La otra Documenta 12: contrapartidas pedagógicas.

  • los macro-eventos y las visitas de museos son en su mayoría un dispositivo convencional de legitimación del discurso del sistema arte, se destinan al mercado arte y sus actores hiperproductores, tanto como profesionales como consumidores. Cuando existen programas educativos se establecen para la legitimación del número entradas o para saldar las cuentas de eventos o museos diseñando programas para la comunidad escolar, a menudo desarrollados con un modelo de servicios externos bajo la sub-contratación y la precarización, tanto económica como discursiva del trabajo. Este tipo de acciones educativas, como actividades compensatorias, se corporeizan con una obstinada invisibilidad de las estructuras de poder y de los discursos construidos, sin una relación política con la institución y sin más legitimación que el discurso de la historia arte contemporánea, los parámetros discursivos del comisario y un populismo patriarcal que identifica el trabajo con la diferencialidad de públicos con la simplificada formula de “de pan y circo”. Los educadores (sub-representados como “guías” o “monitores”) son vistos como fuentes de información, de reconocimiento, y de continuismo domesticado de las tesis de los comisarios, como una bebida energética de usar y tirar o como simples contenedores de conocimiento a devorar por el público sin un proyecto educativo detrás.
  • Estos proyectos también, de algún modo, reflejaban el marco institucional y las relaciones de poder que se construían al instalar una macro-exposición de arte en una pequeña ciudad, construyendo un desequilibrio continuo entre lo local y lo global, y promoviendo prácticas de trabajo colaborativo, activista o comunitarias en un marco sumamente institucionalizado que podían mas bien llegar a neutralizar toda critica institucional que emerge dentro del mismo seno de la institución (Raunig 2002) o absorber en forma de servicio social cualquier critica autónoma que el arte basado en comunidad pueda aportar (Yúdice 2006).
  • estas ediciones, pese a su retorno a lo político, no construyeron ninguna red de trabajo con lo local y, mucho menos, activaron la exposición como discurso político en lo local a través de lo educativo, entendido como una herramienta de negociación( 26 ).
  • Propuestas donde el componente de educación popular y activa construía modos de intervención a través de plataformas político-pedagógicas. Este tipo de trabajo se está infiltrando y presentando ya en grandes eventos ante un “giro a lo social” que la crítica de arte Claire Bishop (2006) pone en tela de juicio, debido a la dudosa capacidad crítica de muchos de estos proyectos auspiciados bajo el paraguas de la inclusión social, en detrimento de análisis estructurales más amplios.

La otra Documenta 12: contrapartidas pedagógicas. (aulabierta.info)

– Subrayado Pos. 34-39  | Añadido el martes 19 de noviembre de 2013 18H24′ GMT+01:00

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