Wu Ming: Q

–Es más fácil expulsar al tirano que estar a la altura de sus esperanzas [de las del pueblo].Tal vez lo difícil viene ahora.

¿Locura? No, sino como dijo Perna: las ganas de ver cómo termina la cosa.

La derrota no vuelve injusta una causa. No lo olvides jamás. Ahora vete.

Ser puros no significa apartarse del mundo, condenarlo, para obedecer ciegamente a la ley de Dios: si quieres cambiar el mundo de los hombres debes vivirlo.

Ellos se creen que un libro vale por sí mismo, creen en la belleza de las ideas en cuanto tales. –¿Vos no? Una mirada de suficiencia: –Una idea es válida en tanto que se difunde en el lugar y en el momento adecuados, amigo mío.

Levanta una mano y se la lleva al rostro: los ojos, la barba, no soy yo. No volveré a serlo. Pensar. Olvidar el horror y pensar. Luego moverse y olvidar el horror. Luego también, acabar con el horror y vivir.

espurriando en torno,

El año en que todo fue posible, si es que alguna vez lo ha sido realmente.

Thomas Müntzer

–No se tomarán la molestia de alargarle la traílla, ya verás.

aquí…¿Has oído lo que sostiene ese infame de Lutero desde que volvió? Asiente bajando la vista, pero yo continúo: –Dice que es deber de todo cristiano obedecer ciegamente a la autoridad, sin levantar nunca la cresta… Que nadie puede osar decir que no… ¡Él ha desobedecido al Papa, Cillerero, al Papa, a la Iglesia romana! ¡Pero ahora el Papa es él y nadie debe rechistar! […] Fray Martín ha mostrado su verdadero rostro de soldado de los príncipes, miserable tarea largamente disimulada.

murallas–.Aquel que viene de lo alto está por encima de todos; pero quien viene de la tierra, a la tierra pertenece y a la tierra habla… ¿Recuerdas? –Sí, las palabras de Müntzer…

En una casa de fieras de burgueses y de doctorcillos que piensan en la suerte de los humanos como si fuera fruto de sus tinteros… No serán las plumas las que escriban las reformas que esperamos.

–Primera epístola a los Corintios 5, 11-13. Lee, por favor. –No, Magister, tenéis que dormir un poco o no tendréis fuerzas siquiera para hablar… Dejad la pluma y echaos en el catre. Sonríe: –Tengo tiempo aún… Léeme ese pasaje: 5, 11-13. Sacudo la cabeza mientras abro la Biblia y me pongo a buscar. Su resistencia al sueño nunca deja de impresionarme. –«Lo que os escribo es que no os mezcléis con ninguno que, lle-vando el nombre de hermano, sea fornicario, avaro, idólatra, maldicien-te, borracho o ladrón; con estos, ni comer; pues ¿por qué voy a juzgar yo a los de fuera? ¿No es a los de dentro a quienes os toca juzgar? Dios juzgará a los de fuera; vosotros arrojad de entre vosotros al malvado.»

la heroica Mühlhausen?

En el dédalo

Q – Blisset 2 (Wu Ming)

Recuerdo que la noche de la coronación del rey Willi, pocos en Mühlhausen pegaron ojo. A buen seguro que no lo consiguieron

balumbas,

Florian Geyer De Rothenburg del Tauber, en el cuarto día de abril de 1525 Geyer, la leyenda de la Selva Negra. La Schwarztruppe, formada por él hombre a hombre, había sembrado el pánico entre las filas de la Liga de Suabia:

En cualquier parte donde haya un campesino o un artesano descontento, hambriento o maltratado, hay un hereje en potencia.

Q – Blisset 3 (Wu Ming)

arrostra

bardaje?,

hopalanda,

garambaina

Al final no importa dónde, pero lejos de aquí,

Jan Batenburg

recoveco

–Espíritus libres. Han conquistado la pureza, decretando la mentira del pecado y la libertad de sus deseos, la propia felicidad.

La libertad de espíritu no tiene precio, pero este mundo quiere imponerle uno a todas las cosas.

un hombre sombrío y serio, aterrorizado por la desolación de los tiempos. Reacio a la vida.

la cogulla

–¿Cosas por las que vale la pena morir? –Cosas por las que vale la pena vivir.

–Tú no eres como Hofmann: no esperas nada. Tus ojos reflejan una derrota, desesperada, pero no es la resignación lo que te aflige. Es la muerte.Ya una vez elegiste la vida.

Münster. La Ciudad de la Locura

anabaptistas y entregar a Trijpmaker.

–Hermano, por lo menos tú, háblales a estos locos. No saben lo que dicen. No tengo más que unas pocas palabras de despedida: –Deja hablar a la locura y a la desesperación: esto es todo cuanto tenemos en nuestra alforja.

Con la vieja pasión por el griego y por la etimología me esfuerzo por encontrarle un nuevo nombre a la empresa final. Apocalipsis, como apoteosis, incluye el prefijo de lo que está en las alturas. Ipocalipsis sería un nombre mucho más adecuado: solo hay que cambiar una vocal.

Dios mío, vuestro Apocalipsis es el espectáculo con el que siempre he soñado.

–¡Que Dios os bendiga, amigos míos! Hacía tiempo que este actor callejero esperaba una locura semejante para poder dar por fin vida a sus personajes favoritos: David, Salomón y Sansón. Dios mío, vuestro Apocalipsis es el espectáculo con el que siempre he soñado.

–¿Obedecíais las órdenes de Matthys? –Seguíamos sus intuiciones.

munificentísimo.Munificencia: f. Generosidad extremada: el anfitrión de la fiesta nos trató con gran munificiencia.

hombre de semejante jaez.

Había que llegar a esto, a nada más, a esta verdad: no hay fe sin conflicto.

nunca liberaremos nuestros espíritus sin antes liberar nuestros cuerpos.

refocilando

connivencia

macilento,

taracea (Del ár. hisp. tarsí’, y este del ár. clás. tarṣī‘, incrustación). 1. f. Embutido hecho con pedazos menudos de chapa de madera en sus colores naturales, o de madera teñida, concha, nácar y otras materias. 2. f. Entarimado hecho de maderas finas de diversos colores formando dibujo. 3. f. Obra realizada con elementos tomados de diversos sitios.

protectores.Arrasa con el árbol genealógico del adversario con la virulencia de su hablar soez.

cuenta menos que un pitoche,

presas muchas de carnal concupiscencia, entregáronse a desenfrenada delincuencia.

Fue un espíritu vicioso, un monstruo inmundo el que las arrojó del dulce claustro al mundo. Escapadas como locas de los sagrados muros recibieron cobijo en medio de hombres impuros. Dos mesas más allá alguien se suma inmediatamente a las rimas del jefe de las guildas y prosigue la descripción de las fugitivas de Überwasser. No le da tiempo de terminar, cuando ya otro ha aceptado la invitación y celebra la gesta de Rothmann bajo los muros del convento. La cosa funciona del siguiente modo: quien ha comenzado la canción, en este caso Knipperdolling, le paga la bebida a quien la concluye. Es una competición para ver quién deja a toda la taberna sin estrofas que añadir.

henil…

cuévanos

baldaquino y adminículos varios.

exultación,

–Es más fácil expulsar al tirano que estar a la altura de sus esperanzas.Tal vez lo difícil viene ahora.

¿Hemos vencido? ¿Por qué invade mi boca este sabor acre? ¿Por qué evito como la peste la mirada de los hermanos? «Que sirva de admonición, de admonición para todos.» Me parecen obscenas las invectivas de los más exaltados. Crueles los escupitajos y los puntapiés a los derrotados. No son ya los enemigos del pueblo de Münster, ni aquellos que nos han vejado durante siglos, no son ya hombres, mujeres, niños, sino criaturas de-formes, monstruosas, repulsivas.

sí, sí, el hijo de Matthys, mejor él, pero devolvednos el Apocalipsis,

–¡Qué mundo, Jan! Von Waldeck no es necio, los poderosos no lo son nunca. El poderoso ayuda al poderoso, el príncipe apoya al príncipe: papistas, luteranos… eso no tiene ninguna importancia, cuando los que están debajo se rebelan, te los encuentras a todos unidos, con sus jinetes y las armaduras relucientes, formados para cargar. Este es el mundo de allí fuera.Y estate seguro de que no ha cambiado solo porque hayas obsequiado a esta gente con el hermoso sueño de Sión.

La derrota no vuelve injusta una causa. No lo olvides jamás. Ahora vete.

He pasado revista a los nombres, los rostros, las sensaciones, anida-das en los surcos de las cicatrices. Algo ha desaparecido, olvidado para siempre en el fondo del oscuro pozo. La memoria. Una alforja llena de quincalla que se desborda por casualidad y termina por maravillarte, como si no hubieras sido tú quien la hubiera recogido y transformado en objetos preciosos. Sonrío al tiempo, a las empresas trágicas, a los héroes casuales de otras épocas. Sonrío.

«Un libertino dedicado a la coyunda y a la francachela.»

Jan Van Batenburg. –Los Armados de la Espada.

de las comunidades hutteritas…

–El Apocalipsis no es un objetivo por alcanzar, lo tenemos entre nosotros. En los últimos veinte años he oído hacer tantos llamamien-tos al Apocalipsis, que si llegara hoy de verdad, haría falta Dios y ayuda para conseguir distinguirlo de la cotidiana suerte reservada a los mortales. El verdadero Reino de Dios comienza aquí –se pone el índice en el pecho–, y aquí –se toca la frente–. Ser puros no significa apartarse del mundo, condenarlo, para obedecer ciegamente a la ley de Dios: si quieres cambiar el mundo de los hombres debes vivirlo.

Ser puros no significa apartarse del mundo, condenarlo, para obedecer ciegamente a la ley de Dios: si quieres cambiar el mundo de los hombres debes vivirlo.

–En todo aquel que exorciza en los demás el desprecio que siente por sí mismo, por las propias derrotas, en todo aquel que culpabi-liza y juzga para no ser ni juzgado ni culpable, hay un cura que, por más que quiera disimularlo, grazna todavía entre los cuervos de la vieja fe. A todo aquel que muestra suficiente inteligencia como para comprender el mundo y demasiada poca para aprender a vivir no le cabe esperar otra cosa que el martirio.

–A los veinte años creía que Lutero nos había regalado una esperanza. No tardé mucho en comprender que se la había revendido enseguida a los poderosos.

Pero vuestra visión de la lucha os hacía ver el mundo en blanco y negro, cristianos y anticristianos. –Sacude la cabeza–. Una visión de este tipo sirve para ganar una batalla justa, pero no para hacer realidad la libertad de espíritu. Muy al contrario, puede construir nuevas prisiones del alma, nuevas obligaciones morales, nuevos tribunales.

–Dejemos al diablo al margen de este asunto. Que bastante com-plicado es ya.

Muchos y uno. Esos fui. Muchos y uno. Uno cualquiera. El hombre de la multitud.

mefítica

Q – Blisset 4 (Wu Ming)

– 13 | Pos. 190-91 | Añadido el viernes 18 de julio de 2014 07H32′ GMT+01:00

propalar

sobreviviera, siempre, para continuar viviendo en la derrota, consumiéndola un poquito cada vez.

la realidad, señores, es que no serán las cuestiones doctrinales las que marquen los destinos del Concilio, sino la política.

el adusto

Ellos se creen que un libro vale por sí mismo, creen en la belleza de las ideas en cuanto tales. –¿Vos no? Una mirada de suficiencia: –Una idea es válida en tanto que se difunde en el lugar y en el momento adecuados, amigo mío.

–Estoy hablando de eso, ¿entendido? De la imposibilidad de detenerse. No es acertado. No lo es nunca. Habríamos tenido que hacer otras elecciones, hace mucho tiempo, y hoy es ya demasiado tarde. La curiosidad, la insolente, terca curiosidad de saber cómo va a terminar la historia, cómo concluirá la vida. De eso se trata, de nada más.

21 de julio de 1542: bula papal Licet ab initio que instituye la Congregación del Santo Oficio de la Inquisición.

embelecos

cendales

una encrucijada de lugares posibles.

Q – Blisset 5 (Wu Ming)

¿Locura? No, sino como dijo Perna: las ganas de ver cómo termina la cosa.

conseja

rimero

colañas

Q – Blisset 6 (Wu Ming)

chapaleo

Más que nadie, Carafa ha comprendido en qué se basa un poder milenario. Un mensaje sencillo: el temor de Dios.

dos infieles de vuestro jaez.

los días sin objeto.

– 22 | Pos. 325-27 | Añadido el sábado 12 de julio de 2014 14H40′ GMT+01:00

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    • sabeasabo
    • 11/04/15

    bardaje.
    (Del pelvi *bardag ‘cautivo’, y este del ár. bardaǧ).
    1. m. Sodomita paciente.

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