Trilogí­a de la huida (Dulce Chacon)

s

Algún amor que no mate
Blanca vuela mañana
Háblame, musa, de aquel varón

  • cuando ella comenzó a sentir el silencio.
  • El rencor. Hacia ti, que habías hablado por ella. Hacia Ulises, que supo hacerla hablar y fue testigo de su incapacidad para seguir hablando. Hacia sí misma, que se avergonzó por primera vez, tanto de su palabra como de su mutismo.
  • Penélope coquetea con los pretendientes, les da esperanzas, no los acepta, pero tampoco los rechaza. Ella teme, no sólo que Odiseo no regrese sino también escoger entre uno de los pretendientes, por eso retrasa la elección y espera a Odiseo. Casi veinte años son demasiados para esperar por amor, ella espera porque teme al futuro.

  • Epatar al productor.
  • le vino a la memoria aquella definición que oísteis juntos: La cultura es lo que queda después de haberlo olvidado todo.
  • Un impulso de huir y una voluntad de permanecer
  • compartiendo contigo el insomnio. Y tú, ahora, no puedes dormir.
  • Deberías estar más tranquilo, ahora que la realidad te ha alcanzado. Pero tú no sabes qué hacer con la realidad.
  • un aria de Puccini marcaran la apoteosis final y aparecieran los títulos de crédito. Nadie escuchó Nessun dorma.
  • Querido Adrián: querido, pero sabes que es mera fórmula. Hemos tenido tiempo suficiente para conocernos, y nunca nos hemos conocido, tú te habías enamorado de ella sin conocerla, desde el mismo instante en que la viste, hermosa. La amaste porque era hermosa. No habías necesitado conocerla para amarla. Durante el tiempo que hemos estado juntos, era una despedida, lo supiste en el momento en que te entregó el sobre y te pidió que lo abrieses cuando ella no estuviera presente, he vivido a tu lado, pero no contigo. No quiero buscar un culpable, yo pensaba que amarte era estar a tu lado, tú me amabas para tenerme junto a ti, ¿y no era eso amor?, ¿no se había quejado siempre Matilde cuando tú le anunciabas una ausencia por motivos de trabajo?, ¿qué quería decir?, eso ya no me vale, y ahora te desprecio, por no haberme amado más allá, y me desprecio a mí misma, por no haber comprendido antes lo que buscabas en mí: complacencia. Te desprecio, seguías sin entender nada, ¿complacencia?, Matilde siempre había estado dispuesta a complacerte, He reconocido tu disfraz, y el mío. Los disfraces sirven para confundir a los demás, pero deben engañarnos también a nosotros si quieren ser eficaces. Yo ya no me engaño. Nuestro amor ha sido siempre una palabra, un sonido que se pierde en el aire.
  • —Si no te conociera pensaría que te ríes de mí. —Te equivocas, me estoy riendo de ti, pero no lo haría si no me conocieras.
  • ¡Si supieseis la ciencia con certeza! ¡Veréis el infierno! ¡Lo veréis con el ojo de la certeza! En ese día se os interrogará sobre la felicidad.»
  • Algorba significa «Expatriación», «Abandonar la patria». —Una alegoría muy cruel
  • Cuarenta días, desde que tú le dijiste que querías hablar; y ella te contestó: No. Ya no.

– Subrayado en la página 142 | Pos. 2177  | Añadido el viernes 18 de diciembre de 2015 03H23′ GMT+02:00

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