podrían aducir hasta el infinito. El hombre con sentido de misión no sólo resulta agobiante para los que lo rodean, sino que puede llegar a ser peligroso. Más vale no compartir frontera con una nación convencida de que cumple una misión. El mundo sería muy diferente si se pudiera decir a cada cual: ¡Sálvate por tu cuenta, a la medida de tus deseos y posibilidades!


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Xanti Ramirez: El asesinato del gato de Schrodinger

Einstein solía decir: “¿Es que la Luna no está ahí cuando nadie la mira?”

cuando el sistema cuántico se rompe, la realidad se define por una de las dos opciones… A esto se le llama “decoherencia”, y es el responsable de que veamos el mundo tal y como lo conocemos. Es decir, como una única realidad. Sigue leyendo

Julio Llamazares: La lluvia amarilla

Desde entonces, he vivido de espaldas a mí mismo. Durante todos estos años, no he sido yo el que se sentaba junto al fuego o el que vagaba por el pueblo como un perro abandonado y solitario. No he sido yo el que cada noche se acostaba en esta cama y se quedaba en silencio, escuchando la lluvia, hasta el amanecer. Durante todos estos años, ha sido mi recuerdo el que vagaba por el pueblo y se sentaba junto al fuego; era mi propia sombra la que venía a acostarse cada noche en esta cama y se quedaba en silencio escuchando la lluvia y mi respiración. Y, ahora que ya llega para mí la última noche, ahora que el tiempo acaba y mi memoria se deshiela por completo, como la tierra bajo el sol después de un largo invierno, abro otra vez los ojos, miro a mi alrededor y encuentro solamente este dolor de humo bajo el pecho, en los pulmones, la claridad borrosa y gris de la ventana, a un lado de la cama, y el círculo amarillo de la luna recortando a lo lejos el tejado de Bescós.

que mi fidelidad a una memoria deshecha ya entre nieblas y ruinas acabaría convirtiéndose a la larga en una nueva forma de traición. Sigue leyendo

Respondo: «Si sólo nos dedicamos a contemplarla, la realidad tiende a difuminarse.»

Marta Sanz: Black, Black, Black (Zarco 01)

Miklos Banffy: Las Almas Juzgadas

Con cuidado de no hacer ruido al dejar el instrumento porque era ley de serenata que sólo con música se podía despertar la casa que duerme.
quería emprender la lucha contra la emigración aquí en el País Székely -al sudeste de Transilvania-, que en la primera década del siglo XX suponía un estigma para el gobierno, la peligrosa evidencia de que la política no se interesaba en absoluto por la economía. En vez de analizar y resolver las razones que motivaban la emigración, optaron por organizarla para impedir abusos y, de ese modo, se agravó el problema. Darányi fue el único dispuesto a dar la batalla. Sigue leyendo

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