Maldad, dolor y memoria

  • algo que se entiende como «malo», pero no demasiado «grave» y desde luego, no relacionado con la maldad: la suspensión del pensar, que conlleva una suspensión de la responsabilidad.
  • No es, como dijera Hannah Arendt, que haya una «banalidad del mal» –ella misma afirmará que el mal no puede ser banal, es decir, no puede dejar indiferente– sino que hay una banalización de aquello en lo que consiste el mal. Desde esta perspectiva se ha entendido que la suspensión del pensamiento, el dejarse llevar, el vivir conforme al dictamen de la obediencia sin reflexión, puede ser malo, pero desde luego no es el «mal» en sí mismo, sino a lo sumo la pereza nacida del agotamiento de la vida cotidiana, de la falta de interés o de la aplicación de la norma sin pensar en las consecuencias. Es esto lo que es banalizado, pero no es banal porque nos hace perder lo que nos hace humanos y, sobre todo,
  • donde no hay reflexión y, sobre todo, una reflexión capaz de generar algo por sí misma, no hay memoria, donde no hay memoria no hay identidad, y donde no hay identidad, solo quedan los integrantes de una masa anónima, que engañados por el valor de uso de las cosas, han olvidado el uso de sus valores; que se deja llevar,
  • El dolor nos permite centrarnos en nosotros mismos, como cuando somos conscientes de que tenemos un músculo porque éste nos duele. El dolor por tanto apunta al núcleo de nuestro yo. Ahora bien: esto, que es un movimiento natural de construcción del yo y, ante el peligro, de supervivencia, puede derivar en un movimiento destructivo: cuando el yo se cierra sobre sí mismo para protegerse y deja de asimilar elementos nuevos, da vueltas sobre sí mismo en vacío, desembocando en una identidad vacía y aséptica que se consume a sí misma desde sí misma. La mismidad deviene negativa y desfonda al yo desde lo más profundo de sí mismo. El primer paso del proceso de mismidad negativa es la paulatina clausura del yo. Bien por bloquear una exterioridad que le hace daño, bien por un sentimiento que ha ido calando poco a poco, en su interior el yo va aislándose del mundo hasta que ensimismado en sí mismo se hunde.

El vuelo de la lechuza (apuntes de Sociofilosofía y Literatura) (apuntesdelechuza.wordpress.com)

– Subrayado Pos. 62-64  | Añadido el lunes 2 de diciembre de 2013 18H59′ GMT+01:00

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