Archive for the ‘ Subrayados completos ’ Category

Wu Ming: Manituana

  • IROQUIRLANDA 1775
  • Joseph leyó en voz alta. Tradujo el texto del mensaje, intentando reproducir las formalidades y cortesías. El inglés era un idioma mucho más tosco y conciso: al pasar de sus ojos a la boca las palabras se acortaron, perdieron resonancia, dejaron en la hoja parte de su significado. En la lengua del Imperio, a cada causa le seguía una consecuencia; a cada acción correspondía un solo fin; a cada situación, la conducta más adecuada. Por el contrario, la lengua de los mohawks estaba llena de detalles, salpicada de dudas, completada con numerosas aclaraciones. Cada palabra se extendía y alargaba para capturar cada uno de los sentidos y sonar en los oídos de la manera más apropiada. En la carta, los sachems y Joseph se dirigían a los oneidas en calidad de hermanos mayores; las palabras habían sido escogidas de forma que conciliaran las posiciones de los mohawks de Canajoharie y Fuerte Hunter; expectativas y certidumbres de Guy Johnson habían sido descritas de manera que confirmaran su amistad con los mohawks sin generar dudas sobre la independencia de estos últimos. Guy era nombrado solo por su nombre, sin otra añadidura, ninguna frase generosa que exaltara su reputación.
  • El camino hacia atrás te lleva a lo que eras, no a lo que serás. Ve y aquello que debas hacer, hazlo pronto. O no habrá arco iris, ni buenos presagios, ni cosecha.
  • Se sintió confusa. Que el Diablo era fuerte siempre lo había sabido. Podía también ser galante y gentil, para agradar a los hombres. Pero que podía llorar, eso nunca lo había oído.

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María Rojo: En el desierto de la soledad. Cuaderno de viaje a Chiapas

  • —Tal vez no hemos cambiado el mundo pero al menos el mundo no nos ha cambiado a nosotros.
  • esa otra guerra de la pulga que es la vida diaria…
  • No puedo dormirme sin entender por qué a lo largo de este año y medio ninguno de los dos hemos conseguido nunca dejar de estar solos.
  • la santa trinidad del auténtico viajero: mercados, transportes públicos y casas particulares.

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Dan Simmons: El hombre vacío

  • —No me gustan los pequeños gilipollas que actúan como grandes gilipollas sólo porque tienen algo de autoridad —dijo ella.
  • Quiero decir, es como el experimento de las dos rendijas: no importa con qué astucia miremos tras el telón, existe la misma magia. Gail asiente. Ondas o partículas. Nunca ambas. Eso es, nena. Pero aquí estamos mucho más allá de ondas y partículas. La mente humana parece estar colapsando estructuras de probabilidad en el macro además de en el micro… ¿Y eso significa qué exactamente? Bremen trata de encontrar un modo de limitar la amplitud del concepto a las palabras. No puede. Significa… Significa que las personas… nosotros… tú y yo, todo el mundo… no sólo estamos reflejando el universo, trasladándolo de conjuntos de probabilidad a conjuntos de realidad, como si dijéramos… Estamos… Dios mío, Gail, estamos creándolo momento a momento y segundo a segundo.
  • Según la teoría de Everett cuando obligamos al electrón a elegir, no elige realmente qué rendija o qué probabilidad, sino que produce otra realidad donde nosotros, los observadores, la vemos atravesar una rendija mientras su compañera de probabilidad igual y separada atraviesa el otro agujero.

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Terry Pratchett : Hombres de Armas

  • El laberinto era tan pequeño que la gente se perdía buscándolo.
  • –Vetinari siempre dice que si va a haber crimen, al menos que sea crimen organizado –dijo lord Îxido.
  • A veces es mejor encender un lanzallamas que maldecir la oscuridad.

 

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Iván A. Goncharov: Oblómov

  • ¿Por qué está triste? —preguntó. —No lo sé, Olga Serguéievna. Además, ¿qué motivos tengo para estar alegre? ¿Y cómo puedo estarlo? —Haga algo, frecuente más a la gente. —¡Hacer algo! Eso es posible cuando se tiene una finalidad en la vida, pero ¿cuál es la mía? Ninguna. —La finalidad es vivir. —Cuando no sabes para qué vives, se vive de cualquier modo, día tras día, te alegras de que haya transcurrido el día, de que haya llegado la noche y en sueños te olvidas de esa aburrida pregunta: ¿para qué he vivido este día, para qué voy a vivir mañana?
  • Perdí la flor de la vida y sólo me quedan las espinas.

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Juan Villoro: El testigo

 

  • Regresaba al pasado como a un dolor elegido, como si lo peor de esa tristeza fuera la posibilidad de perder su recuerdo.
  • —Siempre pintaba el mar, ¿no? —¿Qué más se puede pintar en el desierto?
  • la prueba de que nunca haría nada tan definitivo como no estar con ella.
  • La prensa chilanga es mendiga, jacobina. Nos van a acusar de mochos, retrógrados y cuantimás.
  • Alguna vez me dijo, con una de esas frases que le venían de pronto, que él era un accidente tratando de ocurrir.

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Raymond Chandler: El largo adiós

• —¿Qué tal? —preguntó con calma—. ¿Cómo se las entendió con mi padre? —Muy bien. Me explicó la civilización. Es decir, tal como él la ve. Va a permitir que continúe existiendo durante un tiempo más. Pero será mejor que tenga cuidado y no interfiera con su vida privada. Si lo hago es capaz de llamar por teléfono a Dios y cancelar la orden.
• Como un verdadero policía. Ellos nunca dicen por qué están haciendo algo. De esa forma uno no se entera de que ellos mismos no lo saben. Sigue leyendo