Sobre la construcción de la mirada en el cine. Antirracista sí, feminista ya si eso…

Debe estar meridianamente claro que el punto de vista de una película no tiene por qué coincidir con el de sus personajes. El punto de vista siempre existe pero se construye para que disienta o comulgue con lo que narra, para que simpatice con ello o lo juzgue críticamente.

Todo absolutamente se elige: la historia, quien la encarna, lo que se muestra y lo que se oculta, cómo se utilizan los elementos que componen el lenguaje audiovisual (tipos de planos, duración, movimiento de cámara, montaje, iluminación, decorados, maquillaje, etc. etc.) y, en consecuencia, qué emociones, qué mirada fabrica y trasmite la película.

Pilar Aguilar: Fernando León de Aranoa, el progre misógino.

Lo que objetamos es la mirada que el film construye sobre sus personajes. Porque debe estar meridianamente claro que el punto de vista de una película no tiene por qué coincidir con el de sus personajes. Una cosa es lo que se muestra y otra el punto de vista que se construye sobre lo que se muestra. Un relato puede mostrar a un desalmado, un racista, un xenófobo, un sádico, etc. sin que la mirada sobre esas actitudes sea complaciente. El punto de vista siempre existe pero se construye para que disienta o comulgue con lo que narra, para que simpatice con ello o lo juzgue críticamente… En definitiva: un film puede promover en los espectadores sentimientos positivos o negativos hacia lo que muestra.Porque insisto: la primera premisa para hacer crítica feminista es no perder de vista que el film siempre es una representación. Está hecho con opciones y descartes. Todo absolutamente se elige: la historia, quien la encarna, lo que se muestra y lo que se oculta, cómo se utilizan los elementos que componen el lenguaje audiovisual (tipos de planos, duración, movimiento de cámara, montaje, iluminación, decorados, maquillaje, etc. etc.) y, en consecuencia, qué emociones, qué mirada fabrica y trasmite la película.Nunca los elementos de un film están ahí, sin más; nunca la realidad es “esa”. Nunca.Para ejemplificar lo que digo, basta con comparar la mirada que construye León de Aranoa respecto a las actitudes machistas de los personajes masculinos con las actitudes xenófobas. Estas últimas se censuran y se perciben claramente como rechazables. De hecho, sólo uno de los personajes es xenófobo y justamente está construido para que lo percibamos como ruin, vendido, cutre. […]

El film, igual que construye para el espectador una mirada de rechazo hacia la xenofobia, podría construirla hacia el machismo. Si no se hace es porque la instancia narradora considera que no es tema para crear desagrado o, simplemente, que el machismo le parece “natural” y ni lo detecta (mientras sí detecta los comportamientos xenófobos, como hemos dicho).

Origen: Pilar Aguilar: Fernando León de Aranoa, el progre misógino.

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