Diane Wei Liang. Mariposas Para Los Muertos

  • Has perdido tus buenos años por haberte puesto en contra del Pueblo. Lo sé Lin apretaba un pequeño hatillo como si de un bebé se tratara. Tenía la mirada vacía, la cara curtida y enrojecida del viento del desierto. El Partido te va a dar una segunda oportunidad para servir al Pueblo dijo el delegado Yao. Pero recuerda: uno nunca termina de reformarse. Tienes que continuar cuando te hayas ido. Llevas muy dentro el sentimiento antirrevolucionario, por más que hayas cumplido entera tu condena. Contra eso tienes que luchar siempre. Shi respondió Lin. Ahora puedes irte. Gracias. No me las des a mí; dáselas al Partido.
  • Si queremos cambiar el curso de la Historia con sangre, tenemos que estar preparados para ver correr ríos de ella. Pero el derramamiento de sangre y la muerte no son el camino hacia delante. De las dos cosas ha habido ya demasiado.
  • Parece decadente pensar en el amor cuando la Muerte acecha en la sombra. Pero tanto hablar de ideales me ha dejado seco. Tu recuerdo, como agua fresca, me da valor. Te quiero.
  • Tú no estás hecha para actos heroicos, y además, no seas ilusa: la mera idea de participar en una acción colectiva, como es la nuestra, te pondría probablemente enferma. ¿Me estás diciendo que soy una cobarde? ¡No! Sólo que no te dejas llevar. El hecho mismo de que hayas querido hablar conmigo en lugar de echarte a la calle con un cartel de «La policía apoya a los estudiantes» dice ya mucho de ti. Nunca te has sentido a gusto en los movimientos de masas. Algún día vas a ser más valiente que todos nosotros, pero lo harás a tu modo.

  • Le metieron una bala en la nuca. Mamá tuvo que pagar la bala, me lo dijo.
  • Por lo menos eres libre. ¿Y eso para qué sirve, cuando uno está acogotado por la pobreza?
  • Sin descanso he viajado buscando por todas partes; y lo que nunca he encontrado es mi corazón de antes. ¿Eso qué es? Parte de un poema. ¿Lo ha escrito usted? No. Lo escribió un poeta que murió hace más de mil años.
  • Le dije que los estudiantes no estaban causando problemas. Que querían sólo democracia y libertad para que todos los chinos podamos vivir mejor. El abuelo dijo que él no entiende ni la democracia ni la libertad, pero sí lo que es una buena vida: una en la que no haya problemas, conflictos ni muertes. «Serás feliz si no le pides mucho a la vida. Y desafiar al Partido Comunista no compensa jamás.»
  • Pero me estoy preguntando si nuestra juventud no nos habrá hecho ser demasiado optimistas. Todos sabemos lo que ocurrió en la Revolución Cultural y con qué brutalidad se arrampló con las vidas. Yo perdí a mi madre y a mi padre en esa violencia. Nos hacemos demasiadas esperanzas. Soñamos que somos muy grandes. Pero imagínate que ganan los estudiantes; ¿qué vamos a hacer? ¿Podemos componer un gobierno? ¿Podemos reconstruir China? Sólo tenemos veinte años. La revolución es una cosa y la producción, otra muy distinta.
  • confundiendo incredulidad con madurez.
  • hutongs

 

– Subrayado en la página 4 | Pos. 49-50  | Añadido el sábado 2 de julio de 2016 08H42′ GMT+02:0

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