Ernest Hemingway – Las nieves del Kilimanjaro

Enero de 2015

  •  Desde que le empezó la gangrena en la pierna derecha no había sentido ningún dolor, y le desapareció también el miedo, de modo que lo único que sentía era un gran cansancio y la cólera que le provocaba el que esto fuera el fin. Tenía muy poca curiosidad por lo que le ocurriría luego. Durante años lo había obsesionado, sí, pero ahora no representaba esencialmente nada. Lo raro era la facilidad con que se soportaba la situación estando cansado.
  • -Si tienes que desaparecer, ¿es absolutamente preciso destruir todo lo que dejas atrás? Quiero decir, si tienes que deshacerte de todo: ¿debes matar a tu caballo y a tu esposa y quemar tu silla y tu armadura?
  • Si he vivido de una mentira trataré de morir de igual modo.
  • Había amado demasiado, pedido muchísimo y acabado con todo.
  • ¡Bah! Este asunto de la muerte me está fastidiando tanto como las demás cosas.
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