Mamadou Dia. 3052: Persiguiendo un sueño.

 

  • Me cuesta hablar, cada vez hablo menos, pero tampoco me atrevo a decirle: “Elías, estoy muriéndome de hambre, te pido algo de comer y no palabras para escuchar”. Y entonces se pone a enseñarme cómo atar una bicicleta. 81
  • LA PATERA. La distancia hasta las Canarias era de unos 1700 km. En mi cabeza tenía claro que estaríamos por lo menos una semana en el mar. 37
    La carga de la patera se componía de 3100 litros de gasolina, 30 botellas de veinte libtros de agua, 3 sacos de 50kg de arroz, 40 kg de pasta, 3 motores de 40 caballos de potencia, 4 botellas de butano, 84 personas y el equipaje de los pasajeros. 38
  • ¡Basta ya de vivir sin poder o de poder sin hacer! 43

  • Senegal, el país de la teranga, la hospitalidad
  • En el país de la teranga te ragalan un té que sellama Ataya. Ataya es para reunir gene, Ataya es para pasar el tiempo. 24
  • Cuando el poderoso mata, por narices hay que culpabilizar al muerto. Pero, ¿hasta cuándo? 27
  • Todavía recuerdo lña frase que me repetía a cada segundo [en la patera]: “Salir vivos o morir para siempre”. 35
  • Mis abuelos, a los que llamaban “esclavos” 36
  • Lo que vivíamos en este momento era increíble e inexplicable en palabras, y es cierto que desde mi conocimiento del idioma y mi poca experiencia como escritor, me cuesta describir. Era como si volviésemos a nacer: los pocos que or una vez en su vida han probado el sabor ácido de la muerte, me entenderán.
    Cuando uno pierde la fe de vivir, vuelve a recobrar ilusión y vuelve a ver la posibilidad de prender sus llamas de esperanza, tomará la vida de otra manera. […] Ya solo importa lo fundamental y necesario. 52
  • LAS SORPRESAS EN ESPAÑA.
    Al segundo día de estar en Castellón me di cuenta de algo: aquí nadie caminaba sobre la tierra. Habían conseguido, con los avances, echar cemento en toda la superficie de la ciudad. Mucha prisa, muchísima prisa, la gente andaba muy rápido, no hay que perder el tiempo que es dinero. El tiempo es trabajo, el trabajo es dinero, el dinero es presión y la presión crea los nervios. Se notaba la presión en las caras, en el trabajo y en las relaciones también. […]

Es extraño cuando te sientas en un parque y observas cómo vive la gente. La ciudad parece una gran cárcel, los edificios unos bloques y los pisos unas celdas, unos encima de otros. La gente parece rica pero son muy pocos los que tienen casas en bajo y pueden permitirse no dormir en las alturas o en el aire. Es casi imposible pisar la esencia de la tierra, todo está asfaltado: tardé casi ocho meses en pisar la tierra y fue en una playa.

Hay mucha presión, los coches van muy rápido, la gente lleva su vida programada en una agenda que si la pierde se vuelve loca. En cada rincón se eleva un edificio. A veces veo tanta prisa que pienso que los blancos, como parece que lo saben todo, saben también que les queda muy poco tiempo en la tierra. Todos tienen coches, incluidos aquellos a los que no les hace falta. En los aeropuertos a cada segundo sale un vuelo y al mismo tiempo aterriza otro; los aviones son cada vez más grandes. Los autobuses, metros y trenes no paran de correr de un punto a otro.

En las obras, las fábricas y los campos, las máquinas están, cada vez más, sustituyendo al hombre. Cada día hay más camiones y los puertos se llenan de barcos de todo tipo, que son enormes, para llevar cada vez más carga. Los tacones de los zapatos suenan encima del gran tambor hecho de cemento que es la tierra. Es verdad que Europa no tiene nada que ver con África. Aquí hay mucho ruido. Las ciudades están llenas de ruido, pero me parece que soy el único que lo nota.

Bueno, a lo mejor es que vengo de un rincón subdesarrollado y que no somos tan avanzados.

¿Cómo no se dan cuenta? Es imposible, con tanto ruido cualquiera se daría cuenta. Seguramente la tierra está sufriendo con tanta carga encima de ella. ¿Pero, cuánto tiempo la soportará? Cada acción nuestra genera una reacción y cada reacción, una repercusión. Pero como aquí están tan avanzados, seguro que lo saben mejor que yo.

En la ciudad las calles están muy bien dibujadas, los parques son muy bonitos pero sin niños jugando. ¿Dónde están los niños? Todos están vacíos, me extraña mucho, no sé. Y me pregunto: “¿por qué?, ¿por qué no hay niños jugando en los parques?, ¿por qué no veo a los niños jugando en las calles?”

En las calles no había sonrisas ni bromas ni relación, la gente estaba muy fría y seria. Todos se vestían muy elegantes; los chicos con trajes que se parecían a los actores de las películas que veía en África. Las chicas bien arregladas y bien pintadas, como las muñecas que tenía mi hermana, pero con caras serias y sin sonreír.

Aquí la gente parecía que lo tenía todo, todo excepto la sonrisa y la facultad de relacionarse. Mi abuela recomendaba siempre a mis hermanas sonreír. Les decía que era porque “una chica guapa sin la sonrisa pierde su belleza.”

Es curioso, en mi país todo el mundo quiere cumplir años, más que nada por alcanzar el reino de la responsabilidad y del respeto ante la sociedad. Pero aquí no, aquí nadie quiere cumplir años, todos quieren ser jóvenes.

57

  • No entiendo el hecho de tener tanta gente a mi alrededor y estar solo. Me gustaría poder salir del piso, entrar al de mi vecino y tomar un té con él mientras vemos las noticias sin ningún prejuicio. Pero la sociedad del bienestar no permite este lujo; es fuerte tener una persona tan cerca y sentirla muy lejos, no compartir nada con ella.

El bienestar ofrece un chalet con una piscina y un jardín pero sin tiempo ni oportunidad para estar allí.

El bienestar ofrece dinero, pero con un miedo que te roba la tranquilidad de disfrutarlo.

El bienestar ofrece un salón bien equipado, limpio y ordenado, donde no se reúne nadie.

El bienestar te da un coche con cinco asientos pero solo se usa uno, los demás parecen de decoración.

El bienestar es avance que genera mucho miedo e ignorancia. Es dedicar tiempo a un desconocido internauta que está muy lejos, para que sea tu amigo, e ignorar al vecino del piso de enfrente.

El bienestar es entrar cerrando y salir cerrando la casa, ser una persona cerrada que no se fía de nadie.

El bienestar, al final, es ser pobre; tenerlo todo, hasta lo que no necesitas, pero no poder disfrutarlo. 60

  • Llegué a España después de 8 días de viaje en un cayuco y pasé casi dos semanas en la isla de Tenerife. El propio gobierno nos proporcionó un vuelo para alcanzar la península y después, en Madrid, encargó a un chico la tarea de decirnos que éramos libres, dejándonos en un hostal. Un par de meses más tarde, cuando empecé a pillar el idioma, oí a la vicepresidenta de este mismo gobierno decir al pueblo español que todos los inmigrantes que entraron de forma ilegal en España, tarde o temprano, saldrían Yo desde mi sofá me decía: “cuántas palabras se ha callado esta mujer”. 63
  • ¿Qué es legal? ¿Qué es ilegal? Cuando un ciudadano europeo viaja a mi país es com un pájaro que pasa de una rama a otra. ¿Qué necesita un pájaro para viajr hacia otra rama? Nada, sólo sus alas; igual que un europeo, que solo necesita las ganas de ir. Pero si un africano quiere viajar para buscarse la vida, estudiar o visitar, es como si alguien quisiera devolverle la vida a un muerto. Imposible. 64
  • No existe verdad, sino punto de vista
    No existe justicia, sino el poder.

    Aquí no hay quien vive, sino quien espera la muerte. 75

  • Me cuesta hablar, cada vez hablo menos, pero tampoco me atrevo a decirle: “Elías, estoy muriéndome de hambre, te pido algo de comer y no palabras para escuchar”. Y entonces se pone a enseñarme cómo atar una bicicleta. 81
  • Un trabajo muy duro, y eso se notaba porque solamente había extranjeros haciéndolo. 90
  • Sois las víctimas de la muerte. Y nosotros, ls del sufrimiento. REQUIEM. 114 (a muertos en patera)
  • POBRE

Soy pobre por no tener nada

Sois pobres por tener hasta lo que no necesitáis

Soy pobre porque me sobra el tiempo

Sois pobres porque no tenéis tiempo

Soy pobre por no trabajar y disfrutar mucho

Sois pobres por trabajar mucho y agobiaros

Soy pobre porque me quema el sol

Sois pobres porque os congeláis con el frío

Nuestra mala gestión es nuestra pobreza

  • La confianza y la complicidad son hijas de la misma madre, la misma que hace y cuida la vida. 140
  • No quería volver a España pero tampoco me veía capaz de escapar de la obligación de emigrar, no he conseguido el sueño, el puto sueño que sigue manejando y amargando mi vida. El sueño que me aleja de mis costumbres y ambientes. Confío enteramente en el tiempo, en que un día podré hacerlo, hacerlo de la manera más digna. Liberar a mi familia del cautiverio de la mala pobreza. 142
  • Todo lo que haces en esta vida será insignificante, pero es importante que lo hagas. Gandhi. 145
  • Vuelvo a decir y afirmar que los que nos impiden vivir en África son los mismos que nos impiden vivir en Europa o en cualquier otro rincón del mundo, los capitalistas, las multinacionales, los bancos, así que tenemos el mismo adversario, el mismo objetivo. Solo nos hace falta la unión y juntos hacerles frente. 160
  • Me parece injusto que unos tengan derecho de viajar hacia donde quieran y cuando quieran y otros no. Un europeo, sin importar su situación económica o estatus social, simplemente con tener la piel blanca, puede viajar a donde quiera y permanecer el tiempo que quiera. No entiendo por qué un africano, sea cual sea su condición, no puede viajar hacia donde quiera.

 

 

Punto Rojo Libros, S.L., 1 dic. 2013 – 184 páginas

Leído Mayo 2016

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