Terry Pratchett: Guardias Guardias. Mundodisco 08

26 de septiembre de 2014 22H47′ GMT+01:00

  • Los dragones nobles no tienen amigos. Lo más parecido es un enemigo que todavía sigue vivo.
  • .. recuerdo de que había bebido para olvidar. La cosa no tenía mucho sentido, porque últimamente no conseguía recordar lo que quería olvidar.

  • -¿Qué es una Guardia? -quiso saber el rey. -Oh -respondió Varneshi, con la vaguedad de alguien cuya familia no ha viajado más de treinta kilómetros durante las tres últimas generaciones-, sirven para asegurarse de que la gente cumple las leyes y todo el mundo hace lo que le dicen que haga. -Es una ocupación muy apropiada -dijo el rey, que, como era el que decía lo que todos debían hacer, estaba a favor de que todo el mundo hiciera lo que le decían que hiciera.
  • Cada vez que parecía a punto de llegar a alguna parte, expresaba su opinión, o decía lo que no debía. Generalmente, ambas cosas a la vez.
  • -¿Cómo se escribe «infracción»? -preguntó el chico al tiempo que pasaba una página. -Con un lápiz
  • -Bueno, señor -empezó, dubitativo-, sé que los dragones se extinguieron hace miles de años… El patricio entrecerró los ojos. -Prosigue. Vimes se lanzó al vacío. -… pero quizá ellos no lo sepan, señor.
  • no pudo evitar recordar cuánto había deseado tener un perrito cuando era niño. Se morían de hambre, y cualquier cosa con carne les habría servido.
  • Ya llegaría, y pronto, la hora de correr. Lo importante ahora era averiguar hacia dónde correr.
  • El Gran Maestro Supremo sonrió para los adentros de su capucha. Este asunto místico era una maravilla. Les cuentas una mentira, y cuando ya no la necesitas más les cuentas otra, y les dices que están progresando en el camino de la sabiduría. Entonces, en vez de reírse, te siguen todavía más, con la esperanza de encontrar la verdad al final de todas las mentiras. Y así, poco a poco, aceptan lo inaceptable.
  • Si uno dejaba que su mente se concentrara mucho en habitaciones como aquélla, podía acabar sintiéndose extrañamente triste, lleno de una compasión abstracta que le llevaría a pensar que lo mejor era acabar con la raza humana y empezar de cero, o como mínimo desde las amebas.
  • ¿Qué entuertos va a desfacer? -Bueeeno… -titubeó Ruina-. Yo creo que, por ejemplo, los impuestos. Eso está mal, para empezar. Tuvo la honradez de enrojecer un poco. En el mundo de Ruina, los impuestos eran algo que les sucedía a otras personas.
  • Hay canciones que nunca se cantan estando sobrio.
  • Miró a la figura encapuchada que aguardaba junto a él. -No era esto lo que pretendíamos -dijo débilmente-. De verdad. No queríamos hacer daño a nadie. Sólo queríamos obtener lo que merecíamos. Una mano esquelética le dio una palmadita no exenta de amabilidad en el hombro. Y la Muerte dijo, FELICIDADES.
  • -Quizá fuera un espectador inocente, señor -sugirió Zanahoria. -¿Cómo, en Ankh−Morpork? -Sí, señor. -En ese caso, deberíamos haberlo atrapado por su valor como espécimen irrepetible.
  • según la opinión profesional de Vimes, la guardia de palacio estaba a un paso de ser la peor basura criminal que había salido de la ciudad. A un paso por encima.
  • Si había algo que le deprimía más que su propio cinismo, era que a menudo no era ni la mitad de cínico que la vida real.
  • Ojalá estuviera aquí el capi−, tan Vimes, pensó. Él tampoco habría sabido qué hacer, pero tiene mucho más vocabulario para expresar su desconcierto.
  • -Nunca construyas una mazmorra en la que no querrías pasar una noche
  • Es sólo por si acaso, ya sabéis, hay que tener en cuenta que existe una posibilidad entre un millón de que falle… No es que vaya a fallar, claro, es que hay que considerar todas las eventualidades… Si, por un increíble golpe de mala suerte, no consigue darle en el volublerable, el dragón se va a poner hecho una furia, y lo mejor será que no estemos cerca para verlo. Es una posibilidad muy remota, ya lo sé, pero hay que tenerlo todo en cuenta. El sargento Colon se ajustó la armadura. -Cuando menos las necesitas -dijo-, las posibilidades de una contra un millón crecen como hongos.
  • formulando la frase Es una certeza, pero puede funcionar.
  • -Ahí abajo -siguió-, hay gente que seguirá a cualquier dragón, que adorará a cualquier dios, que cerrará los ojos ante cualquier iniquidad. Aceptarán toda maldad cotidiana. No es la maldad creativa, aguda, de los grandes pecadores, sino una especie de oscuridad masiva de las almas. Pecado sin originalidad, se podría decir. Aceptan el mal, no porque digan sí, sino porque no dicen no.
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