Leonardo Padura: Herejes

noviembre de 2014

  • —Y si no me desespero, ¿qué coño hago?
  • sus concepciones sobre la muerte como un proceso de pérdida de las expectativas y anhelos sufridos por los hombres a lo largo de la vida. La muerte, solía decirle su padre, es solo el agotamiento en vida de nuestros anhelos, esperanzas, aspiraciones, deseos de libertad.

  • Hay artistas que solo se sienten seguros cuando gozan de libertad, pero hay otros que solo pueden respirar libremente cuando se sienten seguros. ARNOLD HAUSER
  • un ejemplar de catálogo del Hombre Nuevo supurado por la realidad del medio ambiente: ajeno a la política, adicto al disfrute ostentoso de la vida, portador de una moral utilitaria.
  • aquellos hijos de Israel, por aquel tiempo fanatizados hasta la desesperación con las andanzas por Palestina de un tal Sabbatai Zeví que se había proclamado el verdadero Mesías capaz de redimirlos,
  • Lo que más enervaba a Daniel en los afanes de aquella comunidad a la cual cada vez pertenecía menos, de cuyas ortodoxias cada día se alejaba más, era su pretensión de aislarse y encerrarse, justo donde se les acogía y abrían puertas. El espíritu de gueto había calado en sus almas por siglos de experiencia y se empeñaba en perseguirlos incluso en la libertad. Para Daniel resultaba un absurdo la sostenida intención de vivir y progresar en cercanía endogámica, con negocios entre judíos, matrimonios entre judíos, ceremonias entre judíos, comidas para judíos (aunque siempre diferenciando a sefardíes de asquenazíes, a ricos de pobres), algo que su espíritu liberal y abierto rechazaba, a pesar de saber que su actitud era considerada integracionista por los rabinos y por cualquier creyente en el destino trascendental escogido por el plan divino como misión de los hijos de Israel.
  • unas elecciones en las que, con toda seguridad y a pesar de la muerte de su líder, Eddy Chibás, habrían triunfado los cada vez más numerosos militantes y simpatizantes del Partido Ortodoxo del Pueblo de Cuba, bajo su lema y programa de «Vergüenza contra dinero».
  • la realidad del templo católico, que ni siquiera después de la conversión concretada dejó de parecerle una escenografía para niños fanáticos.
  • ¿Qué me dices, a ver, de la palabra zarrapastroso? Mi padre era un judío flaco y zarrapastroso… A lo mejor ya nadie dice eso. —Era lo que se dice un habitante. Un habitantón… —remachó Conde. Elías sonrió. —¡Coñó! Hacía mil años que no oía eso. Mi padre también lo decía cuando hablaba con los cubanos de allá. ¡No seas habitante, Papito!, le decía a un cubano del que se hizo amigo en Miami…
  • —En puridad la condición de judío se transmite por la madre, y la mía no lo era de sangre.
  • coimas
  • enrumbó—.
  • —Tú mismo me has dicho que hay cosas que es mejor no menearlas… —O que debemos menearlas. Si no se caen, mejor. Y si se caen, pues a joderse… Lo que quiero, necesito, es la verdad. Por todo lo que te he dicho.
  • fuácata. —¿Fuácata? —Inopia, pobreza, penuria…
  • la alcancía de las ganancias indelebles, un recipiente translúcido como la memoria y que siempre se podía quebrar si se avecinaban tiempos peores, en los cuales incluso habría más razones para llorar.
  • aquel erudito sefardí que tanto lo había deslumbrado, Menasseh Ben Israel, un heterodoxo soñador, autor de muchos libros pero sobre todo de un opúsculo titulado De Termino Vitae,
  • —Porque la vida es una barca… Como bien lo dijo Calderón de la Mierda —soltó el viejo joven y rió de su chiste, tan arcaico como él, pero más gastado por el uso.
  • Las calles, llenas de furnias de históricas prosapias, en donde se encharcaban todas las aguas posibles,
  • —Donde quiera nace un tirano —sentenció Dulcita—.
  • Para un artista todos los compromisos son un lastre: con su Iglesia, con un grupo político, hasta con su país. Reducen tu espacio de libertad y sin libertad no hay arte…».
  • dizque
  • Era un caos y una provocación, dijeron. Pero yo sé, lo sé muy bien, que logré esa insólita combinación de deseos y realizaciones que es una obra maestra. Y si me equivoco y de maestra no tiene nada, lo importante es que fue la obra que quise hacer.
  • No quiere vida: solo una imitación de ella que resulte bella.
  • «¿Pero en verdad a qué le temes, Elías, a Dios o a tus vecinos?»,
  • De ese modo atravesaría una existencia sin miedos (siempre el maldito miedo), aunque sin ambiciones ni sueños, se deslizaría sobre el fragor de unos días cada vez más iguales, sin volver a sentir el deseo excitante,
  • «¿Y ya sabes por qué estás dispuesto a arriesgar todo y probarte como pintor?» «Sí, ya lo sé… Porque…» El otro levantó el pincel, pidiéndole que se detuviera. «Eso es importante solo para ti… Y no te preocupes si la respuesta te parece demasiado simple. La mía es simplísima… Si hubiera seguido estudiando medicina en la universidad, quizás ahora fuese rico y viviría tranquilo… Hoy estoy lleno de problemas. Pero no me arrepiento de mi respuesta.»
  • No es lo mismo el dolor que la tristeza, ¿lo sabías?
  • va a ser imposible que te mantengas a la sombra. Alguien te pondrá a la luz, o tu vanidad será más fuerte que tus miedos y te exhibirás tú mismo.»
  • en álgido litigio:
  • La necesidad de creer es una de las semillas de la desgracia.
  • «Pero, ¿esa es la vida que quiero?» «Imagino que no, a juzgar por la forma en que me lo preguntas, o te lo preguntas. Pero tu vida es tuya, como siempre te he dicho.»
  • orque los tres, cada uno a su manera, me enseñaron que ser un hombre libre es más que vivir en un lugar donde se proclama la libertad. Me enseñaron que ser libre es una guerra donde se debe pelear todos los días, contra todos los poderes, contra todos los miedos. A eso me refería cuando le quería agradecer lo que ha hecho por mí en estos años.»
  • «Nunca me agradezcas nada», dijo entonces el pintor y abandonó su vaso de vino en el suelo. Solo en ese instante Elías advirtió que el hombre no había probado la bebida. «Lo que ha pasado contigo nada más se puede ver como una derrota… Y lo peor es que no se puede culpar a nadie. Ni a ti por haberte atrevido a desafiar ciertas leyes, ni a tu hermano Amós y los rabinos por querer juzgarte y condenarte: cada uno está haciendo lo que cree que debe hacer, y tienen muchos argumentos para fundamentar sus decisiones. Y eso es lo peor: que algo horrible parezca normal para algunos… Lo que más me entristece es comprobar que deben ocurrir historias como la tuya, o producirse renuncias lamentables como la de Salom Italia, para que los hombres por fin aprendamos cómo la fe en un Dios, en un príncipe, en un país, la obediencia a mandatos supuestamente creados para nuestro bien, pueden convertirse en una cárcel para la sustancia que nos distingue: nuestra voluntad y nuestra inteligencia de seres humanos. Es un revés de la libertad y…»,
  • azocando
  • una concentración masiva de aburridos e inconformes, más autoexcluidos que marginados, empeñados en vaciar de sentido el paso del tiempo,
  • aquellos adolescentes estaban cansados de su medio ambiente. Sin embargo, no parecían dispuestos a hacer algo más que autodecorarse, emborracharse y marginarse cada noche para solucionar aquel estado de profunda fatiga, sin preocuparse demasiado por encontrar un camino de salida que no fuese la autoalienación. Como le había sugerido la filosofía elemental de Yadine, solo pretendían ser, estar y parecer. Los emos eran los nietos de un avasallante cansancio histórico y los hijos de dos décadas de pobreza repartida a conciencia, seres despojados de la posibilidad de creer, apenas empeñados en evadirse hacia un rincón que les pareciera lo más propio posible, tal vez hasta inaccesible para todos los que estaban fuera de aquel círculo mental y físico
  • Incluso para un ex rockero devenido soldado de la guerra de todos los días, la acción de su socio le parecía desproporcionada.
  • ¿Quieres más trigo para deprimirte? Pues óyeme bien: ¡nunca vas a ser libre! ¿Y sabes por qué? Pues facilito: porque la libertad no te la dan si te escondes en un rincón. ¡Tienes que ganártela, comemierda!
  • ser todo lo libre que alguien de su edad puede ser, en especial en este país donde lo que no está prohibido no se puede hacer…,
  • ella se hizo emo buscando un espacio propio de libertad. Y lo encontró, pero se le agotó. La libertad se le convirtió en una retórica, y ella necesitaba algo mucho más real.
  • —¿La chiquilla tiene o no tiene un patiñero en el coco? —Sí —admitió Conde. No se atrevió a decirlo, pero le gustaba más que su viejo colega hablara de patiñeros en el coco que de confusiones mentales.
  • desprecia el cuerpo pero trata de salvar el alma,
  • Fíjate, no es que no crea en Dios: es que le parece más epatante decir que se murió. No es lo mismo ser ateo que creer que ya Dios está muerto y desactivado… O haber perdido la capacidad de creer en algo, como le ha pasado a tanta gente que conocemos.
  • Judy parece un laberinto, y lo peor es que no tengo idea de cómo ni dónde voy a encontrar la salida porque ni siquiera puedo entrar en él.
  • Y aquel jodido adverbio de cantidad…
  • A pesar de los grilletes que se colocaban. Pero eran sus grilletes, y esa propiedad marcaba la diferencia.
  • Los que piensan un poco consideran que el alma es cautiva de un cuerpo sometido a la duración, a la muerte, a un universo material y, por tanto, oscuro. Por eso han llevado el odio al cuerpo al extremo de considerarlo una indignidad sin remedio. A ese proceso se le llama ensomatosis:
  • el ansia de libertad puede llevar a la liberación, pero también al libertinaje, que es el mal uso de la libertad,
  • un país que empezaba a alejarse de sí mismo para convertirse en otro en el cual las viejas consignas sonaban cada día más huecas y desasidas, mientras la vida cotidiana se vaciaba de promesas y se llenaba de nuevas exigencias: tener dólares (con independencia de la vía de obtención), buscarse la vida por medios propios, no pretender participar de la cosa pública, mirar como se observa un caramelo el mundo que estaba más allá de las bardas insulares y aspirar a saltar hacia él. Y daban el salto sin romanticismos ni cuentos chinos.
  • la falta de fe y de confianza en los proyectos colectivos había generado la necesidad de crearse intenciones propias y el único camino entrevisto por aquellos jóvenes para llegar a esas intenciones había sido la liberación de todos los lastres. No creer en nada sino en sí mismos y en los reclamos de la propia vida, personal, única y volátil: al fin y al cabo Dios había muerto —pero no solo el dios del cielo—, las ideologías no se comen, los compromisos te atan.
  • —Sí, el calor está insoportable este año —lo apoyó el Conejo, el más ebrio de los tres—. El cambio climático…, el mundo se jode, se jode… —Pero a ti te pasan más cosas… —opinó Carlos, cortándole la posibilidad de una retirada por la brecha apocalíptica que abriera el Conejo.
  • excitante más por el alivio mental que por la convocatoria hormonal.
  • jueves 4 de diciembre de 2014 16H53′ GMT
  • Para él, viendo su obra, hubo algo que le resultó evidente: el arte es poder. Solo eso, o sobre todo eso: poder. No para dominar países y cambiar sociedades, para provocar revoluciones u oprimir a otros. Es poder para tocar el alma de los hombres y, de paso, colocar allí las semillas de su mejoramiento y felicidad…
Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: