Rafael Chirbes: Crematorio

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  • Hoy llamamos progreso a algo que no sabemos cómo lo llamarán los que vengan.
  • Como diría su padre, hay que huir de lo inexplicable, no cavar donde no vayas a poner cimientos.

  • Lo que no puedes solucionar no es un problema. Hay que preocuparse de los problemas que sí puedes solucionar.
  • Ése es tu problema, pero no encierra tu actitud ninguna deriva ética, ningún clinamen moral.
  • El sexo también tiene su parte hablada.
  • y así, a gritos, están convencidos de que conseguirán que la cosa se quede en secreto; que como nadie se atreve a decírselo, nadie lo va a pensar,
  • se hereda la genética (aunque su cuerpo viene más bien del de su madre), pero, sobre todo, lo que se hereda es una forma de ver el mundo, tú a lo mejor no te das cuenta, le decía su padre, y eso es lo que heredas, heredas tu manera de mirar, como las abejas heredan esos ojos poliédricos, eso es lo que te da tu padre, porque de pequeño es cuando te educan la mirada, te enseñan a fijarte en unas cosas y no en otras, y aunque parezca que el ojo lo ve todo, no es así, cualquier cosa tiene una infinidad de detalles y tú seleccionas, te fijas sólo en unos pocos, y eso es lo que construye el cuadro que tú te montas,
  • No importa que alguna vez tengas dudas, que incluso dejes de creer en Dios; que creas que nada tiene orden, ni sentido. No importa. No dejes nunca de rezar, porque rezar no es más que buscar lo bueno que llevas dentro. El mira dentro y busca, pero no encuentra lo bueno, encuentra tristeza, a lo mejor la tristeza es buena porque te ayuda a entender a los otros
  • (a Juan le gusta coquetear con su propio pesimismo).
  • más de lo conveniente, pero se contuvo porque sabía que lo que ella buscaba era precisamente eso, sacarla de sus casillas, ponerla de los nervios, provocar una discusión para tener la excusa para marcharse dando un portazo,
  • Incluso cuando hablaba de cultura, de su trabajo como profesor de literatura, se expresaba con amargura su marido: No somos investigadores del cáncer, decía, ni de la vacuna contra la polio, ni de algún material nuevo, en adelante de uso imprescindible. Somos un capricho que se pagan las sociedades ricas y que a las pobres apenas si se les ocurre plantearse. Somos putas, flores de loto que se abren sobre la charca maloliente de la opulencia; brindamos un entretenimiento un poco más refinado que el que ofrecen las chicas al borde de la carretera (también menos intenso).
  • Los sentimientos no son precisamente ni lo más fuerte, ni lo más seguro, ni lo más duradero. Los sobrevaloramos. Tienen más que ver con lo animal, con la secreción salival de los perros de Pavlov cuando oyen el sonido que les anuncia la llegada de la comida. Babeo. No son los sentimientos lo más humano. Lo humano es la inteligencia,
  • Cuando de verdad empiezan las relaciones entre las personas es cuando se acaban las formas, cuando se rompen. Cuando de verdad te importa algo, discutes, te enfrentas, estás relacionándote y no hay forma que valga, hay una búsqueda de la verdad. Ocurre en todo igual. En el arte, en la profesión. Y cuando follas, no hay formas, hay verdad. Se te levanta y agacha la polla y no hay forma que la controle (era ella la que se convertía en materialista fisiológica, en partidaria del realismo que predicaban Juan para los libros y su padre para los negocios). El: Hasta para eso hay formas. Hay que saber qué es lo que la otra parte quiere, y ajustar esas subidas y bajadas a algo que se hace a medias, porque también follar se hace a medias, o debería hacerse a medias, y en cuanto hay dos tiene que haber reglas, y las reglas son eso, formas.
  • Profesores, para quienes es más importante ser brillantes que verdaderos, que inhabilitan un razonamiento que no les conviene porque descubren un error intrascendente en un dato, o en una fecha.
  • no queda más que la idea de que tuve miedo, una especie de incapacidad para ser yo misma, para tener eso que los artistas llaman voz propia. Nunca te atreviste a ser tú misma, me recrimina con la mirada,
  • dietética que ética o estética.
  • no queda el cuerpo, ni queda la amistad: la amistad desapareció hace decenios. Sin embargo, los conceptos (que sustituyen a lo que él quisiera que fuesen recuerdos y sentimientos) no llegan totalmente carentes de materia, aunque son más bien desvaídas manchas, más borrón que figura con volumen, e incluso la punzada que traen con ellos es un aguachirle de viejos sentimientos, más una aguada del dolor que un verdadero instrumento punzante.
  • la grisalla
  • Prurito
  • crisis séptica
  • cierto aire pisciforme,
  • Cuando un hombre llega a mi edad, rechaza todos los movimientos, excepto los de los músculos respiratorios que lo mantienen con vida.
  • Tu madre, tu hermano, las madres y los hermanos son un problema de la propia vida, tienes que cumplir con tu biografía, lidiar con lo que te ha tocado al venir al mundo.
  • Las historias que me ha contado: todo eso soy yo. Eso es lo que me ha hecho como soy, lo que me ha acompañado durante toda la vida. Y eso me lo dio él. Lo define sin querer Silvia: le proporcionó la artillería fantástica y sentimental.
  • El barco de juguete no te lleva a ninguna parte, te pasea por el interior de tu cabeza.
  • el momento inefable en el que Matías decide regresar a formas encubiertas del hippismo que esquivó, gracias a Marx y a la química y al abundante intercambio de flujos corporales, en la fase uno. Un Adán posadamita. Ya que no vamos a salvarnos nosotros, salvemos la tierra. Era el mensaje. Si el contenido está podrido, arrojémoslo y quedémonos con el continente.
  • Lucha contra todo por pereza de no salir de sí misma. Ponerse en el lugar de otro le parece un viaje incómodo, larguísimo y, sobre todo, inútil.
  • Su biografía podría titularse así: Historia de un hombre feliz, pero yo no me creí nunca que lo fuese, que fuese feliz. Era como si no hubiera encontrado suelo suficiente para que esa planta creciera. Tenía el germen de la felicidad, la semilla, pero estoy convencido de que le faltaron los nutrientes. Hablaba con una vaga melancolía de las cosas. Ni sus terrenos, ni la casa, ni sus hijos parecíamos acabar de pertenecerle, formar parte del todo, partes de sí mismo. Había algo evanescente en su manera de relacionarse con las cosas, algo poco sólido entre él y nosotros. No es que no nos quisiera. Al contrario, era muy cariñoso con nosotros, pero te entregaba un cariño nebuloso.
  • pero sí que creo que aún no he agotado las posibilidades de ser discretamente feliz,
  • Y la misión del hombre en el corto espacio que le toca vagabundear sobre la tierra es precisamente evitar el desorden, corregir el desorden. Crear métodos que te permitan ordenar las cosas, colocarlas en su sitio, en un archivo. Eso es lo que te separa del animal.
  • He pensado en Prokófiev, en la cantata del final de la batalla del lago de Alexander Nevski,
  • sinfonía número quince de Shostakóvich,
  • unas cuantas arengas.
  • supo advertir esa fuerza, esa estimulante herida interior que lo llevó a marcharse, el suplemento de voluntad que lo ha llevado a hacer una obra.
  • Revolución es convertir en explícita la violencia latente, decías.
  • este cansancio, esta búsqueda, este vagar inseguro, la vida,
  • Eso que llaman cultura es embalsamamiento
  • todo te aburre, y qué es el aburrimiento, sino una forma suave de acojono, el aburrimiento es una tapia que le pones al acojono, un muro como esos que ponen en las autopistas para aislar del ruido las zonas pobladas, un amortiguador para que rebote en él el acojono, para que no se te meta aún más adentro esa angustia, que ya está ahí, al acecho, que, en cuanto te relajes, saltará sobre los vidrios rotos que has clavado en el muro para defenderte de ella, y te atrapará.
  • El río de Isfahán es el único que no lleva a ninguna parte. Matías le contaba que el río de Isfahán se lo tragaba el desierto,
  • las cosas son así. Luchas por ellas, y en el camino se te pierden
  • hoy por hoy, la industria turística sigue moviéndose gracias a la fascinación que los nombres de los lugares ejercen sobre nosotros. Pero ya no hay mundos distintos, todos están empañados por la misma rebaba.
  • tentación de todos los ideólogos que fracasan: el regreso a la naturaleza, al buen salvaje,
  • Eso no es trabajo, se trata más bien de estética, tan improductiva como el puro ocio, tentación de todos los ideólogos que fracasan: el regreso a la naturaleza, al buen salvaje,
  • ¿No han dicho los filósofos que la noche es el estado natural del cielo?
  • Aspirar es fracasar. Los músicos que admiraba, los arquitectos que de verdad le interesaban han ido formando poco a poco parte de esa pandilla de locos que se han esforzado estúpidamente en pelearse con la vida, que han tirado su vida en vez de darse cuenta de que lo que hay que hacer es vivirla. Lo dice tal cual: Hay arquitectos, hay músicos, hay pintores, y hay unos cuantos iluminados a los que admiramos, pero no se nos ocurre ser como ellos. Yo soy arquitecto. Hago casas, no monumentos. Hago casas que la gente compra para vivir. Admiro sobre todas las cosas a quienes hacen monumentos extraordinarios, pero ni es mi oficio ni estoy capacitado para ello.
  • El genio suele ser un farsante que disimula sus deficiencias con la ampulosidad de los gestos:
  • Cultura es lo que levanta del suelo la mirada del hombre y lo lleva a descubrir el horizonte,
  • la vida como decoración, mampostería que se levanta sobre el negro hueco de la nada.
  • No es el dinero, le dice ella a Juan, no es el valor del dinero, es que el dinero nunca llega solo, no cae del cielo. El dinero es lo que hay que hacer para conseguirlo, para conseguir que se reproduzca deprisa, la gente a la que te obliga a tratar, a la que tienes que suplicar, a la que tienes que hundir, lo que hay que hacer para mantenerlo;
  • el cínico ya se sabe que no tiene criterios estéticos; sin Dios, sin el dios que sea, no hay arte.
  • albañal
  • Me educaron para no mirar nunca al horizonte, a la línea que marca el límite de tus cosas y te dice al mismo tiempo que detrás de ese límite hay otros.
  • Vosotros equivocasteis el camino. Nosotros no hemos tenido intención de ir a ninguna parte.
  • Hago en la vida lo que condeno en los libros. No sé hacer en la vida lo que sé que tienen que hacer los personajes de mis libros. ¿Ves como la literatura no sirve para nada?
  • El dolor a palo seco no lo aguanta nadie. Tienes que tener alguna historia metida en la cabeza para soportarlo. Darle un sentido, imaginarte que sirve para algo.
  • Pero no puedes pedirme a mí que arregle el mundo que nadie ha sido capaz de arreglar, ni siquiera debes pedírtelo a ti, Federico. Eso es un exceso de orgullo. Las cosas avanzan un poco a su aire, nadie puede realmente modificarlas, puedes subirte en marcha al tren y aprovechar su impulso, pero no puedes ponerte en medio de la vía y pararlo.
  • Si le quitas a la gente los conceptos, hay una regresión genética. Hay que levantar conceptos como barreras. Salvarse representando, cumpliendo creíblemente tu papel en la función, un buen actor.
  • El libro es la crisálida seca del gusano de seda del que ha salido huyendo la mariposa. Aunque un poco cursi, es bastante exacto.
  • Se reía de sí mismo: Tras la rendición sin condiciones, el desarme. El muchacho había picado alegremente sus paredes, todo aquello que frágilmente lo sostenía. A lo mejor consigo olvidarme de él, pero ya no podré olvidarme de mí mismo. El daño está hecho, me he visto, ha conseguido que me vea a mí mismo, le dijo
  • culpable pero incapaz
  • Está decidido: en cuanto acabe esto, me aíslo, me aíslo en mi estudio, entre mis libros, entre gente que no sea de este mundo, gente que dijo adiós en su día y sólo regresa en forma de letra impresa,
  • Vosotros nunca os habéis equivocado porque no habéis tenido intención de ir a ninguna parte.
  • marjal
  • Me burlaba de ella: Restaurar es hacerles la colada a los que han hecho arte.
  • Todas las juventudes se parecen, es en la madurez cuando empieza la diferencia, nos diferenciamos en cómo resolvemos esa desazón originaria, en cómo abordamos el cruce de caminos que se nos presenta a la salida de la juventud. El tiempo que perdimos. La imposibilidad de recuperarlo. No tener claro si lo que hicimos fue perder o ganar. Uno nunca sabe si hay otra forma de madurar que no sea perdiendo todo ese tiempo, empeñándose en esas discusiones pour critiquer le monde avec désinvolture, con el yo siempre por delante, el yo como bandera y como objetivo, aunque la vida luego acabe discurriendo al margen.
  • Cuando las ideas no te dejan ver la realidad, no son ideas, son mentiras.
  • me sentía incómodo por la situación en la que me pone, o inquieto, no quiero que vuelva a abrir por una página que ya me he leído un libro que cerré hace tiempo).
  • Qué fue lo que no llegamos a ser.
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