Estado del bienestar/ Exclusiones necesarias

Así como la socialdemocracia escandinava se habría supuestamente fundado en una homogeneidad étnica, así también el New Deal habría prosperado a causa de la exclusión racial. Y cuando los norteamericanos negros habrían empezado a exigir sus derechos, el New Deal –y el sindicalismo obrero— saltó por los aires, porque los trabajadores blancos abandonaron el Partido Demócrata en favor de Ronald Reagan.
(…)

Pero en manos de la actualintelligentsia liberal funciona de un modo algo diferente.  Para ellos, el arco de la política del siglo XX mostraría que la deriva que apartó al  Partido Demócrata del populismo económico progresista no es un error de sus prósperas elites, sino del persistente racismo de los reaccionarios trabajadores blancos.
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Al contrario que los liberales de izquierda de nuestros días, Stein sostiene que no fue el racismo de los trabajadores blancos lo que empujó a la derecha al Partido Demócrata en materia económica. Sino que fueron las poderosas elites políticas y del mundo de los negocios quienes optaron por abandonar al trabajo organizado y a los sindicatos obreros y convertir al Partido de Roosevelt en el Partido de Clinton.
(…)
Así introdujeron las elites esa legislación.

Y Kousser demostró que las gentes que la introdujeron eran propietarios de plantaciones, no trabajadores. Venían de áreas dominadas por las elites, no de las regiones blancas pobres del Sur.

Fueran o no racistas los blancos pobres, lo cierto es que carecían de poder para promover la privación de sufragio (que, dicho sea de paso, les afectaba a ellos mismos también)

Evidentemente. No es que les disgustara el color negro. Los esclavos se trajeron de África para trabajar. Se trataba, básicamente, de control del trabajo.
…Esas tensiones sociales y económicas jugaron en contra de los desafíos populares al poder de la elite en la década de 1890. La segregación fue la respuesta, porque mitigaba las tensiones de clase y de raza en las áreas urbanas, mediaba en la competición entre la industria y la agricultura y resolvía las luchas políticas persuadiendo a los blancos para que cerraran filas en torno a la supremacía blanca.


Huelga decir que necesitas partir de una sociedad racista para separar negros y blancos, pero no fue un atavismo. Fue una manera –y subrayo esto— de todo punto moderna de organizar a la gente sobre la base de la separación racial.

La privación del sufragio fue menos radical en el Norte, porque los trabajadores y los inmigrantes tenían más poder que sus equivalentes en el Sur.

Los propietarios de plantaciones, especialmente durante la depresión de la década de 1890, tenían menos margen de maniobra, por lo que reaccionaron con viva dureza a los desafíos planteados a su dominación.

Todo esto es importante, porque, en el Sur, casi toda la población negra y la mitad de la población blanca dejaron de poder votar conforme a líneas divisorias de clase.

Lo que tienes entonces, pues, es una elite que vota y cuyas facciones compiten entre sí, pudiendo ignorar al resto. Eso fue la dominación de la elite, y funcionó por un tiempo.  

El sentimiento igualitario racial es a menudo la consecuencia, no la causa, de la sindicalización.

La idea de que necesitas gente perfecta antes de afiliarse a los sindicatos se estrella contra la elocuente evidencia de los hechos.

Eso sólo lo dicen gentes que no necesitan realmente un sindicato. En otras palabras, quienes son incapaces de entender que la gente se une a los sindicatos por razones prácticas.

Si no entiendes el empoderamiento que trae consigo el ser un miembro de una unión sindical, teniendo voz en tu vida laboral, lo importante que es para una persona que carece de derechos fuera del sindicato; si no entiendes eso, no sabes qué fue el Sur de Jim Crow. Por eso estos primeros negros sindicalizados fueron tan entusiastas con las uniones sindicales.

Yo entrevisté a un trabajador negro, Willie George Phillips, de la fábrica de cables de Birmingham, llevada realmente por negros. “A finales de los 40”, me dijo, “decidimos elegir a un negro como presidente del comité de quejas y agravios”, que era en la práctica el comité más importante del sindicato.

Yo le dije: “¿Entonces usted piensa que ya era el momento de elegir a un negro para la presidencia?”. Me dijo que no. “Pero cada vez que elegíamos a un blanco, lo promovían a capataz. Y nosotros sabíamos que jamás harían capataz a un negro”.

El grueso de los tratados comerciales de los últimos treinta años no versaban sobre aranceles, sino que han sido concebidos para proteger la inversión estadounidense en el resto del mundo.

Eso crea incentivos para la deslocalización del trabajo. El gobierno de los EEUU ha ignorado completamente la manipulación de la divisa, un factor de enorme peso en el déficit comercial norteamericano.

Nunca es una cuestión de comercio, sino una cuestión de las reglas del comercio. De lo que es permisible y de lo que no lo es: son cuestiones de política gubernamental. Y con toda la cháchara sobre el empleo generada por ambos partidos, lo cierto es que, cuando se trata de acuerdos comerciales, quienes gozan de la mayor influencia son las grandes empresas.
http://www.sinpermiso.info/textos/por-que-los-trabajadores-blancos-abandonaron-al-partido-democrata-estadounidense-entrevista-a-la

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