Archive for the ‘ Subrayados completos ’ Category

Carson McCullers: La balada del café triste

  • Pasaron cuatro años. No nos detendremos en ellos, porque fueron iguales unos a otros. Hubo grandes cambios, pero se produjeron poco a poco y por sus pasos: cada paso tiene poca importancia.
  • —«Dijo la mosca en la rueda del carro: ¡Qué polvareda vamos levantando!»

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Atwood Margaret: El cuento de la criada

 

  • Al contarte algo, cualquier cosa, al menos estoy creyendo en ti, creyendo que estás allí, creo en tu existencia. Porque contándote esta historia, logro que existas. Yo cuento, luego tú existes.
  • Me gustaría que este relato fuera diferente. Me gustaría que fuera más civilizado. Me gustaría que diera una mejor impresión de mí, si no de persona feliz, al menos más activa, menos vacilante, menos distraída por las banalidades. Me gustaría que tuviera una forma más definida. Me gustaría que fuera acerca del amor, o de realizaciones importantes de la vida, o acerca del ocaso, o de pájaros, temporales o nieve. Tal vez, en cierto sentido, es una historia acerca de todo esto; pero mientras tanto, hay muchas cosas que se cruzan en el camino, muchos susurros, muchas especulaciones sobre otras personas, muchos cotilleos que no pueden verificarse, muchas palabras no pronunciadas, mucho sigilo y secretos. Y hay mucho tiempo que soportar, un tiempo tan pesado como la comida frita o la niebla espesa; y, repentinamente, estos acontecimientos sangrientos, como explosiones, en unas calles que de otro modo serían decorosas, serenas y sonámbulas. Lamento que en esta historia haya tanto dolor. Y lamento que sea en fragmentos, como alguien sorprendido entre dos fuegos o destrozado por fuerza. Pero no puedo hacer nada para cambiarlo. También he intentado mostrar algo de las cosas buenas. Por ejemplo las flores, porque ¿a dónde habríamos llegado sin ellas?

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Philip Roth: Me Casé con un Comunista

 

  • Le dije lo mismo que intentaba decirle a mi hermano sobre el problema del discurso apasionado. A pesar de que no le sirvió de nada, intenté decírselo desde que era un niño pequeño. Lo importante no es estar enojado, sino estarlo por las cosas adecuadas. Le dije que lo considerase desde la perspectiva darwinista. El objetivo del enojo es hacerte eficaz. Ésa es su función de supervivencia, por eso nos enojamos. Pero si te hace ineficaz, déjalo caer como una patata caliente.

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Neil Gaiman: American Gods

 

  • Libertad —exclamó Wednesday con voz de trueno— es una zorra a la que hay que follarse en un colchón de cadáveres. —¿Sí? —Citaba —respondió Wednesday —. Citaba a un francés.
  • Una de las primeras cosas que aprendió en la cárcel era que cada uno debía cumplir su condena. No podías cumplir la de otro.
  • «Todas las horas hieren. La última mata». ¿Dónde había oído aquello?
  • Es más difícil matar a las ideas que a la gente, pero, al final, también se pueden matar.
  • el poder surgía de los rituales, no de los dioses.

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Guillem Martí: ¡Quemad Barcelona!

  • Pero el problema no es que no se dé cuenta de la que se avecina. El problema es que ya le da igual.
  • No existen motivos para no cumplir con tu deber. Sólo excusas.
  • Els pobles obliden els perills que han passat i viuen el present. Si algunes gestes recorden són les bàrbares, no les humanes. MIQUEL SERRA I PÀMIES
  • Sabe perfectamente cuánto había llegado a quererlo. Pero también sabe que se enamoró del hombre que fue. Y lo asusta que ahora la decepcione tanto esta sombra en la que se ha convertido, que ya no sea capaz de amarlo más. La idea lo aterroriza. No soportaría leer la decepción en sus ojos. Tener que admitir que, después de todo, la ha perdido. Que sobrevivir no ha sido suficiente. Que hay lugares a los cuales no se puede volver jamás, por mucho que se desee o se necesite volver.
  • Hace tiempo que aprendió que lo que cuenta no es estar siempre de acuerdo con tus amigos. Lo que cuenta es no estarlo, y poder continuar siéndolo.
  • Herbert Lionel Matthews, corresponsal del The New York Times en España, hace
  • «No soy comunista ni fascista, ni radical ni conservador, ni católico ni anticlerical, pero me descubro ante esta gente. Están luchando, bregando y sufriendo para mejorar la vida que han tenido hasta ahora, y espero que ganen».
  • Ellos sólo querían un mundo mejor y se atrevieron a combatir para hacerlo realidad. ¿De verdad merecen el castigo que se aproxima?
  • Ilyá Ehrenburg,
  • Cuando las clases sencillas entran por la puerta para otra cosa que no sea pagar los plazos, ya no nos gusta tanto recibirlas, ¿verdad que no?
  • EL VANIDOSO Yo sería un gran muerto. Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas con esos deliciosos colores del veneno. Habría flores de todos los aromas en mi tumba e imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo, mis ocultas palabras de congoja. Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno. Pero solamente tú recordarías mi manera de mirar a los ojos.

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Katja Kettu: La Comadrona

  • Ya no se puede salir. Es por culpa de la puerta.    «Las puertas de los soberbios se abren hacia fuera», dijo una vez Iso-Lamperi, y tenía razón. En las cercanías del Ártico nunca se les debiera poner a las puertas bisagras que abriesen hacia fuera.
  • Trabajo había para dar y tomar, porque, como dijo Aune al llegar los primeros boches:    —Si dejas sueltos y sin cencerro a doscientos mil bigardos por esos montes de Dios, na bueno pue pasar más que el ganao mengüe, lo mismo que las doncellas virtuosas. Sigue leyendo

Viet Thanh Nguyen. El simpatizante

  • Es la hipocresía lo que da asco, no el sexo.
  • Lo gracioso era que durante mi época de estudiante extranjero yo nunca me había sentido inferior. Había sido extranjero por definición y en consecuencia me habían tratado como a un invitado. Ahora, sin embargo, aunque era americano con documento de identidad, permiso de conducir, tarjeta de la seguridad social y permiso de residencia, Violet me seguía considerando extranjero, y esta falta de reconocimiento pinchaba la suave piel de mi autoestima.

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