Terry Pratchett. Lores y Damas

 

  • —No apruebo eso de tontear con lo oculto —dijo Yaya con firmeza—. En cuanto empiezas a tontear con lo oculto empiezas a creer en espíritus, y cuando empiezas a creer en espíritus empiezas a creer en demonios, y antes de que te des cuenta ya estás creyendo en dioses. Y entonces sí te has metido en un buen lío. —Pero todas esas cosas existen —repuso Tata Ogg. —Lo cual no es razón para que creas en ellas. Con eso solo consigues darles ánimos.
  • — ¡Ya sé que no has dicho nada! ¡He podido oír cómo no decías nada! ¡Tienes los silencios más ruidosos que he oído jamás en alguien que no estuviera muerto!

  • El ingenio humano ha dedicado muchísimas horas a tratar de descubrir el primer Antes. El estado actual de los conocimientos puede resumirse de la siguiente manera: En el principio había la nada, que estalló. Otras teorías sobre el primer comienzo recurren a dioses que crearon el universo a partir de las costillas, las entrañas o los testículos de su padre.2 Hay muchísimas teorías de ese estilo. Son interesantes, no por lo que te dicen sobre la cosmología, sino por lo que dicen sobre las personas. Eh, chicos, ¿con qué parte creéis que hicieron vuestro pueblo?
  • Al igual que les ocurría a los enanos, Jason nunca había sentido la necesidad de tener una religión. El hierro era hierro y el fuego era fuego y si empiezas a ponerte metafísico, en el momento menos pensado descubrirás que estás rascando tu pulgar de la parte plana del martillo.
  • —Yo siempre digo que una es lo vieja que se siente.
  • Solo dejabas recuerdos, y solo tomabas experiencia.
  • ¿Cómo cuernos pueden saber esas cartas lo que nos reserva el futuro? El cartón no es famoso por su inteligencia, que digamos.
  • —Oh, sí —dijo Yaya sin levantar la voz—. Estoy empezando, sí. Cada día empiezo un poquito.
  • No entiendo qué mosca le ha picado a Esme. ¡Como si la brujería se redujera al poder! Ella ya lo sabe. La brujería no consiste en tener poder, sino en cómo lo encauzas.
  • No se trataba de que Ridcully fuera estúpido. Los magos estúpidos de verdad tienen la esperanza de vida de un martillo de cristal. Ridcully tenía un intelecto poderoso, pero su clase de potencia era la misma que la de una locomotora y además su intelecto corría sobre raíles, por lo que resultaba casi imposible desviarlo de su rumbo.
  • ¿Pegarle un tiro al dictador y evitar la guerra? Pero el dictador no es más que la punta de toda esa llaga infectada llena de pus social de la cual emergen los dictadores, y si le pegas un tiro a uno enseguida tendrás otro. ¿Pegarle un tiro también? ¿Y por qué no pegarle un tiro a todo el mundo e invadir Polonia? Dentro de cincuenta, treinta, diez años el mundo ya casi habrá regresado a su antiguo curso. La historia siempre carga con un gran peso de inercia.
  • Funcionaba, más o menos, aunque los Miembros del Parlamento solo comparecían cuando les apetecía hacerlo y en cualquier caso nadie tomaba nota de nada y, además, nadie discrepaba de lo que se le ocurriera decir a Verence porque Verence era el rey. ¿Para qué quieres tener un rey, pensaban, si tienes que gobernarte a ti mismo? Un rey debería hacer su trabajo, aunque no supiera escribir correctamente. ¿O acaso alguien le pedía al rey que ordeñara vacas o techara cabañas?
  • —Pero eso podría haberlo hecho cualquiera —dijo Magenta. —Sí, pero no se trata de eso —dijo Yaya—. Lo que importa es que no lo hicisteis.
  • No probéis con lo paranormal hasta que no sepáis qué es normal.
  • No cabía duda de que la vida había sido más interesante en aquel entonces, pero porque era más corta. Y tenía mucho más colorido, siempre que te gustara el color de la sangre.
  • No eres nada. Decía: Eres imperfecto, no tienes ningún valor. Decía: Eres animal. Decía: Quizá seas una mascota o quizá una presa. Decía: Y la elección no es tuya.
  • ¿Cómo lo has conseguido? —preguntó Tata Ogg. —Muy sencillo —dijo Yaya—. Shawn sabe que tú nunca harías estallar su tonta cabeza. —Bueno, yo sé que tú tampoco lo harías. —No, no lo sabes. Solo sabes que de momento todavía no lo he hecho.
  • La cabaña de una bruja es un objeto arquitectónico muy preciso. Exactamente no es que se la construya, sino que se va acumulando a lo largo de los años conforme se van uniendo las distintas áreas de reparación, como un calcetín hecho enteramente de remiendos.
  • Creía que eran hermosos. —Oh, lo son cuando están conscientes —dijo Yaya, agitando una mano—. Proyectan esa… esa cosa que… Cuando la gente los mira, ve belleza, ve algo a lo que quieren gustar y complacer. Pueden parecer lo que tú quieras que parezcan. Es lo que llaman glamour. Siempre se sabe cuándo hay elfos cerca. La gente empieza a comportase de una manera muy extraña. Dejan de pensar con la cabeza.
  • —Me estoy acordando de una vieja historia sobre este sitio —dijo—. Un hombre se quedó dormido aquí, cuando había salido a cazar. La jarra gorgoteó en la penumbra. — ¿Y qué? Eso de quedarse dormido también puedo hacerlo yo —dijo Carretero—. Cada noche lo hago, ¿sabes? —Ah, pero ese hombre, cuando despertó y volvió a su casa, Se encontró con que su esposa estaba viviendo con otro tipo y todos sus hijos habían crecido y no sabían quién era él. —Justo lo que me sucede a mí un día sí y otro también —dijo Tejedor con voz lúgubre.
  • ¿Qué están haciendo esas dos? —No lo sé. —Eres el rey, ¿no? Verence se removió nerviosamente. —Pero ellas son brujas. No me gusta hacerles preguntas. — ¿Por qué no? —Podrían darme respuestas. ¿Y qué haría yo entonces?
  • ¿Ogg? ¿Ogg? Ese nombre me suena. ¿Algún parentesco con Sobriedad Ogg? —Era mi papá, señor. —Cielos. Así que eres el hijo del viejo Sobriedad, ¿eh? ¿Y qué tal está el viejo diablo? —Pues como está muerto la verdad es que no lo sé, señor. —Oh, vaya. ¿Hace cuánto tiempo? —Murió hará unos treinta años —dijo Shawn. —Pero no pareces tener más de veinte… —comenzó Ponder, y Ridcully le asestó un codazo en la caja torácica. —Esto es el campo —siseó—. Aquí la gente hace las cosas de otra manera. Y más a menudo —añadió,
  • El solsticio de verano no tenía nada de especial en el sentido oculto del término, por supuesto, pero sí en las mentes de las personas. Y las mentes de las personas era el sitio donde los elfos eran más fuertes.
  • —Menuda tontería —dijo hablando consigo misma, pero Millie la oyó y se quedó perpleja. — ¿Qué quiere decir, señora? — ¡Todo esto! ¡Por mí! Millie retrocedió, presa de un súbito temor. — ¡Solo soy Magrat Ajostiernos! ¡Los reyes deberían casarse con princesas y duquesas y personas así! ¡Personas que estén acostumbradas a todo eso! ¡No quiero que la gente grite hurra solo porque he pasado por ahí en una carroza! ¡Y especialmente no personas que me conocen de toda la vida! Todo esto… esto… —su frenético ademán abarcó el odiado guardarropa, la enorme cama de cuatro postes y el vestidor repleto de caros y tiesos vestidos— todas estas cosas… ¡no son para mí! Son para una especie de idea.
  • —Nuestras estrellas están entrelazadas —dijo Casavieja—. El destino nos ha hecho el uno para el otro. Anhelo su cuerpo, señora Ogg. —Todavía no he acabado de utilizarlo.
  • —Vaya, vaya —dijo Ridcully. —Qué cosas. —El mundo es un pañuelo. —Sí que lo es. —Tú eres tú y yo soy yo. Asombroso. Y es aquí y ahora. —Sí, pero entonces era entonces.
  • Ahora soy el mago que está arriba de todo. Me basta con dar una orden y un millar de magos me… eh… desobedecerán, ahora que lo pienso, o dirán « ¿Qué?», o empezarán a llevarme la contraría. Pero no pueden hacer como si yo no existiera.
  • — ¿A qué viene tanta prisa? —Tengo cosas importantes que hacer —dijo Yaya sin volverse—. Últimamente no he estado cumpliendo con nadie. —Algunas personas podrían decir que esto es importante. —No. Solo es personal. Personal no es lo mismo que importante, aunque la gente piensa que sí lo es.
  • —Sí, pero ella debería… —Creo que si no abusamos de los «debería» —dijo Tata— todos conseguiremos estar presentes en…
  • —Creía que los unicornios eran más… sutiles. — ¡Tienes que ver claro! ¡No te dejes atrapar por el glamour! ¡Mira lo que tienes delante de los ojos! ¡Es un caballo condenadamente grande con un cuerno en el extremo! —dijo Yaya.
  • No lloraré otra vez, se dijo Magrat. Voy a seguir furiosa. Seguiré avivando la ira hasta que llegue a ser lo bastante gruesa para convertirse en rabia, y cuando regresen les… ¿…qué?
  • —Bueno, ¿y sabes por casualidad dónde hay un sendero como es debido? —Esto es un atajo. —Entre dos sitios donde no estés perdido, quiero decir.
  • Se volvió hacia el espejo para fulminarse con la mirada. Tenía que dejar de pensar así. Era como si se hubiera pasado la vida intentando volverse lo más pequeña posible, intentando ser cortés y pidiendo disculpas cada vez que la pisoteaban, intentando ser educada. ¿Y qué había ocurrido? Que la gente la había tratado como si fuera diminuta, cortés y educada.
  • seguía viva, y la sensación resultaba muy agradable. Eso era lo bueno de estar vivo. Estás vivo para disfrutarlo.
  • —Sí, porque he prestado atención mientras tú te dedicabas a esquivar el tráfico en el Callejón del Recuerdo
  • La gente recuerda bastante mal. Pero las sociedades recuerdan bien, el enjambre recuerda, codificando la información para burlar a los censores de la mente, transmitiéndola de abuela a nieta bajo la forma de pequeños fragmentos de insensateces que no se molestarán en olvidar. A veces la verdad se mantiene viva a sí misma de maneras tortuosas pese a los tenaces esfuerzos de los guardianes oficiales de la información.
  • Nunca seremos tan libres como ellos, tan hermosos como ellos, tan listos como ellos, tan ágiles como ellos; somos animales.
  • ¿Quieres decir que ahora estamos en el sitio del que partimos y que es un lugar distinto? —Vaya, veo que empiezas a cogerle el tranquillo.
  • —Algún día. —Tata asintió—. Sí. Brindaré por eso. Algún día. ¿Quién sabe? Algún día. Todo el mundo necesita «algún día». Pero no será hoy. ¿Es que no lo ves?
  • ¿De qué lado está usted, señor Mago? — ¿Cuántos lados hay?
  • Magrat no entendía mucho de junglas, pero pensó en simios subidos a los árboles percibiendo el rancio olor del tigre. Los simios nunca admiraban el brillo del pelaje y el resplandor de los ojos, porque eran demasiado conscientes de los dientes de las fauces.
  • —Pero las colinas están infestadas de elfos —dijo Tata—. Es una ración doble de infierno con diablos extra. Una muerte segura. —Como todas las muertes, en cualquier caso —dijo Ridcully—. Eso es lo que tiene la Muerte: la certeza. —No tendríamos ninguna posibilidad —dijo Tata. —De hecho tendríamos una posibilidad —dijo Ridcully—. No entiendo muy bien eso de los continuinutinios, pero a juzgar por lo que dice el joven Stibbons, significan que todo tiene que ocurrir en algún sitio, comprende, lo cual significa que podría ocurrir aquí. Aunque solo haya una probabilidad entre un millón, señora. —Todo eso está muy bien —dijo Tata—, pero lo que está diciendo es que por cada señor Ridcully que sobreviva a lo que hay que hacer esta noche, 999.999 morirán, ¿verdad? —Sí —dijo Ridcully—, pero no me preocupan nada esos otros desgraciados. Que se las apañen como puedan. Se lo tienen bien merecido por no haberme invitado a sus bodas.
  • Habéis tardado demasiado en volver. —No. Los humanos siempre nos necesitarán —dijo la reina. —Ya no. A veces quieren que estéis allí, lo cual no es lo mismo.
  • Pero esto es un mundo real, señora. Eso es lo que he tenido que aprender. Y con personas reales en él. No tienes ningún derecho a ellas. La gente ya tiene bastante con tratar de ser gente.
  • No eres ninguna diosa. No tengo nada contra los dioses y las diosas, siempre que sepan quedarse en su sitio. Pero tienen que ser los que nosotros hagamos. De esa manera podremos desmontarlos para volver a usar las piezas cuando ya no los necesitemos, ¿comprendes?
  • Pero no toleraré que haya elfos aquí. Quieres obligarnos a desear aquello que no podemos tener y lo que nos dais no vale nada y lo que tomáis es todo y entonces lo único que nos queda es la fría ladera de la colina, y el vacío, y la risa de los elfos. —Respiró hondo y añadió—: Así que idos a la mierda.

 

Terry Pratchett. Mundodisco 14 – Lores y Damas

– Subrayado en la página 3 | Pos. 42-49  | Añadido el lunes 27 de junio de 2016 14H17′ GMT+02:00

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