Antonio Orejudo : Fabulosas narraciones por historias

  • Balzac decía que él nunca se había ocupado de la vida, que a él la vida le había ocupado; que de repente un día se encontró durmiendo con una mujer que dijo ser su esposa y con un montón de críos que le llamaban padre.un poco ahítos de tanta frivolidad
  • Pues es una gilipollez, perdona que te diga. Una cosa es tener o no tener razón y otra cosa muy diferente es cómo conseguir que la gente haga las cosas. A la gente la puedes convencer de que haga algo teniendo razón y sin tenerla. Si utilizas razones para convencer a un tío, eso no demuestra que estés en lo cierto, sino que tienes facilidad de palabra. También puedes convencerle con un par de hostias. Eso tampoco significa que tengas razón, pero no te la quita en absoluto; significa que tienes más músculos que vocabulario. ¿Qué pasa entonces?
  • el cenaoscuras
  • el krausismo español,
  • La juventud es hoy para todos nosotros un valor metafísico y no una simple característica de los tejidos humanos. No siempre ha sido de este modo. En otras épocas de la civilización occidental, la juventud era considerada una enfermedad que se curaba con el tiempo.
  • hijuela,
  • má atenta a lo misserable que a lo intanhible,
  • —Esos de ahí abajo son un atajo de tramposos, traidores, chupaculos e ignorantes. —Serán todo lo que usted quiera, don Marcelino, pero hoy tienen la tertulia llena de gente joven. Alguno de esos jóvenes continuará viniendo, se convertirá en tertulio fijo y será un seguro contra la muerte, un garante de su continuidad.
  • La normalidad, señor mío, no habilita como virtud un defecto
  • sólo en un país como España alguien podía estar en contra de los intelectuales y los artistas, especies en vías de extinción que en Francia, por ejemplo, se veneraban. —¿Los intelectuales y los artistas en vías de extinción? ¡Mira a tu alrededor, por Dios! ¡Si son como cerdos, que les engorda hasta su propia mierda! No terminas con ellos ni aunque los extermines.
  • glosadores de lo obvio, amantes del vacío hipnotizados por las esdrújulas.
  • Jules Renard.
  • nutrido corpus de topicazos
  • —No hace falta tener hijos para ser adulto. Basta con que te vayas quedando sin amigos según te haces mayor. Cuando has llegado a los cuarenta y no te queda un puto amigo, entonces eres un adulto. Hasta esa edad puedes seguir pensando que eres un joven solitario.
  • su estólida existencia.»
  • Usted no sabe lo claro que se ven las cosas cuando se le pone a un intelectual una pistola en la boca
  • Conticinio
  • La deseó con vesania;
  • Veinte siglos de cultura occidental no sólo no impidieron que se matara a millones de hombres, antes bien, todos ellos fueron asesinados en el nombre de esa misma cultura occidental.
  • un laxo contacto.
  • el fervor crural,
  • las burlas y las veras
  • —Martiniano, ¿no te das cuenta de que tu actitud provocativa e iconoclasta resulta empalagosa, por no decir indigesta? ¡No se puede ir por la vida de virgen inmaculada como vas tú! Todo el mundo es un hijo de puta menos yo, que soy cojonudo; y al que me diga lo contrario le pego cuatro tiros.
  • ocena
  • un refrán; dicen que no hay hombre grande para su ayuda de cámara, dijo.
  • las cosas excelsas
  • sólo veían lo que había de pequeño en lo grande.
  • Lo que acontecía en España, aseguró, era que el hombre vulgar, sabiéndose vulgar, tenía la desfachatez de afirmar su derecho a la vulgaridad.
  • con hiriente laconismo
  • la algarabía
  • «Productos de esta naturaleza sólo parcialmente son obras de arte, objetos artísticos. Para gozar de ellos no hace falta ese poder de acomodación a lo virtual y transparente que constituye la sensibilidad artística. Basta con poseer sensibilidad humana y dejar que en uno repercutan las angustias y alegrías del prójimo. Se comprende pues que el arte del siglo XIX haya sido tan popular: está hecho para la masa indiferenciada en la proporción en que no es arte, sino extracto de vida.
  • José Ortega y Gasset, «La deshumanización del arte, I», El Sol, I-X-1924, pág. 10.
  • la acedía
  • Como no tenía otra cosa mejor que hacer mientras esperaba, me puse a mirar los libros de la biblioteca. Aunque vi algunos con dedicatorias que no me hicieron ninguna gracia, vi otros, escritos en latín; y decidí aprender latín; hojeé otros en francés y decidí aprender francés, otros en alemán y decidí aprender alemán; y es que así es la felicidad: uno no para de hacer proyectos todo el tiempo porque se piensa que va a vivir toda la eternidad.
  • escenitas de opereta.
  • euforia vesánica,
  • perístasis
  • el cisco
  • —Por más que se viva acorde de la muerte, los amigos se encargan de hacerle a uno viejo, quiera o no —se quejó Martiniano.
  • elogio de la mediocridad. Y
  • »Con el tiempo me he dado cuenta de que todos los esfuerzos de las criaturas de ficción van encaminados a convertirse en seres de carne y hueso. Los escritores, en cambio, seres de carne y hueso, hacen todo lo posible para convertirse en criaturas de ficción algún día:
  • filósofo aporético;
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