Ibn Warraq: Por que no soy musulman

  • señala Goldziher5: Mahoma fue el primer hombre de su clase que le dijo a la gente de La Meca y a los indómitos amos del desierto árabe que la misericordia no era un signo de debilidad sino una virtud, y que perdonar las injusticias padecidas no era contrario a las normas de la verdadera muruwwa [virtud] sino que constituía la más preciada muruwwa, ya que ello significaba seguir la senda de Alá. Si Mahoma fue capaz de persuadir a las tribus y clanes de que, en adelante, el principio unificador de la sociedad no sería la pertenencia a una tribu sino el islamismo, fue justamente insistiendo en el perdón.
  • Pero es un hecho que Mahoma no dejó a su muerte una nación unida, como lo confirman las guerras de sucesión. Los califas segundo, tercero y cuarto fueron asesinados.
  • A continuación proceden a reinterpretar «libremente» los versos embarazosos, intolerantes, belicosos y misóginos del Corán. Pero la honestidad intelectual no permite aceptar tales manipulaciones del texto sagrado; pues, si bien éste da lugar tal vez a ciertas reinterpretaciones, no es infinitamente elástico. Si esta manipulación constituye una táctica para enfrentarse a los fundamentalistas, es una táctica inútil, ya que ello significa luchar con las armas de los fanáticos. Por cada texto que los musulmanes liberales esgriman, los mullah aducirán docenas de ejemplos contrarios mucho más legítimos desde el punto de vista exegético, filológico e histórico.
  • En realidad no hay diferencia alguna entre el islamismo y el fundamentalismo islámico; a lo sumo hay una diferencia cuantitativa, pero no cualitativa.
  • La única solución es que el debate sobre los derechos humanos no se lleve a cabo en la esfera religiosa sino en el ámbito del Estado civil; en otras palabras, que se separe la religión del Estado y se promueva un Estado laico en que el islamismo quede relegado a la esfera personal

  • Las cuatro grandes influencias que colaboraron en el surgimiento moderno del islamismo militante han sido el egipcio Hasan al Banna, el fundador de los Hermanos Musulmanes, Sayyid Qutb, el indopaquistaní Maududi y el ayatollah Jomeini. Los cuatro repiten el mismo mensaje, basado en escritores clásicos como Ibn Taymiyyah y, en última instancia, en el Corán y la hadith: Dios ha impuesto a todos los musulmanes el deber de combatir a los no musulmanes —en el sentido literal— hasta que la ley humana acabe reemplazada por la ley de Dios, la sharía, y el islamismo haya conquistado el mundo entero.
  • almádena
  • Cuando le preguntaron a un superviviente del Holocausto qué había aprendido de la experiencia vivida en Alemania en los años cuarenta, respondió: «Que si alguien nos dice que quiere matarnos, tenemos que creerle.»[8]
  • en 1981 se reunieron varios países islámicos y proclamaron su propia Declaración Universal Islámica de los Derechos Humanos, en la que se niegan las libertades individuales. Lo que horrorizaba sobre todo a los musulmanes era el artículo 18 de la Declaración, que garantiza el derecho a cambiar de religión.
  • como Carl Brown ha demostrado recientemente, la historia musulmana se ha caracterizado por una separación de facto entre el Estado y la comunidad religiosa.[10] El gobierno se efectuaba principalmente mediante decretos, que más tarde recibían la sanción religiosa de los juristas.
  • La conciencia cristiana fue la fuerza que comenzó a hacer «laica» a Europa; es decir, a permitir en un Estado muchas religiones o ninguna y a repudiar cualquier tipo de presión sobre quien rechazara los axiomas aceptados por la sociedad. […] Mi conciencia sólo me pertenece a mí.[13]
  • ¿Qué enseñanzas nos ha dejado el proceso de laicización de Occidente?
  • debemos impulsar el estudio racional del Corán,
  • promovemos el pluralismo religioso,
  • insistir en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos —donde se manifiesta: «Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia»—,
  • las madrasas, las escuelas religiosas donde los niños de familias pobres aprenden de memoria el Corán, aprenden la doctrina de Ajinad; en una palabra, aprenden a ser fanáticos. El ejemplo de Pakistán es muy claro al respecto. El gobierno fracasó en su objetivo de proporcionar escuelas libres y prosperidad económica a todos los ciudadanos, y ello provocó una proliferación de madrasas, donde los niños pobres reciben algo de instrucción y de alimento,
  • para promover el pluralismo, sería muy adecuado que se enseñara a los niños las glorias de la historia preislámica.
  • Lo más que puede esperarse es que se imparta en ellas religión comparada, con la esperanza de que ello conduzca a una disminución del fanatismo a medida que el islamismo pase a ser visto como un conjunto de creencias dentro de otros muchos.
  • Al menos en un principio, Mahoma despreció a los poetas: «Los que se apartan del buen camino siguen a los poetas» (sura 26.224);
  • colección de tradiciones conocida como mishkat,
  • En el Corán no se habla de la circuncisión y la mayoría de los juristas se limitan a recomendarla, pero se circuncida sin excepción a todos los niños varones musulmanes. Tampoco se menciona en el Corán la circuncisión femenina, pero la práctica persiste en algunas regiones islámicas. El Corán se refiere expresamente a la igualdad de todos los adultos varones musulmanes;
  • se han señalado en el Corán más de cien desviaciones de las reglas normales.13
  • Todos los preceptos morales del Corán son obvios y reconocidos por el común de las gentes. Todas las historias que incluye están tomadas tal cual o con ligerísimas modificaciones de la tradición judía o cristiana, a cuyos rabinos y monjes consultó Mahoma en sus viajes a Siria, o bien de relatos conservados por los descendientes de los pueblos de «Ad y Tamud».
  • Alí Dashti
  • El Dios del Corán es cruel, colérico y soberbio, características todas que distan de ser admirables. Por último, es absolutamente evidente que el Corán no es la palabra de Dios ya que contiene numerosos casos en que se confunde la identidad de los dos que hablan, Dios y Mahoma.
  • Sadiq al-Azm
  • Tal vez el musulmán contemporáneo más famoso entre los citados por Pipes sea Mu’ammar al-Qaddafi,22 el líder libio, cuyas declaraciones públicas sobre Mahoma, el Corán y el islamismo constituyeron una blasfemia de mucho mayor alcance que todas las vistas hasta aquí. Qaddafi restringió el ámbito de acción de la sharía a la esfera privada, y promulgó públicamente sus propias ideas. Cambió el calendario islámico, tildó de «candidos y necios» a los peregrinos a La Meca, criticó al profeta Mahoma y proclamó que sus logros personales eran mayores que los del profeta. Mostró, pues, un completo escepticismo respecto a la verdad del Corán e incluso respecto a los detalles de la vida del profeta. Si bien los líderes religiosos lo calificaron de enemigo del islamismo y lo condenaron por sus «perjurios y mentiras», no se reclamó su muerte ni se prohibió ninguno de sus escritos.
  • A la pregunta de si el islamismo podía ser un sistema de gobierno de un Estado moderno, Boudjedra contestó tajantemente: No, rotundamente no. Es imposible, y no se trata sólo de una opinión personal sino de un hecho objetivo. Se comprobó cuando Nemeiri [líder del Sudán] quiso aplicar la sharía: no funcionó. El experimento terminó bruscamente después de que se cortaron algunos pies y manos. […] Incluso entre los propios musulmanes hay una reacción contra este tipo de cosas. La lapidación de las mujeres, por ejemplo, difícilmente se lleva a cabo, excepto en Arabia Saudí, y aun así ocurre muy rara vez.
  • El argumento habitual era: El problema no es el islamismo sino los extremistas que se han apropiado del Corán. El islamismo es una religión tolerante, y el ayatolah Jomeini no respeta el verdadero espíritu del islamismo ni sus principios. Lo que éste ha aplicado de manera tan horrorosa en Irán no es verdaderamente islámico sino una grotesca caricatura. El islamismo siempre ha sido tolerante con los disidentes. Ante todo, no es correcto hablar de un «fundamentalismo islámico» tal como podría hablarse de un «fundamentalismo cristiano», ya que la diferencia entre el cristianismo y el islamismo es enorme. La mayoría de los cristianos se han apartado de la interpretación literal de la Biblia; así pues, se puede distinguir correctamente entre cristianos fundamentalistas y no fundamentalistas. Pero los musulmanes no se han apartado de la interpretación literal del Corán: todos los musulmanes, y no sólo el grupo que hemos denominado de «fundamentalistas», creen que el Corán es literalmente la palabra de Dios.
  • El célebre Diccionario de islamismo define la jihad como una guerra religiosa contra aquellos que no creen en la misión de Mahoma. Es un deber religioso imperioso, establecido como una institución divina en el Corán y en las tradiciones, impuesta especialmente con el propósito de promover el islamismo y proteger del mal a los musulmanes.33
  • Si el Corán es la palabra de Dios, tal como Jomeini y todos los musulmanes creen, y sus mandatos tienen que ser obedecidos fielmente, ¿quién es más coherente, Jomeini o los musulmanes moderados y los apologistas occidentales del islamismo? Creo que la respuesta es obvia.
  • el islamismo es realmente una amenaza, y es ante todo una amenaza para miles de musulmanes.
  • Islam, de Gibb, una breve introducción a la fe islámica publicada por Oxford University Press.
  • Se nos insta sin cesar a adoptar el credo cristiano, no porque éste sea verdadero sino porque es beneficioso.
  • la susceptibilidad religiosa es algo especial que merece respeto, un respeto que no se tiene con los prejuicios comunes. […] Incluso los activistas laicos son incomprensiblemente comedidos cuando se trata de religión.
  • Así pues, en el siglo XVIII, el noble salvaje no era más que un instrumento para criticar las locuras de la propia civilización.
  • era deísta, es decir, «creía en la existencia de Dios, pero se oponía a la religión revelada: milagros, dogmas y cualquier clase de clero».
  • La Ilustración del siglo XVIII tenía dos prototipos ideales, el noble salvaje y el sabio y cortés oriental.
  • se utilizaba el islamismo como una arma contra el cristianismo.
  • se publicó un libro titulado Cien autores en contra de Einstein, Einstein comentó: «Si yo estuviera equivocado, con un solo autor habría bastado.»
  • Muchos de los apologistas europeos del islamismo de los siglos XVII y XVIII carecían de un adecuado conocimiento de las fuentes árabes y, en su mayoría, no tenían más que un conocimiento superficial del tema. Se limitaban a utilizar el islamismo como una arma contra la intolerancia, la crueldad, el dogma, el clero y el cristianismo.75
  • Los apologistas europeos del islamismo de los siglos XIX y XX tenían en general un mayor conocimiento de éste y, a diferencias de los apologistas de siglos anteriores, eran devotos cristianos —sacerdotes, misioneros, pastores— que advirtieron que, para ser coherentes, debían tratar al islamismo en pie de igualdad con el cristianismo y reconocer la visión religiosa de Mahoma. Reconocieron, pues, que el islamismo era una religión hermana, profundamente influida por las ideas judeocristianas, de tal modo que sus destinos eran similares. Si criticaban los dogmas, doctrinas y absurdos del islamismo, la propia estructura fantástica del cristianismo peligraría y acabaría por desplomarse. Advirtieron que el desarrollo económico, filosófico y social de Occidente —el crecimiento del racionalismo, el escepticismo, el ateísmo y el laicismo; la Revolución industrial, la Revolución rusa y el crecimiento del materialismo y el comunismo— representaba un peligro para ambas religiones.
  • Russell en su ensayo «Antecesores del fascismo», donde demostró brillantemente que el abandono de la idea de la verdad objetiva conduce al fascismo.
  • Citando a Jenófanes, Popper reconoce que tendemos a ver a nuestros dioses y nuestro mundo desde nuestro propio punto de vista, es decir, que tendemos a ser subjetivos. Pero de ningún modo puede concluirse de aquí que nuestro particular entorno histórico y cultural es una barrera infranqueable para el objetivismo. Procediendo por etapas, podemos desembarazarnos de algunas de estas propensiones (o subjetividad) por medio del pensamiento crítico y, sobre todo, prestando atención a las críticas. […] En segundo lugar, es un hecho que personas de entornos culturales completamente divergentes pueden entablar una discusión provechosa, siempre y cuando estén interesadas en acercarse a la verdad y dispuestas a oírse unas a otras y a aprender unas de otras. […] [También es importante no convertir] esta postura crítica en una postura relativista. Si dos partes están en desacuerdo, esto significa que uno de ellos está equivocado, o bien que ambos lo están: ésa es la postura crítica. No significa, como considera el relativismo, que ambas pueden tener razón. Por supuesto, ambas pueden estar igualmente equivocadas, pero no necesariamente. Pero cualquiera que afirme que estar igualmente equivocados equivale a tener igualmente razón se limita a hacer juegos de palabras o juegos metafóricos. Cuando se aprende a ser crítico con uno mismo, cuando se aprende a pensar que el otro puede tener razón, más razón que nosotros, se da un gran paso hacia adelante. Pero esto entraña un gran peligro: pensar que ambos, tanto el otro como nosotros, tenemos razón. Por muy modesta y autocrítica que nos parezca esta actitud, no es ni tan modesta ni tan autocrítica como creemos, ya que es más probable que ambos […] estemos equivocados. Así pues, la postura autocrítica no debe ser excusa para la vaguedad ni para la adopción del relativismo. [Las cursivas son mías]
  • Watt afirma que lo importante es la «verdad simbólica» y no la verdad histórica.
  • El Corán niega explícitamente la crucifixión; de hecho, en palabras de Rice, «no hay ni un solo hecho importante referido a la vida, obra y persona de Jesucristo que la teología de Mahoma no niegue, tergiverse, desfigure o, como mínimo, pase por alto».90
  • No puedo extenderme aquí sobre las desatrosas consecuencias del relativismo cultural y el multiculturalismo. Baste decir que, en tal atmósfera, toda postura crítica se identificaba con racismo, neocolonialismo y fascismo.
  • la verdad era menos importante que la corrección política.
  • Es digno de mención el recurrente tema del odio a Occidente que aparece en los escritos de los simpatizantes del comunismo y el islamismo, como ocurre con Foucault («algo que Occidente había olvidado»), y el secular mito de la espiritualidad oriental, la «espiritualidad política». Lo cierto es que el odio a su propia civilización mostrado por los intelectuales occidentales merecería un capítulo aparte, pues su autodegradación es realmente sorprendente. Critican a Occidente y sus valores con términos que se tildarían de «imperialistas», «racistas» o «colonialistas» si se refirieran a la civilización islámica. Entre tanto, estos intelectuales cobran jugosos salarios en universidades occidentales.
  • Una universidad británica despidió de su cargo académico a un profesor de estudios islámicos debido a las presiones de los patrocinadores de Arabia Saudí, a quienes no les agradaba el modo en que enseñaba islamismo.106
  • Cuando uno intenta acercarse a la figura de Mahoma, o bien concluye con Cook, Crone, Wansbrough y otros que no sabemos gran cosa acerca de él, o bien se ve obligado a recurrir a las fuentes tradicionales. Probablemente los musulmanes preferirían la primera alternativa, ya que la figura del profeta que surge de estos relatos tradicionales no es demasiado halagueña.
  • El libro de Muir Life of Mahomet [Vida de Mahoma] apareció entre 1856 y 1861, en cuatro volúmenes. Se basaba en las fuentes originales musulmanas, unas fuentes cuya exactitud es bastante cuestionable pero que Muir considera dignas de atención. Muir emitiría un juicio sobre la personalidad de Mahoma que los investigadores posteriores repetirían una y otra vez. Muir3 divide la vida de Mahoma en dos períodos, el de La Meca y el de Medina. Durante el primer período, en La Meca, Mahoma era un sincero buscador de la verdad, religiosamente motivado; pero en el segundo Mahoma muestra sus flaquezas y se deja corromper por el poder y por ambiciones mundanas: En el periodo de su vida que transcurre en La Meca no se aprecia finalidad personal alguna ni motivos indignos. […] Mahoma era entonces sólo lo que pretendía ser, «un simple predicador»; desdeñado y rechazado por gente descreída, no tenía más propósito que convertirlos. Tal vez se haya equivocado en los medios que empleó para conseguir tal fin, pero no hay razón suficiente para dudar que recurrió a esos medios con buena fe y guiado por un propósito sincero. Pero la situación cambia por completo en Medina. El poder temporal, el enaltecimiento y las gratificaciones personales se confunden con la gran misión de la vida del profeta. Los mensajes celestiales justifican cualquier conducta política, y sirven de fundamento para inculcar preceptos religiosos. Se libran batallas, se ordenan ejecuciones y se anexan territorios, amparándose en sanciones divinas. Lo que es más, se excusan las concesiones particulares e incluso se alientan por medio de la aprobación o el mandato divino. Una licencia especial permite que el profeta tenga muchas esposas; su relación con su esclava María la copta se justifica en un sura especial; y su pasión por la mujer de su hijo adoptivo e íntimo amigo da origen a un inspirado mensaje en el que Dios censura los escrúpulos del profeta, permite el divorcio y le impone el casamiento con el objeto de su deseo. Si declaramos que Mahoma creía sinceramente en tales «revelaciones» y se sometía a la sanción divina, es forzoso darle a esto un sentido especial. Sin duda hemos de hacerlo responsable de esta creencia; y, para llegar a ella, tuvo que violentar su juicio y los mejores principios de su naturaleza. Como consecuencia de ello, a partir de que Mahoma llega a Medina puede observarse una clara y rápida declinación del sistema que él había inculcado. La intolerancia reemplazó a la libertad; la fuerza, a la persuasión. Las armas espirituales, empleadas en un principio para elevados objetivos, pasaron a servir a los propósitos de la autoridad temporal, al mismo tiempo que se utilizaba la autoridad temporal para incrementar el poder de estas armas espirituales. El nombre del Todopoderoso otorgaba un terrible poder a la espada del Estado, y la espada del Estado devolvía una pingüe ganancia al destruir a «los enemigos de Dios» y ofrecerlos en sacrificio en el altar de la nueva religión. «Matad a los no creyentes dondequiera que los encontréis»: ése era ahora el lema del islamismo. «Luchad por la gloria de Dios hasta aplastar toda oposición y que no haya más religión que la del Señor.» La ardiente y sencilla devoción que alienta al profeta y sus seguidores en La Meca se vuelve pálida y deslucida cuando se entremezcla con motivos mundanos; y la fe degenera en un feroz fanatismo, o desaparece en una huera rutina de ceremonias formales.
  • [Los hombres de Mahoma] aguardan de boca de éste y no de Dios la respuesta a sus preguntas, el veredicto que decide sus destinos, y para la gran mayoría ya no es Dios quien cuenta sino sólo el profeta. Mahoma es un hecho más visible y tangible cada día; Dios se vuelve progresivamente una teoría útil, un supremo principio que, desde lo alto de los cielos, sigue con afectuosa solicitud los caprichosos movimientos y las nada desdeñables debilidades de su profeta favorito,
  • No debiera sorprender que Mahoma haya abandonado la senda de sus primeros años. Era un hombre a semejanza de sus contemporáneos, miembro de una sociedad aún semisalvaje, carente de toda verdadera cultura, sin más guía que sus instintos y condiciones naturales, adornadas por el barniz de las doctrinas religiosas del judaismo y el cristianismo, mal comprendidas y asimiladas a medias. Mahoma se volvió así muy fácilmente corruptible cuando la fortuna le sonrió finalmente.
  • Margoliouth: La idea […] de que sufría de epilepsia se ve confirmada por los datos que se poseen sobre sus experiencias durante el proceso de revelación
  • incidentes de la vida de Mahoma que dieron origen al severo juicio de Muir y Caetani. Ante todo ha de quedar bien claro que estos incidentes se relatan en las fuentes musulmanas (Ibn Ishaq, al-Tabari y otros). Asesinatos políticos. La masacre de judíos En 622 Medina
  • En un principio Mahoma se vio obligado a proceder con cautela porque no todos los habitantes de Medina lo habían recibido bien, y su posición económica era débil. Lo disgustaba además el hecho de que los judíos no aceptaran su condición de profeta. Mahoma empezó, pues, a enviar a sus hombres a incursiones de pillaje; lo cierto es que no era más que el jefe de una comunidad de bandoleros, poco dispuestos a llevar una vida honrada. El propio Mahoma condujo tres expediciones que atacaron sin éxito a caravanas de La Meca que se dirigían a Siria o regresaban de ésta. El primer éxito sobrevino en Nakhla, cuando los musulmanes —esta vez, sin la presencia de Mahoma— atacaron a los habitantes de La Meca durante el mes sagrado, cuando está prohibido todo derramamiento de sangre. Mataron a un mecano, tomaron prisioneros a otros dos, y se llevaron un gran botín a Medina. Pero, para gran sorpresa de Mahoma, muchos medineses se horrorizaron por la profanación del mes sagrado.
  • Mahoma procede a desembarazarse de todos sus opositores peligrosos.
  • La batalla de Uhud fue una grave derrota para los musulmanes y amenazó con socavar la autoridad y prestigio de Mahoma.
  • las palabras de lord Acton: «A cada villano lo sigue un sofista con una esponja.»
  • otra tesis añadida, la de que no podemos culpar a un hombre o una mujer por ser «alguien de su tiempo». Tal tesis quita toda responsabilidad moral al individuo y la deposita en la «época» en que la persona en cuestión vivió. Pero esto no sirve como defensa de Mahoma. Si Mahoma vivió en una época bárbara, era pues un bárbaro,
  • Sencillamente no es cierto que la Arabia del siglo séptimo sea moralmente tan remota de nosotros.
  • Rodinson19 comenta a su vez: «El cuidado puesto en los textos para exculpar a Mahoma demuestra que su conducta debía de despertar sentimientos encontrados. Aun así, de los textos auténticos surgen detalles que hacen muy difícil aceptar la inocencia de Mahoma.»
  • El asunto de Zaynab Un día el profeta fue a visitar a su hijo adoptivo Zaid. Zaid había sido uno de los primeros conversos al islamismo —el tercero, de hecho— y era muy leal a su padre adoptivo, el cual, a su vez, lo tenía en alta estima. Zaid estaba casado con Zaynab bint Jahsh, una prima del profeta. Según todos los relatos —y esto es muy importante en nuestra historia— era una mujer de gran belleza. El día en que nos referimos Zaid no se hallaba en su casa, pero Zaynab abrió la puerta, bastante ligera de ropa, lo cual dejaba entrever sus muchos encantos, y lo invitó a entrar. Mientras se preparaba apresuradamente para recibirlo, Mahoma quedó cautivado por su belleza y exclamó: «¡Dios clemente! ¡Cielo bendito! ¡Cómo conmueves el corazón de los hombres!» Mahoma rehusó entrar y se marchó un tanto turbado. Pero Zaynab había alcanzado a oír las palabras del profeta, y se las repitió a Zaid cuando éste regresó a la casa. Zaid fue sin demora a ver al profeta y sumisamente le ofreció divorciarse de su esposa. Mahoma rechazó su oferta y le dijo: «Conserva a tu esposa y teme a Dios.» Pero a Zaynab parecía complacerla ahora la idea de desposar al profeta, y Zaid, viendo que éste aún la deseaba, se divorció de ella. No obstante, temeroso de la opinión pública, Mahoma vacilaba. Después de todo, un hijo adoptivo era en todos los aspectos igual a un hijo natural, por lo que tal unión habría sido considerada incestuosa por los árabes de su época. Como de costumbre, le llegó una revelación que le permitió «lanzar sus escrúpulos al viento». Mientras Mahoma se hallaba sentado junto a su esposa Aisha, le sobrevino súbitamente uno de sus desmayos proféticos. Cuando se recobró, dijo: «¿Quién irá al encuentro de Zaynab para darle la enhorabuena y anunciarle que el Señor la ha unido a mí en matrimonio?» Esto es lo que leemos en los suras 33.2 y 33.37: Dios no ha puesto dos corazones en el pecho de ningún hombre. […] Ni ha hecho que vuestros hijos adoptivos sean como vuestros propios hijos. Llamadlos por el nombre de su padre. Es más equitativo ante Dios. Cuando Dios y su enviado han decidido un asunto, el creyente, hombre o mujer, ya no tiene opción en ese asunto. […] Y cuando decías al que había sido objeto de una gracia de Dios y de una gracia tuya: «Conserva a tu esposa y teme a Dios», y ocultabas en tu alma lo que Dios iba a revelar y temías a los hombres, era a Dios a quien debías temer.
  • La reacción más natural ante el relato precedente es probablemente la que se dice que tuvo la propia esposa del profeta, Aisha, quien comentó agudamente en esta ocasión: «La verdad es que Dios parece haberse dado mucha prisa para responder a tus plegarias.»
  • Ordena asesinatos y matanzas en masa. Su trayectoria como tirano de Medina es la de un jefe de bandoleros cuya política económica consiste en conseguir botines y repartirlos, un reparto que muchas veces responde a principios que no satisfacen la idea de justicia de sus seguidores. Él mismo es un libertino sin freno que anima a sus seguidores para que procedan de igual modo. Siempre está dispuesto a pedir la expresa autorización de su deidad para cualquier cosa que hace, y no hay principio al que no esté dispuesto a renunciar para conseguir un objetivo político. En diferentes momentos de su trayectoria renuncia a proclamar la unidad de Dios y su condición de profeta. Es un retrato muy desagradable para el fundador de una religión, y no puede alegarse que sea obra de un enemigo. Y, pese a que el nombre de Ibn Ishaq no era tenido en mucha estima por los tradicionalistas clásicos del tercer siglo islámico, éstos no hacen el más mínimo intento por desacreditar aquellas partes de la biografía que mayor relevancia tienen en cuanto al carácter del profeta.
  • El Corán está escrito en árabe y dividido en 114 capítulos o suras que constan en total de unos 6.200 versos. Todos los suras, excepto el primero y el noveno, comienzan con las palabras «En el nombre del compasivo, el misericordioso», y quienquiera que haya compilado el Corán no lo hizo según un orden cronológico sino colocando los suras más largos al principio.
  • Los musulmanes modernos sostienen que estas revelaciones se han conservado tal cual como se le transmitieron a Mahoma, sin el más mínimo cambio, añadido ni supresión.
  • el Corán se recita simplemente porque ello se considera meritorio, pero que no se presta ninguna atención al sentido de sus palabras,
  • Suyuti, el gran filólogo musulmán y comentador del Corán, señala cinco pasajes cuya atribución a Dios es discutible, y otro tanto hace Alí Dashti.3 Por ejemplo, el sura con que se inicia el Corán (Fatihah o Exordio) dice: ¡En el nombre del compasivo, el misericordioso! Alabado sea Dios, Señor del universo, el compasivo, el misericordioso, soberano del día del juicio. A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda. Dirígenos por la vía recta, la vía de los que Tú has agraciado, no de los que han despertado Tu ira, ni de los extraviados. Es evidente que las palabras están dirigidas a Dios, en forma de una plegaria. Son las palabras de Mahoma, pidiéndole a Dios ayuda y guía. Como muchos han indicado, bastaría con añadir la palabra «di» al comienzo del sura para que esta dificultad desaparezca. En efecto, la palabra «di» aparece unas trescientas cincuenta veces en el Corán, y es obvio que fue añadida por los compiladores del texto para eliminar otras tantas dificultades embarazosas.
  • Alí Dashti considera asimismo que el sura 111 —donde se maldice a Abu Lahab, el tío del profeta y uno de sus más acérrimos oponentes, y se tilda a su mujer de «acarreadora de leña»— tienen que ser palabras de Mahoma porque no son dignas de Dios. Sin duda es así, aunque la verdad es que tampoco son dignas de un profeta.
  • Hay también suras, como el 81.15 y el 84.16, donde Mahoma, incapaz de ocultar su herencia pagana, jura por las estrellas, los planetas y otros elementos de la naturaleza.
  • la presunción de que es Dios quien habla en cada pasaje del Corán plantea serias dificultades. Frecuentemente se habla de Dios en tercera persona. Puede admitirse que de vez en cuando alguien se refiera a sí mismo en tercera persona, pero es completamente inusitado que Dios hable de sí mismo en tercera persona cuando se dirige a Mahoma. Y es totalmente ridículo que Dios jure por sí mismo.
  • «el» Corán como tal no existe, pues nunca hubo un texto definitivo de este libro sagrado. Cuando un musulmán afirma dogmáticamente que el Corán es la palabra de Dios, basta con preguntarle «¿Cuál Corán?» para socavar su certeza. Cuando Mahoma murió, en el año 632, no había una recopilación de sus revelaciones, de modo que algunos de sus seguidores —Ibn Mas’ud, Ubai ibn Kab, Abu Bakr y otros— se ocuparon de recopilarlas y escribirlas en un códice. Así pues, los códices se multiplicaron, hasta que el califa Otmán, yerno de Mahoma, intentó poner orden a esta caótica situación canonizando uno de los códices, el de Medina, y ordenando destruir todos los otros. No obstante, es evidente que esta orden no se cumplió, ya que trescientos años más tarde sobrevivían varias versiones. El problema se agravaba porque faltaban los puntos que distinguen diversas consonantes (por ejemplo, una b de una to una th) y era imposible distinguir ciertos pares de letras (/y q;;’, h y kh; sy d; ry z; sy sh; dy dh; ty z). A ello se sumaba el problema de las vocales. El árabe no poseía originalmente signos escritos para las vocales, por lo que sólo se escribían las consonantes. Cuando más tarde se inventaron signos para representarlas, que se escriben por encima o por debajo de las consonantes, los musulmanes se vieron en el problema de decidir qué vocales escoger para el texto del Corán, ya que, por supuesto, éste variaba según las diferentes elecciones. Como comenta Charles Adams «lejos de existir un único texto transmitido fielmente desde la época de Otmán, hay miles de variantes de lectura de los versos. […] Esas variantes afectan incluso al códice de Otmán, lo cual vuelve muy difícil saber cuál fue su forma original». [Otro tanto ocurrió con la versión definitiva de la Biblia, ya que el hebreo tampoco disponía originalmente de signos escritos para las vocales. (nota de la traductora)] Finalmente, bajo la guía del gran experto coránico Ibn Mujahid (muerto en 935) se estableció un sistema definitivo de valores consonanticos y vocálicos de siete versiones distintas del Corán, que en realidad eran catorce pues cada una de ellas se conocía a través de dos transmisores distintos. Hoy en día son dos las que están más en uso, la de Asim de Kufa transmitida por Hafs y la de Nafi de Medina transmitida por Warsh.
  • pobreza estilística del Corán. A menudo faltan enlaces fundamentales en las narraciones, tanto en las expresiones como en la secuencia de hechos, lo cual vuelve muy difícil la comprensión de éstos a quien no los conoce por otras fuentes. En las partes no narrativas se observan fallos similares. La conexión de ideas es muy pobre y la sintaxis es torpe, y son numerosos los anacolutos, es decir, frases en las que hay una incoherencia sintáctica entre la primera parte de la oración y la segunda.
  • Según esta tradición, se ha suprimido un centenar de versos: algunos olvidados por el propio profeta, otros que no quedaron en la memoria de sus compañeros y otros más extraviados por los copistas. También está el caso de los «versos satánicos», lo cual indica claramente que el propio Mahoma suprimió algunos versos. Asimismo se ha cuestionado la autenticidad de muchos versos, y ello no sólo por obra de investigadores occidentales sino de los mismos musulmanes.
  • añadidos pueden interpretarse como glosas para explicar ciertas palabras difíciles, o bien parecen tener como finalidad la observancia de la rima o la unión de pasajes inconexos, pero otros tienen un carácter dogmático o político, por lo que son mucho más graves. Es el caso de los versos 36 a 38 del sura 42, que parecen haber sido añadidos para justificar la denominación de Otmán como califa en detrimento de Alí.
  • la falta de un estilo uniforme en el Corán demuestra que éste ha sufrido gran cantidad de alteraciones. Y citan como prueba: bruscos cambios de rima; repetición de la palabra de rima en dos versos sucesivos; intercalación de un tema extraño en un pasaje por lo demás homogéneo; un tratamiento diferente del mismo tema en versos vecinos; bruscos cambios en la longitud de los versos; cambios súbitos en la situación dramática, por ejemplo con transiciones de un pronombre singular a otro plural o de segunda a tercera persona; yuxtaposición de sentencias contrarias; yuxtaposición de versos de diferentes fechas; etcétera.
  • cualquier interpolación, por trivial que sea, es fatal para el dogma musulmán de que el Corán es literalmente la palabra de Dios tal como la reveló a Mahoma en La Meca o en Medina.
  • Los teólogos musulmanes tienen una doctrina muy conveniente para explicar las contradicciones internas del Corán: ciertos pasajes están anulados por versos con un sentido diferente o incluso opuesto que fueron revelados más tarde. Para ello se basan en lo que enseñó Mahoma en el sura 2.105: «Si anulamos algunos versos o provocamos su olvido, aportamos otros mejores o semejantes.» Al-Suyuti, que estima en unos quinientos el número de versos anulados, cita el ejemplo del sura 2.240, anulado por el verso 234 del mismo sura. ¿Cómo puede un verso anterior anular a uno posterior? La respuesta es que los suras y versos no están compilados según un orden cronológico, de modo que son los comentaristas quienes deciden el orden cronológico según razones doctrinarias. Pero los musulmanes salen de un aprieto para meterse en otro. ¿Es lógico que un Dios todopoderoso, omnisciente y omnipotente tenga que revisar sus órdenes tantas veces? ¿Por qué no pudo impartirlas bien la primera vez,
  • Muir estima que hay en el Corán unos doscientos versos anulados, lo que significa que un 3% de éste es falso, pese a lo cual se lo recita en su totalidad como la palabra de Dios.
  • Es de todos conocido que los musulmanes no pueden beber vino en virtud de la prohibición impuesta en el sura 2.219. Muchos se sorprenderían, pues, al leer en el sura 16.67: «Entre los frutos tenéis los de la palmera y de la vid, de los que obtenéis vino y un saludable sustento. Ciertamente, hay en ello un signo para gente que razona.» Por supuesto, en las traducciones suele reemplazarse el término «vino» por algún eufemismo como «bebida embriagadora» o «licor espirituoso», y son muchos los que, como Yusuf Alí, pretenden que el término árabe en cuestión, sakar, significa «bebida no alcohólica»; aunque luego el propio Alí reconoce que en el caso de que «deba tomarse sakar en el sentido de “vino fermentado”, se refiere a la época anterior a la prohibición de toda bebida alcohólica: este sura es de La Meca, y la prohibición fue revelada en Medina».
  • la enorme utilidad que tiene la teoría de las anulaciones para resolver las dificultades planteadas por las contradicciones. Ni que decir tiene que esto supone un problema para los apologistas del islamismo, ya que todos los pasajes en que se predica la tolerancia provienen de La Meca, mientras que todos aquellos que recomiendan matar, decapitar y mutilar son de Medina. Así, por ejemplo, se dice que el famoso verso del sura 9.5, «Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis», ha anulado 124 versos en que se ordenaba la tolerancia y la paciencia.
  • Aquí me propongo demostrar que: 1. El monoteísmo no es necesariamente superior al politeísmo desde el punto de vista filosófico o metafísico, dado que no hay prueba válida alguna de que exista un único Dios. 2. Históricamente hablando, los credos monoteístas suelen esconder un politeísmo de hecho en las clases populares, a pesar del dogma oficial. 3. El monoteísmo no reduce las supersticiones sino que las concentra en su dios único o su enviado. 4. La historia muestra que el monoteísmo ha sido a menudo ferozmente intolerante, en contraste con el politeísmo, en cuyo nombre nunca se han librado guerras religiosas. Esta intolerancia es la consecuencia lógica de una ideología monoteísta.
  • dice Gore Vidal,14 el indecible mal que mora en el centro de nuestra cultura es el monoteísmo. A partir de un texto proveniente de la Edad del Bronce, con toda su barbarie, evolucionaron tres religiones antihumanas: el judaismo, el cristianismo y el islamismo. Las tres son religiones de un dios celestial. Las tres son patriarcales —Dios es el padre omnipotente—, y de aquí la aversión a la mujer a lo largo de dos mil años en estas tierras que han soportado al dios celestial y sus delegados varones. El dios celestial es celoso y exige total obediencia. Los que lo rechazan deben convertirse o sufrir la muerte. El totalitarismo es la única política que puede servir realmente a los propósitos del dios celestial. Todo movimiento de naturaleza liberal representa un peligro para su autoridad. Un Dios, un rey, un papa, un amo de la fábrica, un padre jefe de familia.
  • El islamismo no reemplazó al politeísmo árabe gracias a que satisfacía mejor las necesidades espirituales de los árabes, sino porque ofrecía recompensas materiales inmediatas.
  • Lejos de elevar la moralidad de los árabes, el islamismo parece haber autorizado toda clase de conductas inmorales.
  • Hume16 hace la misma observación, y comenta que los hombres tienen una tendencia natural a elevarse de la idolatría al teísmo para luego volver a caer en la idolatría, en un permanente flujo y reflujo. La causa de esto es que, tras elevar a su deidad a la máxima perfección y otorgarle los atributos de unidad, infinitud, simplicidad y espiritualidad, ésta queda tan alejada de la comprensión del hombre común que se necesitan mediadores inferiores que actúen como intermediarios entre la humanidad y su suprema deidad.
  • Se aplica aquí lo que Karl Hase dice sobre el culto de los santos en general: que éste «satisface, dentro de una religión monoteísta, la necesidad politeísta de salvar la enorme distancia entre los hombres y su dios».
  • También parece bastante incoherente que Dios le pida a Satanás, antes de su caída, que adore a Adán, cuando Dios prohibe al hombre adorar a cualquiera que no sea Él mismo.
  • en los tiempos del profeta no había tolerancia religiosa alguna a los idólatras de Arabia. La única opción que tenían éstos era aceptar el islamismo o morir».
  • ¿Cómo se explica entonces la conversión de Arabia al islamismo? Ante todo, hay que tener en cuenta que la sociedad estaba organizada en tribus, cada una de las cuales tenía su deidad principal, a la que se adoraba con la esperanza de que ayudara a la tribu de un modo práctico, en especial llevándoles lluvia, dándoles fertilidad, librándolos de enfermedades y, en general, protegiéndolos de los elementos. Pero los dioses tribales no encarnaban «verdades últimas con respecto a la naturaleza y significado de la vida» ni estaban «profundamente implicados en la vida cotidiana». Por ello a la gente le resultaba fácil renunciar a un dios y reemplazarlo por otro, ya que tal cosa no requería un cambio de actitud o de conducta. Por otra parte, el Dios musulmán les ofrecía algo más que sus propios ídolos: dignificaba ciertas características tribales fundamentales, como el orgullo étnico y la combatividad, y les proporcionaba un programa de conquista y de creación de un Estado árabe. Sin la conquista, primero en Arabia y luego en Oriente Medio, nunca se habría logrado la unificación de Arabia. A medida que Mahoma tenía más éxito en Medina, aumentaban sus seguidores, al comprender que Alá era más poderoso que cualquiera de sus propias deidades: el Dios verdadero era el victorioso. En resumen, lejos de satisfacer necesidades espirituales, Mahoma creó una nación y les ofreció a los árabes aquello a que estaban acostumbrados: conquistas militares con todas sus consiguientes ventajas materiales de botines, mujeres y tierras. Alá no era preferible a los antiguos dioses por alguna profunda razón metafísica, sino porque no les fallaba y los recompensaba materialmente.
  • la teoría musulmana de la predestinación, que prevalece sobre la teoría de la libre voluntad humana, que también se encuentra en el Corán. Como observa Macdonald:26 «Las contradictorias afirmaciones del Corán sobre la libre voluntad y la predestinación demuestran que Mahoma no era un teólogo sistemático sino un predicador y político oportunista.»
  • Como Mill28 señala, hay algo verdaderamente repugnante y malvado en la idea de que Dios cree intencionadamente seres para enviarlos al infierno, seres que de ningún modo son responsables de sus acciones puesto que el propio Dios elige apartarlos del buen camino. Es imposible considerar ético un sistema tal. La idea central de cualquier sistema ético es la noción de la responsabilidad moral, de una persona a quien pueda responsabilizarse legítimamente de sus acciones: una persona capaz de pensar racionalmente, capaz de reflexionar y elegir intencionadamente y, hasta cierto punto, libre de elegir. En un sistema de predestinación, los «hombres» no son más que autómatas
  • explica Russell:31 si la diferencia existente entre el bien y el mal es obra de Dios, no puede decirse que Dios sea bueno. Si, tal como afirman los teólogos, Dios es bueno, la esencia del bien y del mal no depende de Dios sino que es anterior a él.
  • ¿cómo puede afirmarse que Dios es misericordioso y compasivo —como proclaman todos los suras, salvo el primero y el noveno— si es capaz de condenar al tormento eterno a quien no cree en Él? Como señala Antony Flew,32 hay un abismo inconmensurable entre una ofensa finita y un castigo infinito.
  • Se afirma que Dios es omnipotente, omnisciente y benévolo. No obstante, actúa como un tirano colérico, incapaz de dominar a sus rebeldes subditos. Es iracundo, arrogante, celoso, todos ellos defectos sorprendentes en un Ser perfecto. Si se basta a Sí mismo, ¿por qué necesita a la humanidad? Si es todopoderoso, ¿por qué demanda la ayuda humana?
  • tiene respecto a sus criaturas un sentimiento principal, origen de sus acciones: los celos, miedo de que puedan atribuirse algo que sólo a Él le pertenece
  • Mahoma creía haber visto al propio Dios en persona (como se dice en el sura 53.2-18). En otras ocasiones habló con el arcángel Gabriel, quien periódicamente le revelaba el mensaje de Dios.
  • Es realmente extraño que, cuando Dios decide manifestarse, sólo lo hace ante una persona. ¿Por qué no puede revelarse a las masas en un estadio de fútbol
  • Patricia Crone: Es un hábito muy peculiar de Dios el que, cuando desea revelarse a la humanidad, se comunica sólo con una única persona. El resto de la humanidad debe aprender la verdad de boca de esta persona, y perseguir el conocimiento de lo divino al precio de la subordinación a otro ser humano, que al cabo del tiempo es reemplazado por una institución humana,
  • Dada la cantidad de material del Corán extraído del Pentateuco (Moisés: 502 versos en 36 suras; Abraham: 245 versos en 25 suras; Noé: 131 versos en 28 suras), es sorprendente que la investigación bíblica no haya tenido impacto alguno en los estudios coránicos. Tanto a los musulmanes como a los judíos y a los cristianos se les dice que Moisés fue el autor del Pentateuco
  • en el siglo XIX, eminentes investigadores como Graf y Wellhausen demostraron que el Pentateuco era obra de cuatro «escritores» o fuentes diferentes,
  • Lan Fox38 lo resume así: Las cuatro primeras fuentes de la Biblia fueron combinadas por una quinta persona, un autor desconocido que debe de haber hecho la compilación en algún momento entre 520 a. J.C. y 400 a. J.C. Cuando entretejió estas fuentes, intentó salvar su contenido, y conservar lo mejor de las diferentes visiones del mundo y su creación.
  • El Corán hace un relato contradictorio de la creación, lo que genera grandes problemas a los comentaristas. Por un lado, en el sura 50.37 se dice que toda la creación se hizo en seis días, mientras que en el sura 41.9 se explica que la Tierra se creó en dos días, en cuatro todos los alimentos y en dos más los siete cielos, lo cual suma ocho días.
  • en cuanto al privilegio de obedecer la ley de Dios, lo recibió el hombre después de que lo hubieron rechazado los cielos y la Tierra y las montañas (sura 33.72). ¿Qué significa esta extraña declaración? Que los cielos, la Tierra y las montañas son vistos como seres y, lo que es más, ¡como seres que tienen la temeridad de desobedecer a Dios!
  • teoría de la relatividad.43 Puesto que los musulmanes siguen tomando el relato del Corán al pie de la letra, no puedo menos que señalar hasta qué punto éste se halla en desacuerdo con las modernas opiniones científicas sobre el origen del universo y de la vida en la Tierra. En primer lugar, posee incoherencias como la que hemos indicado respecto a la cantidad de días empleados en la creación, o a las diversas versiones sobre la creación del hombre. Por otra parte, si Alá sólo tenía que decir «Sea» para que se cumpliera su voluntad, ¿por qué le tomó tanto tiempo completar su obra? ¿Y cómo podía haber «días» antes de la creación de la Tierra y el Sol, si un día no es más que el tiempo que la Tierra tarda en girar sobre su eje? También se relata que antes de la creación el trono de Dios flotaba sobre las aguas. ¿De dónde había salido esta agua? La misma noción de Dios sentado en un trono es terriblemente antropomórfica, pero los musulmanes ortodoxos la toman literalmente. Se dice asimismo que Alá creó la Luna y sus fases para que los hombres supieran el número de los años (sura 10.5); otra vez se trata de una noción árabe bastante primitiva, ya que todas las civilizaciones adelantadas —como las de Babilonia, Egipto, Persia, China y Grecia— medían el tiempo según el año solar.
  • En 1938, el bioquímico ruso Oparin sugirió en The Origin of Life [El origen de la vida] que la primitiva Tierra contenía elementos químicos que reaccionaron con la radiación que llegaba tanto del espacio exterior como de las fuentes terrestres de energía. «Como resultado de una actividad fotoquímica prolongada, estos compuestos inorgánicos dieron origen a compuestos orgánicos. Con el paso del tiempo y la acción de la selección química, estos […] sistemas orgánicos se hicieron más complejos y estables, hasta constituir los inmediatos precursores de los seres vivos.»44 De la época de Oparin acá son muchos los científicos (Miller, Fox, Ponnamperuna) que han logrado obtener en el laboratorio compuestos orgánicos a partir de compuestos inorgánicos.
  • La verdad es que explicar algo mediante la intervención divina es precisamente no explicar nada,
  • Mahoma no realizó ningún milagro. Es cierto: a lo largo del Corán, Mahoma repite una y otra vez que es un mero mortal incapaz de hacer milagros y que sólo es el mensajero de Dios.
  • la tradición está llena de milagros de Mahoma, desde la curación de enfermos hasta la alimentación de miles de personas con un único cabrito.
  • Hospers: Somos de la opinión de que la mayoría de los supuestos milagros son indignos de un ser omnipotente. Si Dios desea que la gente crea en él, ¿por qué elige hacer unos pocos milagros en una región remota donde muy pocos pueden presenciarlos? […]
  • Jesús en el Corán La Anunciación y la Virgen María El Corán afirma que Jesús nació milagrosamente de la Virgen María.
  • la leyenda de la Virgen y señala el sorprendente paralelismo con las leyendas grecorromanas de nacimientos de vírgenes: Perseo, nacido de Dánae, una virgen fecundada por una lluvia de oro; Atis, cuya madre quedó embarazada al comer el fruto de un árbol;
  • Guignebert no acepta esta teoría del origen de la leyenda de la Virgen, sino que postula su propia hipótesis. Ante todo observa que san Pablo, san Juan y san Marcos, ninguno de los cuales creía en la virginidad de María, llaman a Jesús el Hijo de Dios, pese a que aún no estaba establecida la creencia en el milagro relatado por san Mateo y san Lucas. Puesto que la idea de que Dios engendrara directamente un hombre era monstruosa para los judíos, la expresión «Hijo de Dios» no era para los palestinos más que una metáfora, una manera de manifestar la relación especial entre Jesús y Dios, y, de hecho, Jesús jamás se refirió a sí mismo con tal expresión. En el entorno griego, en cambio, la idea de que un dios engendrara un ser humano era totalmente corriente, y aquí la expresión adquirió otro significado, que se vio confirmado por la leyenda de la virginidad de María.
  • Hace más de ciento cincuenta años que se discute en Europa y Estados Unidos sobre la historicidad de Jesús, sin que ninguno de quienes la niegan haya sido nunca amenazado de muerte. (Es cierto que Bauer fue destituido de su cátedra de teología en la Universidad de Bonn en 1842, pero continuó publicando hasta el final de su vida.) Sin duda es una gran lección para el mundo islámico.
  • quienes sostienen que Jesús no existió,
  • En su obra Life of Jesus Critically Examined [La vida de Jesús estudiada críticamente], David Strauss señala que no podemos considerar los evangelios como biografías históricas, ya que no era ésa su función primaria. Los primeros cristianos querían ganar adeptos a su causa «mediante la propagación de un mito religioso fantástico».55 Strauss sostiene que las historias del Nuevo Testamento fueron el resultado de lo que, a juicio de los evangelistas, el pueblo judío esperaba del Mesías, hasta el punto de que a veces le hicieron hacer a Jesús literalmente lo que en el Antiguo Testamento era una acción simbólica (por ejemplo, curar la ceguera, que en Isaías 35 se refiere a la alegría de los judíos exiliados en Babilonia al ser liberados de su cautiverio).56
  • Bauer fue más lejos y sostuvo que los primeros cristianos dieron forma a Jesús a partir de los retratos que el Antiguo Testamento hace de los profetas. Jesús nunca existió, y el cristianismo surgió en el siglo I de una fusión de ideas judaicas y grecorromanas. Así, tomaron de los estoicos Heráclito y Filón el concepto de logos, el poder creativo que confería orden al mundo y servía de intermediario para que el hombre conociera a Dios. En cuanto a otras influencias clásicas, ya en el siglo IV diversos escritores anticristianos señalaron la sorprendente semejanza entre la vida de Jesús y la de Apolonio de Tiana, un neopitagórico que nació muy poco antes de la era cristiana. Apolonio llevó una vida errante y ascética, se le atribuían poderes milagrosos,
  • El misterioso culto de Mitra, establecido en el mundo romano a comienzos del siglo I a. J.C., incluía ritos secretos asombrosamente similares al bautismo cristiano y al sacramento de la eucaristía.
  • Albert Kalthoff sostiene que es posible explicar los orígenes del cristianismo sin establecer un fundador histórico. El cristianismo surgió por «combustión espontánea» cuando los «explosivos materiales religiosos y sociales reunidos por el imperio romano entraron en contacto con las esperanzas mesiánicas judías».58
  • Aunque durante la primera centuria de la era cristiana había al menos sesenta historiadores activos en el mundo romano, casi no hay corroboraciones de la historia de Jesús fuera de las tradiciones cristianas. Y, cuando la hay —Josefo, Tácito, Suetonio, Plinio el Joven—, es muy poco concluyente y de escasa ayuda.59
  • los Evangelios (de san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan) no fueron escritos por los discípulos de Jesús, es decir, por testigos de los hechos, sino por escritores desconocidos que escribieron entre cuarenta y ochenta años después de la supuesta crucifixión. Como concluye Hoffmann: «Haya o no existido un fundador histórico […], los estudiosos tienen hoy la certeza de que los Evangelios son compilaciones de “tradiciones” caras a los primeros cristianos, y no anales históricos.»60
  • el Evangelio de san Marcos —que probablemente sirvió de fuente a los de Mateo y Lucas, dada su unidad de temas y sentencias—
  • Las epístolas de san Pablo Aunque las cartas de san Pablo fueron escritas antes que el Evangelio de san Marcos, sorprendentemente no mencionan ninguno de los detalles de la vida de Jesús que se encuentran en los Evangelios: no hay referencia alguna a los padres de Jesús, ni a la virginidad de María, ni al lugar de nacimiento de Jesús, ni a Juan el Bautista, ni a Judas, ni a la negación de Pedro de su maestro. Como comenta G. A. Wells,62 las epístolas «no dan ninguna indicación de tiempo o lugar de la existencia terrena de Jesús. No se refieren al juicio ante un magistrado romano, ni a Jerusalén como el lugar de ejecución. No mencionan ninguno de los milagros que supuestamente había realizado». Aun cuando ciertas enseñanzas atribuidas a Jesús en los Evangelios le habrían sido de gran utilidad en sus disputas doctrinarias, Pablo no las menciona. Las primeras cartas pospaulinas, escritas antes de 90 d. J.C., tampoco dan detalles históricos de Jesús. En las últimas, en cambio, escritas entre 90 y 110 d. J.C., aparecen todos los detalles conocidos que se encuentran en los Evangelios. Wells concluye acertadamente: El cambio en la manera de referirse a él [a Jesús] resulta comprensible si se acepta que su vida terrena en Palestina fue inventada a finales de la primera centuria cristiana. Pero es un enigma si se considera su existencia un hecho histórico.63
  • Los primeros detalles sobre la vida de Jesús aparecen en el Evangelio de san Marcos, que es considerado el primer evangelio. La mayoría de los estudiosos del Nuevo Testamento lo datan alrededor de 70 d. J.C.,
  • la mayor parte de la hadith o libros de tradición es «el resultado del desarrollo religioso, histórico y social del islamismo durante las primeras dos centurias»,65 por lo que no tienen más valor histórico que el de servir como material de estudio de las tendencias de la primera comunidad musulmana.
  • El sistema ético coránico está basado enteramente en el miedo.
  • Como señala sir Hamilton Gibb:70 «La base de toda la teología y ética musulmana es que Dios es el amo omnipotente y el hombre Su criatura, siempre en peligro de incurrir en Su ira.» La noción de un castigo eterno es asimismo incompatible con un Dios benévolo y compasivo, e indigna de él.
  • cuando se conjuga con la doctrina coránica de la predestinación: Dios crea especialmente criaturas para condenarlas al infierno.
  • Errores históricos en el Corán En el sura que relata la historia de la madre de Jesús (sura 19.22-34) se la llama «hermana de Aarón», confundiéndola con la hermana de Moisés y Aarón, también de nombre María.
  • El relato sobre Alejandro Magno (sura 18.82) es totalmente confuso desde el punto de vista histórico.
  • demostradamente falsas o sumamente improbables.
  • El argumento de que, por falsa que sea la religión, hay que conservarla para que ejerza una guía moral es moralmente reprensible porque pervierte la razón humana y estimula la hipocresía; pero, sobre todo, porque conduce a abandonar el ideal de la verdad.
  • Los musulmanes creen fervientemente que Abraham construyó la Caaba; pero, si se conoce la verdad histórica —es decir, que Abraham nunca puso un pie en Arabia y que quizá ni siquiera existió—, el peregrinaje a La Meca deja de tener sentido.
  • Bousquet, una de las principales autoridades en la ley islámica, señala dos aspectos del islamismo que él considera totalitarios: la ley islámica y el concepto islámico de jihad, que tiene por objetivo conquistar todo el mundo para someterlo a una única autoridad.
  • La naturaleza global de la ley islámica resulta evidente si se considera que no distingue entre ritual, ley (en el sentido occidental de la palabra), ética y buenos modales. En principio esta ley controla la vida entera de los creyentes y de la comunidad islámica y regula cada aspecto: desde el tributo de los peregrinos, hasta los contratos agrícolas, la alimentación y alojamiento de los esclavos, las invitaciones a una boda,
  • en el árabe clásico no hay términos que distingan entre laico y eclesiástico, sagrado y profano, espiritual y temporal.
  • Mahoma no era sólo profeta sino también hombre de Estado, y no sólo fundó una comunidad sino también un Estado y una sociedad. Era un jefe militar que libraba guerras, y un legislador que administraba justicia. Desde un principio los musulmanes conformaron una comunidad que era a la vez política y religiosa, con el profeta como jefe de Estado.
  • Ley islámica La ley islámica o sharía está basada en cuatro principios: el Corán; la sunna del profeta, incorporada en las tradiciones reconocidas; el consenso (o ijma) de los estudiosos de la comunidad ortodoxa, y el método de razonamiento por analogía o qiyas.
  • La sunna La sunna (literalmente, «el camino», es decir, el modo de vida) expresa el modo de vida de los musulmanes, basado en los hechos y palabras del profeta, en lo que se dijo o hizo en su presencia, e incluso en lo que éste no prohibió. La sunna está recopilada en la hadith o tradiciones;
  • es imposible comprender el Corán y la sunna sin la ayuda de alguna clase de interpretación, y ésta es la tarea de la ciencia de sharía. Los especialistas en la sharía fundaron muchas «escuelas» de interpretación, cuatro de las cuales han sobrevivido hasta nuestros días,
  • Malik ibn Abbas (muerto en 795) desarrolló sus ideas en Medina, donde, según se dice, conoció a uno de los últimos supervivientes de los compañeros del profeta. Su doctrina está recogida en la obra Muwatta, que ha sido adoptada por la mayoría de los musulmanes de África, con excepción del Bajo Egipto, Zanzíbar y Sudáfrica. 2. Abu Hanifa (muerto en 767), el fundador de la escuela Hanifi, nació en Iraq. Al parecer, su escuela, seguida por los musulmanes de la India y Turquía, da mayor cabida a la razón y la lógica que las otras. 3. Al-Shafi’i (muerto en 820), de quien se dice que mantenía una postura moderada en la mayoría de los asuntos, enseñó en Iraq y más tarde en Egipto. Los seguidores de esta escuela, que da gran importancia a la sunna como fuente de la sharía, se encuentran en Indonesia, Bajo Egipto, Malasia y Yemen. 4. Ahmad ibn Hanbal (muerto en 855) nació en Bagdad y fue discípulo de Al-Shafi’i. A pesar de las persecuciones, Ibn Hanbal defendió la doctrina de que el Corán era increado. Se supone que los modernos wahabis de Arabia Saudí siguen las enseñanzas de Ibn Hanbal.
  • la doctrina de la infalibilidad del consenso (ijma),
  • «Ijma» La afirmación «Mi comunidad nunca acordará algo equivocado», atribuida a Mahoma, acabaría por convertir al conjunto de doctores reconocidos de la comunidad en una iglesia infalible.
  • las masas están expresamente excluidas: el consenso válido es el de las autoridades eruditas y apropiadamente calificadas.
  • Así pues, a comienzos del 900 la ley islámica quedó fijada rígida e inflexiblemente
  • Tomada en conjunto, la ley islámica es un reflejo de las condiciones sociales y económicas del período abasí,
  • «Qiyas» La mayoría de los eruditos consideran que el qiyas o razonamiento analógico está subordinado a los otros tres fundamentos del islamismo,
  • Con respecto a la naturaleza de la ley islámica hay cinco puntos que merecen destacarse. 1. Todas las acciones y relaciones humanas se juzgan según una escala de conceptos que va de «obligatorio» a «prohibido», pasando por «recomendado», «indiferente» y «reprensible».
  • sus reglas son válidas en virtud de su mera existencia, y no por su racionalidad. El lado irracional de la ley islámica también impele a la observancia de la letra, más que a la de su espíritu.
  • ordenanzas divinas,
  • Corán prohibe explícitamente cobrar intereses; pero, como señala Schacht,
  • consistía en una doble venta. […] Por ejemplo, el (futuro) deudor le vendía al contado un esclavo al (futuro) acreedor, e inmediatamente volvía a comprar el esclavo por una suma mayor pagadera en una fecha futura; esto equivalía a un préstamo con el esclavo como garantía, y la diferencia entre los dos precios representaba los intereses.9 ¿Cómo pueden caracterizarse estas prácticas? Llamarlas «ficciones legales» constituye un eufemismo. Más bien es hipocresía moral
  • El modo casuístico de pensamiento, uno de los aspectos más chocantes de la tradicional ley islámica, está estrechamente ligado a dicho método. «Más que concentrarse en desentrañar los elementos de importancia legal presentes en cada caso y encuadrarlos en reglas generales, la ley islámica establece series graduadas de casos.»11 Por ejemplo, en el tema de la sucesión, se discute el caso de un individuo que deja como exclusivos herederos a sus treinta y dos tataratatarabuelos, los derechos de sucesión de un hermafrodita (dado que los derechos de uno y otro sexo no son iguales), la herencia de un individuo que ha sido transformado en animal y, en particular, la herencia de tal individuo que sólo ha sufrido una transformación parcial, ya sea ésta horizontal o vertical.
  • Otro caso problemático que la ley divina debe clarificar es el de qué hacer con la progenie de un matrimonio entre un ser humano y un demonio en forma humana. […] ¿Cuáles son las consecuencias de tales casamientos en la legislación familiar? Lo cierto es que el problema de los matrimonios con jinn se trata con la misma seriedad que cualquier otro punto importante de la ley religiosa.
  • Sólo los derechos de Dios tienen el carácter de una verdadera ley penal, es decir, de una ley que impone sanciones legales al culpable. La idea que predomina en la ley penal es la de la demanda de Dios, como si fuera la reclamación de un humano demandante. Esta ley penal se deriva exclusivamente del Corán y las tradiciones [hadith], el supuesto registro de los actos y palabras del profeta y sus compañeros. La segunda gran sección de lo que podría llamarse ley penal pertenece a la categoría de «reparación de agravios», una categoría a mitad de camino entre lo civil y lo penal
  • La ley islámica no es por tanto producto de la inteligencia humana, y no refleja en modo alguno la realidad social en constante cambio o evolución (tal como ocurre con las leyes occidentales). Es inmutable, y la ciencia de la sharía constituye la interpretación infalible y definitiva de los textos sagrados.
  • La ley islámica no es por tanto producto de la inteligencia humana, y no refleja en modo alguno la realidad social en constante cambio o evolución (tal como ocurre con las leyes occidentales). Es inmutable, y la ciencia de la sharía constituye la interpretación infalible y definitiva de los textos sagrados.
  • Sólo se puede hacer uso de cierto tipo de razonamiento por analogía, denominado qiyas, dentro de límites muy estrictos fijados por el propio Dios.
  • críticas que pueden hacerse a la ley islámica.
  • no puede considerarse que el Corán tiene origen divino.
  • la mayoría de las tradiciones, y quizá todas, fueron falsificaciones difundidas en las primeras centurias musulmanas.
  • en realidad, hubo algo semejante a una clase sacerdotal que acabó por tener el mismo tipo de autoridad social y religiosa que el clero cristiano.
  • «los doctores de la ley», conocidos como ulama. Dada la importancia conferida al Corán y la sunna (y a la hadith), se hizo necesario disponer de una clase profesional de gente lo bastante competente para interpretar los textos sagrados.
  • En la época actual, la blasfemia se ha convertido en una herramienta con la que los gobiernos silencian toda oposición o los individuos ajustan cuentas personales, o bien, como acabamos de ver, un medio para perseguir y castigar la «herejía».
  • debido a las presiones ejercidas por los países musulmanes, en 1981 se revisó el artículo referente a la discriminación religiosa (artículo 18) y se eliminó toda referencia a la libertad de «cambiar» de religión (FI, primavera de 1984, p. 22).
  • el cuidado de las almas no puede estar a cargo del magistrado civil, porque el poder de éste no es más que una fuerza externa; pero la religión verdadera y redentora se basa en el convencimiento interno, sin el cual nadie es aceptable a los ojos de Dios.
  • La ley islámica niega los derechos de las mujeres y de las minorías religiosas no musulmanas. No hay tolerancia alguna para los paganos o no creyentes:
  • la democracia no es simplemente «el gobierno de la mayoría»: se ha de evitar la tiranía de la mayoría, y toda sociedad democrática debe guardarse de imponer «sus propias ideas y prácticas como reglas de conducta a aquellos que no las comparten».
  • no existe en él el concepto de derechos individuales, el cual se desarrolló exclusivamente en Occidente, en especial durante el siglo XVIII.
  • Un musulmán no tiene derecho a cambiar de religión. La apostasía se castiga con la muerte.
  • las modernas discusiones de los filósofos occidentales sobre los derechos humanos jamás hacen referencia a Dios o a la voluntad divina, sino a la razón humana, los argumentos racionales y el pensamiento crítico. La mayoría de los filósofos coinciden en que la noción de derechos humanos implica los conceptos de autorrespeto, dignidad moral, libre acción, elección moral, personalidad y respeto recíproco.
  • los musulmanes —todos ellos— siguen tomando literalmente el Corán. Por ende, no hay, a mi juicio, diferencia alguna entre el islamismo y el fundamentalismo islámico.
  • El islamismo está profundamente arraigado en todas las sociedades musulmanas, y el «fundamentalismo» no es más que el exceso de esta cultura.
  • como señala Muir: «Una fe reformada que cuestionara la autoridad divina en que se basan [las instituciones del islamismo], o que intentara llevar a cabo un cambio mediante una selección o moderación racional, ya no sería islamismo.»
  • Muchos reformadores islámicos que deseaban adoptar las instituciones occidentales se esforzaron por encontrar en el islamismo antecedentes de éstas, a fin de que tales instituciones foráneas resultaran más aceptables para su pueblo. Pero esta estrategia sólo condujo a una mayor deshonestidad intelectual y dejó el problema tal como estaba: «el verdadero islamismo trata a las mujeres igualitariamente», «el verdadero islamismo es democrático», etc. El problema real —es decir, si podía seguir aceptándose la sharía— ni siquiera se tocó. Tampoco es necesario inventar antecedentes islámicos para aceptar los principios de la democracia, los derechos humanos y la separación de la Iglesia y el Estado. La India adoptó la democracia en 1947, y ésta ha durado hasta el presente; y, por lo que sé, nadie perdió tiempo investigando la abundante literatura sagrada para justificar la decisión de adoptar un sistema parlamentario tras la independencia. El único país del mundo islámico que puede considerarse democrático es Turquía, y, significativamente, es también el único país musulmán que ha establecido formalmente por ley la separación de la Iglesia y el Estado. El islamismo se ha excluido de la constitución turca, y la sharía ya no forma parte de la ley del país.
  • Mayer analiza otros sistemas de derechos humanos islámicos como el Anteproyecto de Constitución de Azhar, preparado por la Academia de Investigaciones Islámicas de El Cairo, afiliada a la Universidad de al-Azhar, «la más prestigiosa institución de educación superior en el islamismo sunnita, y un centro de pensamiento islámico conservador»; la Constitución Iraní de 1979, y las obras de pensadores musulmanes como Mawdudi y Tabandeh.29 Su conclusión es que, «en estos sistemas, el islamismo se considera una herramienta para restringir las libertades individuales y para mantener al individuo en una posición subordinada con respecto al gobierno y la sociedad».30
  • Una objeción fundamental al análisis de Mayer Como casi cada libro o artículo publicado a partir de 1989, en especial los dedicados a lectores legos en la materia, el libro de Mayer insiste en varios puntos: 1) que el islamismo no es monolítico, que no existe una única tradición islámica o un único islamismo correcto o una única interpretación correcta; 2) que, en los sistemas islámicos de derechos humanos examinados, en los que se encuentran deficiencias con respecto a las normas internacionales, no puede achacarse dicha deficiencia al islamismo; a lo sumo, la deficiencia corresponde a una particular interpretación de éste por parte de los tradicionalistas o los musulmanes conservadores; 3) que no existe una única sharía, es decir, que la ley islámica no quedó fijada en un punto arbitrario del pasado; 4) que, en el fondo, es posible que el islamismo no sea hostil a los derechos y la democracia, después de todo.
  • Mayer realiza generalizaciones sobre el islamismo,
  • el individualismo no constituye un elemento establecido en las sociedades musulmanas o en la cultura islámica,
  • La opinión predominante en el mundo sunnita […] ha sido que, gracias a su inspiración divina, las leyes de la sharía reemplazan a la razón.
  • la opinión ortodoxa tradicional:
  • Ghassan Ascha, a quien la propia Mayer se refiere: «El islamismo no es el único factor que interviene en la represión de las mujeres musulmanas, pero constituye sin duda la causa principal y representa un enorme obstáculo para la mejora de esta situación.»
  • El mayor obstáculo para que se produzca un desarrollo de los derechos humanos en el islamismo es Dios o, expresado con más precisión mediante las palabras de Hurgronje,43 es el respeto reverencial por las fuentes, el Corán y la sunna. En la Declaración Islámica de Derechos Humanos Internacionales se declara que es la Revelación Divina la que ha dado «el marco legal y moral dentro del cual deben desarrollarse y regularse las instituciones y relaciones humanas».
  • Los principios de los derechos humanos son independientes e universales y no requieren apelar a la autoridad divina.
  • Según narra la tradición, después de la conquista de Alejandría en 641, el califa Omar ordenó destruir la gran biblioteca: «Si estos escritos de los griegos coinciden con el libro de Dios, carecen de utilidad y no es necesario preservarlos; si no coinciden, son perniciosos y deben ser destruidos.»
  • Este relato no es ninguna invención occidental para manchar la reputación islámica, sino una ficción musulmana de finales del siglo XII que tenía por fin justificar la quema de los libros herejes ismailíes.
  • Como afirmó el filósofo árabe al-Kindi: No debemos avergonzarnos de celebrar la verdad ni de apropiarnos de ella, venga ésta de donde venga, aun cuando sea de razas lejanas y naciones extrañas. Nada conviene más a quien busca la verdad que la propia verdad.53
  • Los musulmanes desprecian a los correligionarios que aceptan lo que ellos consideran valores occidentales ajenos, y no obstante son incapaces de ver que, con el mismo criterio, ellos podrían ser considerados «traidores» a la cultura de sus antepasados. En la India, por ejemplo, los musulmanes actuales son descendientes de hinduistas conversos; en Irán, de seguidores del zoroastrismo; en Siria, de cristianos.
  • Sin duda el símbolo definitivo de este imperialismo cultural es la reverencia que cinco veces al día realizan hacia Arabia.
  • Por lo que se ve, ningún imperialismo tuvo tanto éxito como el árabe, ya que sus creyentes siguen pensando que el haber sido conquistados por ellos (y, de ese modo, ser como ellos) fue su salvación.
  • El propio profeta puso gran empeño para inculcar en las tribus árabes la idea de que, en adelante, el principio unificador de la sociedad sería el islamismo y no la pertenencia tribal. Aun así, la rivalidad tribal continuó
  • A medida que los árabes conquistaban más y más territorios, la distribución de los cargos principales no satisfacía a las dos tribus rivales, lo cual desencadenaba sangrientas guerras civiles. Como comenta Goldziher, la rivalidad racial de los dos primeros siglos del islamismo muestra a las claras el fracaso de las enseñanzas musulmanas sobre la igualdad entre los árabes.
  • Los árabes gobernaban como «una especie de aristocracia tribal conquistadora»
  • El Corán acepta la esclavitud y reconoce la diferencia esencial entre amo y esclavo (suras 16.77 y 30-28), y permite asimismo el concubinato (suras 4.3, 33.50-52 y 70.30). Pero enseña que se ha de tratar a los esclavos con gentileza, y considera que la liberación de un esclavo es un acto piadoso. El propio profeta hizo muchos prisioneros durante sus guerras contra las tribus árabes, y redujo a la esclavitud a aquellos por quienes no pagaron rescate.
  • Lewis: En la antigua Arabia, al igual que en el resto de la antigüedad, se desconocía el racismo (en el sentido actual de la palabra). La ley islámica, lejos de promoverlo, condena incluso la tendencia universal a la arrogancia social y étnica, y proclama la igualdad de todos los musulmanes ante Dios. No obstante, un estudio de la literatura revela que en el mundo islámico surgió una nueva pauta de hostilidad racial y discriminación, muy cruel a veces.16
  • Afshin no es más que un típico ejemplo de la gran cantidad de no árabes que abrazaron la causa musulmana movidos por ventajas materiales, al mismo tiempo que odiaban a los árabes por haber acabado con su independencia nacional persa y destruido sus tradiciones ancestrales,
  • En 1868, el jeque Rifa al-Tahtawi, hombre de letras, poeta e historiador egipcio, publicó una historia de Egipto que resaltaba su pasado faraónico. Hasta entonces, por supuesto, las historias de Egipto comenzaban con las conquistas árabes. El objetivo de al-Tahtawi era definir la identidad de Egipto en términos patrióticos y nacionales, no con respecto al islamismo o al panarabismo. Tal vez por primera vez en la historia islámica, alguien intentaba ver a su propio país como poseedor de «una identidad viva que ha persistido a través de cambios de lengua, religión y civilización».23
  • Conocer mejor el pasado preislámico llevaría forzosamente a una reducción del fanatismo.
  • es necesario que la idea de cambio y continuidad formen parte de la conciencia musulmana,
  • la larga serie de derrotas sufridas a manos de la Europa cristiana no pudo menos que socavar el autorrespeto de los musulmanes, lo cual condujo a una crisis moral e intelectual de grandes proporciones. No podía ser de otra manera, ya que las derrotas militares no eran sólo derrotas en el sentido habitual: tambían ponían en duda la verdad de la propia revelación musulmana.27
  • Nacionalismo bereber Los pueblos de habla bereber han habitado en el norte de África desde tiempos prehistóricos, ya que sus antepasados se instalaron allí alrededor de 7000 a. J.C. Tuvieron cierto contacto con Cartago sin perder por ello su independencia. Estaban divididos en tribus, si bien de tiempo en tiempo algún líder carismático logró unirlos en un poderoso imperio. Masinissa (238 a. J.C.-148 a. J.C), hijo de Gaia, rey de los masilios de Numidia oriental, luchó junto a los cartagineses contra los romanos. Pero, aliado más tarde a éstos, su caballería desempeñó un papel decisivo en la famosa batalla de Zama (202 a. J.C), que culminó con la victoria romana. Masinissa pudo así unir a todas las tribus bereberes y crear un reino que comprendía a Numidia entera.
  • Después de Masinissa, los sucesivos imperios romano, vándalo y bizantino fueron incapaces de domeñar a los bereberes. Tampoco la primera llegada de los árabes afectó a la independencia de aquéllos. Okba ben Nafi, el general musulmán, intentó sin éxito someter a estas feroces tribus. De hecho, uno de sus jefes, Kusaila, logró sorprender a Okba en Tahuda, en 683, y matarlo junto a trescientos de sus hombres. Como ocurrió con muchas de las tribus árabes, los bereberes se convirtieron muy lentamente al islamismo, y no llevados por una profunda convicción religiosa sino más bien por intereses materiales, con la esperanza de conseguir buenos botines de guerra. Con ayuda de los bereberes —algunos de los cuales, como Tariq ibn Zaid, que inició la conquista de España, son glorificados irónicamente como «héroes árabes»—, los generales árabes lograron conquistar todo el norte de África. Pero, tal como ocurría con los musulmanes no árabes de Persia y Siria, los bereberes se veían tratados con desprecio por los árabes y se quejaban de que no se los trataba con equidad en el reparto de los botines. Inevitablemente, se rebelaron contra los árabes, quienes sufrieron una serie de espectaculares derrotas. Durante los siglos XI y XII se establecieron dos dinastías bereberes, los almorávides (1056-1147) y los almohades (1130-1269), e incluso los meriníes, que fundaron una dinastía más tardía, eran también descendientes de tribus bereberes. El bereber es una lengua afroasiática emparentada con las lenguas semíticas. Hoy en día hay doscientos o trescientos dialectos bereberes, hablados por un total aproximado de 15 millones de personas extendidas por Egipto, Libia, Túnez, Argelia, Marruecos, Chad, Burkina Faso, Níger, Malí y Mauritania. Los principales dialectos de Argelia son el cabilé y el chaouí; el tachelet, el tamazit y el rifeño en Marruecos, y el tamacheq en diversos países saharianos. Las inscripciones más antiguas en lengua bereber datan de 200 a. J.C. y están escritas en alfabeto tifinagh, que aún utilizan los hablantes de tamacheq.
  • ahora tenemos que hablar de la relación árabe-islámica: la más larga, la más injusta y la más difícil de combatir.
  • un libro de canciones de un cantor bereber, Ait Menguelet.
  • Kateb Yacine
  • La conquista árabe y la posición de los no musulmanes
  • Este halagüeño retrato del islamismo, absolutamente falso, se refuerza a su vez mediante varios recursos: 1) pasando por alto la destrucción y las matanzas llevadas a cabo durante el proceso de las conquistas árabes; 2) concentrándose casi exclusivamente en la suerte corrida por los judíos y los cristianos y, en consecuencia, no preocupándose por la suerte de los idólatras (¿acaso no son humanos?), zoroastrianos, hinduistas y budistas; 3) confiando en fuentes musulmanas, como si éstas fueran necesariamente menos parciales; 4) no teniendo en cuenta, e incluso excusando, la terrible conducta del profeta para con los judíos y; 5) haciendo caso omiso de los sentimientos intolerantes, hostiles, antijudíos, anticristianos y, sobre todo, antipaganos expresados en el Corán,
  • Todos los teólogos musulmanes coinciden en afirmar que, en tiempos de Mahoma, la tolerancia religiosa no se extendió a los idólatras de Arabia. La única opción que se les daba era la aceptación del islamismo o la muerte.
  • En general, los sentimientos más tolerantes de Mahoma se manifiestan en los primeros suras, los de La Meca: Sura 109.1-6: «Di: “Infieles, yo no adoro lo que vosotros adoráis, y vosotros no adoráis lo que yo adoro. Nunca adoraré lo que vosotros adoráis, ni vosotros adoraréis lo que yo adoro. Vosotros tenéis vuestra religión y yo la mía.”» Sura 50.45: «Sabemos bien lo que dicen los no creyentes, pero tú no debes forzarlos.» Sura 43.88-89: «Y dijo [Mahoma]: “Señor, ésta es gente que no cree.” Sé indulgente con ellos y deséales paz. Acabarán por ver su locura.»
  • Por desgracia, a medida que Mahoma ganaba confianza y crecía su poder político y militar, «dejó de persuadir para pasar a ser un legislador y un guerrero que exigía obediencia».
  • Sura 47.4: «Cuando os encontréis con los no creyentes, cortadles la cabeza;
  • Sura 5.51: «Creyentes, no hagáis amigos entre los judíos o los cristianos. Sólo son amigos unos de otros. Si alguno de vosotros traba amistad con ellos, sin duda es uno de ellos. Dios no guía a los perversos.»
  • Sura 9.5-6: «Matad allí donde los encontréis a quienes ponen a otros dioses junto a Dios.»
  • Sura 8.15-16: «Creyentes, cuando os encontréis con no creyentes, preparaos para la batalla y no les volváis la espalda. [Quien esto haga] incurrirá en la ira de Dios y el infierno será su morada, en verdad una horrenda morada.»
  • La humanidad se divide entre musulmanes y no musulmanes. Los musulmanes son los miembros de la comunidad islámica, la umma, que posee el Dar al-Islam, la tierra del islamismo, donde rigen todos los edictos islámicos. Los no musulmanes son los harbi, la gente de Dar al-Harb, la tierra de la guerra, a la que pertenecen todos los países de los infieles que no se han sometido al islamismo pero que, no obstante, están destinados a quedar bajo jurisdicción islámica, ya sea por conversión o por la guerra. En el Dar al-Harb se permite cualquier acción de guerra.
  • Según Schumpeter, los árabes fueron siempre un pueblo guerrero que vivía del pillaje y la explotación de los pueblos sedentarios. El islamismo era una maquinaria de guerra que no se detenía ante nada una vez que se había puesto en marcha. En una teocracia guerrera de esa índole, la guerra es una actividad normal. Los árabes ni siquiera tenían que buscar un motivo para librar sus guerras; su organización social las necesitaba, pues sin victorias se habría derrumbado. Se trataba, pues, de un expansionismo desprovisto de un objetivo concreto, un expansionismo brutal y basado en la necesidad. Las conquistas árabes habrían existido igualmente sin que mediara el islamismo. Algunos rasgos particulares del imperialismo árabe pueden explicarse por las palabras del profeta, pero su fuerza no se origina en éstas. Mahoma no habría tenido éxito si hubiera predicado la humildad y la sumisión. Para los guerreros árabes, «verdadero» significaba «triunfante» y «falso» significaba «vencido».
  • Es irónico que los primeros héroes del islamismo no tuvieran el más mínimo interés por la religión:
  • las obras de Bat Ye’or muestran, basándose en una amplia documentación, las masacres de las primeras conquistas, las posteriores humillaciones de los dhimmi, el opresivo sistema fiscal y el saqueo y pillaje de casas, iglesias y sinagogas, todo ello acompañado de conversiones forzosas, lo cual convertía la vida de los no musulmanes en un calvario.
  • En tanto que los no musulmanes cumplieran, se les permitía un autogobierno de cierta amplitud.
  • La persecución total […] era rara, pero la posibilidad siempre estaba presente.
  • Hubo asimismo conversiones forzosas
  • Las tres desigualdades básicas —amo y esclavo, hombre y mujer, creyente y no creyente— no constituían sólo un hecho admitido, sino que estaban establecidas y reguladas por la ley sagrada.
  • la «tolerancia» tenía una connotación negativa: se toleraba la presencia de judíos y cristianos. Bat Ye’or señala la diferencia entre «tolerancia» y «derechos»: mientras que la tolerancia es revocable, los derechos son inalienables.
  • la posición de los dhimmi se fue haciendo más precaria a medida que el mundo islámico se debilitaba, y fijan el comienzo de esta etapa en la época de las cruzadas. Por desgracia, esta idea ha servido para reforzar el mito de la Edad de Oro, cuando supuestamente reinaba una total armonía entre las diferentes fes, en especial en la España musulmana. Es una imagen encantadora, pero, como afirma Fletcher,42 se trata de una imagen falsa:
  • De modo particular, la noción de la Edad de Oro de la España mora surgió en el siglo XIX por obra de judíos de la Europa Occidental «cuya emancipación era reciente e imperfecta», a fin de castigar los fallos occidentales. Inevitablemente, se tendió a idealizar el islamismo para que el contraste con la situación de los judíos en Europa fuera mayor, y «para que ello sirviera a la vez de reproche y estímulo a los cristianos, que se mostraban renuentes en concederles su emancipación».43
  • Un musulmán podía casarse con una mujer dhimmi pero no a la inversa, pues esto habría puesto a una mujer creyente en poder de un no creyente; por la misma razón, un musulmán podía tener un esclavo dhimmi pero no a la inversa. El testimonio de un dhimmi no era admisible en una causa legal en que la otra parte fuera un musulmán,
  • prolífera literatura pornográfica existente, con títulos como Libro de la copulación carnal e Iniciación a los métodos de coito y sus instrumentos.
  • Bullough, Bousquet y Bouhdiba consideran que el islamismo tiene una visión positiva del sexo, a diferencia del cristianismo, que, tal como afirmó Nietzsche, «hizo de la sexualidad algo impuro». Pero, en la conclusión de su estudio, Bullough se vio obligado a matizar sus comentarios admitiendo que el islamismo «al mismo tiempo relega a las mujeres a la posición de seres inferiores».
  • Pensar que el islamismo tiene una visión positiva del sexo es insultar a todas las mujeres musulmanas, porque el sexo se considera desde el punto de vista del hombre; la sexualidad de la mujer, como veremos, o bien se niega o bien —como en El jardín perfumado— se considera algo perjudicial,
  • Las reformas efectuadas a favor de las mujeres hacen que, en ese contexto histórico particular, Mahoma parezca un «paladín del feminismo». Dos reformas citadas a menudo son la prohibición de enterrar vivas a las niñas no deseadas, y la instauración de los derechos de herencia de las mujeres («mientras que en Inglaterra los derechos de propiedad de una mujer casada no se reglamentaron hasta 1882, después de muchos siglos de inaceptables abusos», apostilló Burton). Pero, tal como Ahmed al-Alí comenta en Organisations Sociales chez les Bédouins [Organización social de los beduinos], la práctica de enterrar niñas indeseadas tuvo, al parecer, un origen religioso y era extremadamente rara. Lo que ocurre es que los escritores musulmanes han exagerado su frecuencia para realzar la supuesta superioridad del islamismo. En cuanto a la herencia, a una mujer le corresponde la mitad de lo que le corresponde a un hombre y —como veremos más adelante, mal que le pese a Burton— de ningún modo tiene completo poder para disponer de su propiedad.
  • Cuando los modernos intelectuales reformistas musulmanes —tanto hombres como mujeres— han tenido que afrontar la evidente desventaja de la posición de las mujeres (una situación que ha permanecido inalterada durante siglos), han tendido a inventar una edad de oro mitológica en el nacimiento del islamismo, cuando supuestamente las mujeres disfrutaban de una igualdad de derechos. Por ejemplo, incluso Nawal el Saadawi,7 la feminista egipcia que más positivamente ha hablado sobre el derecho de las mujeres musulmanas a manifestar su sexualidad, hace referencia a la «regresión de la mujer árabe en la filosofía y cultura islámicas en contraste con la situación imperante en los tiempos de Mahoma o en el espíritu [o esencia] del islamismo».
  • 19-20: «Y [al hombre]: “Adán, habita con tu esposa en el Jardín y comed lo que queráis. Pero no os acerquéis a este árbol porque os convertiréis en pecadores.” Pero Satán les susurró que él podía mostrarles lo que se escondía bajo su desnudez, y dijo: “Vuestro Señor os ha prohibido acercaros a este árbol porque teme que os convirtáis en ángeles u os hagáis inmortales”.» 20.120-121: «Pero el diablo le susurró: “Adán, ¿debo indicarte el árbol de la inmortalidad y del poder imperecedero?” Los dos comieron entonces de él, y así se les reveló su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Jardín. Y Adán desobedeció a su Señor y se desvió del buen camino.» Dios castiga a Adán y a Eva por desobedecer sus órdenes. Pero, a diferencia del Antiguo Testamento, en estos versos no hay indicio alguno de que fuera Eva quien condujera a Adán por el mal camino. Y, sin embargo, los exégetas y juristas musulmanes crearon el mito de Eva como tentadora, el cual pasó a ser desde entonces una parte esencial de la tradición musulmana.
  • En su obra Libro de consejos para reyes, al-Ghazali resume los males que una mujer tiene que sufrir y soportar por culpa del mal comportamiento de Eva en el Jardín del Edén: En lo que se refiere a las características distintivas con las que Dios ha castigado a las mujeres, [esto es así]: «Al comer Eva fruta del árbol prohibido del Paraíso, el Señor, ¡alabado sea!, castigó a las mujeres con dieciocho cosas: 1) la menstruación; 2) el alumbramiento; 3) la separación de su madre y su padre y el matrimonio con un desconocido; 4) el embarazo; 5) la falta de control sobre su propia persona; 6) una parte menor de la herencia; 7) la posibilidad de ser repudiada y la imposibilidad de divorciarse; 8) el permiso de que los hombres tengan cuatro esposas legales, mientras que las mujeres sólo pueden tener un marido; 9) su reclusión obligada en la casa; 10) la obligación de llevar la cabeza cubierta en su casa; 11) la necesidad del testimonio de dos mujeres para contraponerlo al testimonio de un solo hombre; 12) la obligación de ir acompañada de un pariente cercano para salir de su casa; 13) la imposibilidad de participar como los hombres en las oraciones del viernes y de los días festivos y en los funerales; 14) la inhabilitación para gobernar y juzgar; 15) el hecho de poseer tan sólo uno de los mil componentes que tiene el mérito, y ser de los hombres los otros 999; 16) el castigo diferenciado que tendrán las mujeres de conducta disoluta el día de la Resurrección, cuando reciban la mitad de tormento que el resto de la comunidad [¡esto no parece ser ningún castigo!; ¿se trata de un error de traducción?]; 17) el período de cuatro meses y diez días que deben esperar antes de volver a contraer matrimonio, en el caso de que muera su marido; 18) el período de tres meses, o tres ciclos menstruales, que deben esperar antes de volver a casarse, en el caso de que su marido se divorcie de ellas.14
  • Tal como G. H. Bousquet recalca constantemente en su clásico L’Éthique Sexuelle de l’Islam [Ética sexual del islamismo], la concepción musulmana del matrimonio difiere por completo de la cristiana. En la noción islámica no hay ninguna idea de asociación, vida en común o compañía entre una pareja casada. La palabra árabe que designa el matrimonio es nikah, que también significa «coito» (en la jerga francesa contemporánea niquer significa «joder»). La conclusión de Bousquet con respecto al matrimonio en el régimen islámico podría resumirse de la siguiente manera: el matrimonio musulmán es esencialmente un acto por el que una mujer, a menudo sin ser siquiera consultada, debe ponerse sexualmente a disposición de su marido, al que puede llegar a compartir con otras tres esposas y un número ilimitado de concubinas, sabiendo que en cualquier momento su marido puede repudiarla si ella deja de agradarle y que nunca ha de esperar que nazca entre ellos una relación de compañerismo.17
  • Por supuesto, el requisito legal para que la esposa pida el divorcio es que sea virgen. Una vez que el matrimonio se haya consumado, los derechos sexuales de la mujer parecen desvanecerse. Según la escuela Shafi’i, la única razón por la que se le permite a una mujer pedir el divorcio es por ablación del pene de su marido. De acuerdo con las escuelas Maliki y Hanafi, la mujer deja de tener derechos en este campo al consumarse el matrimonio, lo que significa que el marido sólo está obligado a tener relaciones con su mujer una vez.
  • hay una hadith que afirma: «Hay dos plegarias que nunca alcanzan el cielo: la de un esclavo fugitivo y la de la mujer reacia que frustra a su marido por las noches.»
  • Aquí cabe decir unas pocas palabras acerca de la circuncisión. En ninguna otra cuestión es tan grande la divergencia entre la teoría y la práctica como en el caso de la circuncisión, y, por una vez, la práctica musulmana es mucho más exigente que la ley islámica. La mayoría de los musulmanes juzgan que, para pertenecer al régimen islámico, se ha de estar circuncidado. En Java «circuncidar» significa «recibir a alguien en el seno del islamismo». La circuncisión vendría a ser así el equivalente musulmán del bautismo del cristianismo. Para un cristiano los musulmanes son, por definición, circuncidados (el turco de Aleppo en Ótelo, de Shakespeare, es el «perro circuncidado»). Y, sin embargo, en la ley islámica no es más que una recomendación, no una obligación. Ni una vez se la menciona en el Corán, aunque supuestamente se funda en las costumbres del profeta. No obstante, no parece que los primeros musulmanes le concedieran mucha importancia:
  • Mahoma dijo: «No habrá solteros en el Paraíso.»
  • los aspectos negativos del matrimonio musulmán, es decir, la total ausencia de cualquier noción de «asociación»
  • El sistema de herencia no hace sino acrecentar sus penurias y su dependencia del hombre.
  • El término árabe hijab suele traducirse como «velo», pero puede referirse a cualquier cosa que impida la visión —como una pantalla, una cortina o incluso un muro— y al himen. La raíz del verbo hajaba significa «esconder». Por extensión, la palabra hijab se utiliza para indicar algo que separa, que establece un límite o una barrera. Por último, hijab tiene el sentido de «prohibición moral». El Corán utiliza otros dos términos semejantes, djilbah y khibar. El primero puede traducirse también como «velo», pero en algunos casos es «vestimenta exterior» o «manto». Khibar es asimismo «velo», o bien «chai».
  • en un acto de desafío, la presidenta de la Unión Feminista de Egipto, Houda Cha’araoui, y sus colegas arrojaron sus velos al mar en 1923. De modo semejante, en 1927 hubo una campaña en el Turkestán comunista para despojarse del hijab. Más de 87.000 mujeres uzbecas repudiaron públicamente sus velos negros, aunque hubo 300 que no pudieron hacerlo porque los hombres de su familia las asesinaron por traicionar el islamismo. En 1928, en las celebraciones de la independencia, el sha de Afganistán ordenó a su esposa que se despojara del velo en público. El escándalo público que ello desató adquirió tales proporciones que el sha se vio obligado a echarse atrás y renunciar a su proyecto de emancipación de la mujer. Él mismo se vio forzado a abdicar. En 1936 el sha Reza de Irán prohibió el chador mediante un decreto especial. Pero el pueblo no estaba preparado para romper con la tradición, por lo que la medida desencadenó grandes protestas populares y el sha tuvo que derogar la ley en 1941.
  • El velo y la imposición de que las mujeres permanezcan en su casa aparecen con el islamismo. Como ya hemos comentado, las mujeres beduinas gozaban de gran libertad, acompañaban a sus esposos en sus largas marchas y eran indispensables en los campamentos. Pero todo esto fue cambiando gradualmente a medida que el islamismo se convertía en un fenómeno urbano y tomaba contacto con otras civilizaciones más desarrolladas, cuyas costumbres adoptaron. Los árabes tomaron de los persas la costumbre del velo, y la obligación de las mujeres de quedarse en su casa fue una tradición copiada de los bizantinos, que a su vez habían adoptado una antigua costumbre griega.
  • la función del hijab es cubrir el awra, aquello que no se tiene derecho a ver. El awra «son las partes vergonzosas del cuerpo y aquellas que se ocultan por dignidad y orgullo; en cuanto a las mujeres, son enteramente awra»32 De acuerdo con los juristas musulmanes, para un hombre es awra la zona comprendida entre el ombligo y las rodillas, que sólo puede mostrar a sus esposas y concubinas. Pero no hay acuerdo con respecto al awra de las mujeres.
  • El Corán es muy claro sobre este punto en el sura 33.33, en el que ordena a las esposas del profeta que permanezcan en su casa. Para los reformistas esta prohibición sólo rige para las esposas del profeta; para los conservadores se aplica a todas las mujeres.
  • «No suméis un mal a la desdicha»
  • debería resultar evidente36 que toda mujer musulmana que trabaja desobedece una buena cantidad de leyes islámicas que reglamentan la conducta de las mujeres y la vida familiar.
  • en 1952 las feministas egipcias reclamaron el derecho a votar y a ser miembros del Parlamento. Los ulama de la Universidad de al-Azhar aunaron sus fuerzas y en junio de 1952 promulgaron una fatwa sembrada de citas del Corán y de las hadith, en la que demostraban que el islamismo condenaba cualquier intento de las mujeres para aspirar a ocupar un puesto en el Parlamento. Los doctores de la ley señalaron lo siguiente:37 1) las mujeres no poseen suficiente capacidad intelectual; 2) debido a su feminidad, están expuestas a peligros que pueden conducirlas a actuar de un modo irracional o indecoroso; 3) según Abu Bakr, cuando el profeta supo que los persas habían coronado reina a la hija de Cosroes, exclamó: «Un pueblo que confía la dirección de sus asuntos a una mujer nunca prosperará»; 4) todo nombramiento de una mujer para un cargo público conduce inevitablemente al fracaso; 5) la ley islámica concede al testimonio de una mujer la mitad del valor que posee el de un hombre; 6) según el Corán, «los hombres deciden por las mujeres ya que es un hecho que Dios les ha dado preferencia sobre ellas»; 7) Dios obliga a los hombres a acudir los viernes a la mezquita y a librar la guerra santa, pero no hace lo propio con las mujeres; 8) según la ley islámica, los cargos públicos sólo pueden asignarse a hombres que cumplan ciertas condiciones. Por todas estas razones, los doctores de la ley decidieron que la ley islámica prohibía a las mujeres ocupar cualquier cargo de responsabilidad pública y en particular el de miembro del Parlamento. Por fortuna, y pese a los esfuerzos de los ulama, en 1956 las mujeres egipcias consiguieron el derecho a votar.
  • De acuerdo con las escuelas Maliki, Shafi’i y Hanbali, si una mujer es virgen, sea cual fuere su edad, su tutor puede obligarla a casarse con quien él elija. Incluso el teórico derecho a elegir marido que les reconoce la escuela Hanafi no deja de ser una ilusión. En teoría, una vez que la mujer alcanza la pubertad ya no puede forzársela a casarse contra su voluntad; pero este derecho no pasa de ser una ficción, ya que a la mayoría de las jóvenes se las obliga a casarse antes de que alcancen la pubertad.
  • el propio profeta se desposara con Aisha cuando ésta contaba nueve años y él cincuenta y tres
  • La madre tiene derecho a tener la custodia de los hijos; pero, no bien decide volver a casarse, pierde automáticamente todo derecho sobre los hijos de su anterior matrimonio. En cambio, si el hombre tiene la custodia de los hijos, no la pierde por el hecho de volver a casarse.
  • El Corán sanciona tal disolución del matrimonio; el sura 2.229 dice: «Si teméis que no observen las leyes de Dios, no hay vergüenza ni para uno ni para otra si la mujer obtiene su libertad indemnizando al marido.»
  • Se prohibe a toda mujer: 1) ser jefe de Estado; 2) ser juez; 3) ser imán; 4) ser tutor; 5) salir de su casa sin autorización de su marido o su tutor; 6) estar a solas con un hombre extraño; 7) estrechar la mano de un hombre; 8) maquillarse o perfumarse para salir de su casa; 9) descubrirse el rostro, por miedo a la «tentación»; 10) viajar sola; 11) heredar el mismo monto que un hombre; deberá conformarse con la mitad; 12) atestiguar en casos de hudud; ha de aceptar que su testimonio sólo vale la mitad del de un hombre; 13) tomar parte en los rituales religiosos cuando tiene la menstruación; 14) elegir dónde desea vivir, mientras no sea aún fea ni vieja; 15) casarse sin permiso de su tutor; 16) casarse con un no musulmán; 17) divorciarse de su marido.
  • en el islamismo, la mujer sólo es igual al hombre en lo referente a las propiedades; en cualquier otro aspecto es inferior a él.
  • Abdullah, por ejemplo, significa «esclavo de Dios».
  • Fatwa: dictamen de un experto en derecho canónico o mufti. Hadith: una tradición sobre los dichos y prácticas del profeta. Es una de las principales fuentes de la ley islámica.

 

– Subrayado en la página 1 | Pos. 13  | Añadido el sábado 26 de marzo de 2016 03H52′ GMT+02:00

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