Manifiesto contra el trabajo. Grupo KRISIS

Virus, 2002 (original del 99). En 13
  • La sociedad dominada por el trabajo no está pasando por una crisis temporal, sino que está llegando a sus límites absolutos. 7

EL ÍDOLO TRABAJO

  • Es absurdo: la sociedad nunca ha sido tan sociedad del trabajo como en un momento en que el trabajo está haciendo innecesario. 7
  • Al que no se “adapte” incondicionalmente y sin considerar las pérdidas al transcurso ciego de la competencia total, le castigará la lógica de la rentabilidad. 9
  • Una sociedad entrada en la abstracción irracional trabajo desarrolla necesariamente al apartheid social, cuando el éxito en la venta de la mercancía trabajo se vuelve más una excepción que una regla. […] Ya no se discute sobre si se empuja a los márgenes a cada vez más gente sino solo sobre cómo imponer esta selección.  10
  • A los excluidos solo les queda una función social: la del ejemplo aterrador 11
  • El Antiguo Testamento decía “comerás el fruto del sudor de tu frente”, la maldición que pesa sobre los excluídos ahora es: “no comerás, pñorque tu sudor no es necesario y es invendible”. 19
  • El trabajo no significa de ninguna manera que las personas transformen la naturleza o se relacionen entre sí por su actividad. Mientras haya gente se construirán casa, se producirán alimentos, ropas y otras cosas […] Esto es algo banal y obvio. Lo que no es obvio es que la actividad humana por excelencia, el puro “empleode fuerza de trabajo”, sin importar su contenido, de forma totalmente independiente de las necesidades y dela voluntad de los implicados, sea elevado a un principio abstracto que domina las relaciones sociales. 20
  • En las antiguas sociedades agrarias había todo tipo de formas de dominio y de relaciones de dependencia personasl, pero ninguna dictadura dela abstracción tabajo 20
  • El sistema productor demercancías … hizo surgir posprimera vez una esfera “separada” del resto de relaciones…, el llamado trabajo.[…]. En esa esfera separada dela vida, el timepo deja de ser tiempo vivo y vivido. Se convierte en una mera materia prima que debe aprovecharse óptimamente: “el tiempo es dinero”. 21
  • Para la izquierda política el escándalo no era el trabajo, sino meramente su explotaciónpor el capital. Por eso el programa de todos los “partidos de trabajadores” era la “liberación del trabajo” y no “liberarse del trabajo”.
  • La oposición social entre capital y trabajo, sin embargo, no es más que una mera oposición deintereses distintos (con poderes ciertamente distintos) dentro del fin absoluto capitalista. 23
  • Sin embargo, la clase obrera como clase obrera ha sido en tan poca medida la contradicción antagonista y el sujeto de la emancipación humana como, por otro lado, los capitalistas y directivos han dirigido la sociedad por la maldad de una voluntad subjetiva de explotación. Ninguna casta dominante de la historia ha llevado una vida tan esclava y deplorable como los acosados directivos de Microsoft, Daimler-Chrysler o Sony. Cualquier noble medieval los hubiese menospreciado profundamente. Porque mientras éste se podía entregar al ocio y dilapidar más o menos orgiásticamente su fortuna, las élites de la sociedad del trabajo no se pueden permitir ni una pausa. Fuera de la calandria, tampoco ellos saben qué hacer con sus vidas aparte de comportarse como niños; el ocio, el amor al conocimiento y el placer de los sentidos les son a ellos tan ajenos como a su material humano. Sólo son siervos asimismo del ídolo trabajo, meras élites funcionales del fin absoluto irracional de la sociedad.

El ídolo dominante sabe imponer su voluntad sin sujeto sobre la «coacción sorda» de la competencia, ante la que también los poderosos se tienen que arrodillar, justamente aunque estén dirigiendo cientos de fábricas y moviendo sumas millonarias por todo el planeta. Y si no lo hacen, se les quita de en medio con tan pocos miramientos como a la «mano de obra» sobrante. Pero es justamente su propia falta de poder de decisión la que convierte a los funcionarios del capital en inmensamente peligrosos, no su voluntad subjetiva de explotación. Ellos son los que menos pueden permitirse preguntarse por el fin y las consecuencias de su hacer infatigable; no se pueden permitir sentimientos ni consideraciones. Por eso le llaman realismo cuando desertizan el mundo, afean las ciudades y hacen que la gente empobrezca en medio de la riqueza. 24-5

  • En casi todas las lenguas europeas el concepto «trabajo» se refiere originalmente sólo a la actividad de la gente sin poder decisorio, de los dependientes, los siervos y los esclavos. En el ámbito lingüístico germánico se refería al trabajo ímprobo de un niño huérfano y, por eso, caído en la servidumbre. En latín «laborare» significa tanto como «sufrir una pesada carga» y se refiere, en síntesis, a los padecimientos y vejaciones de los esclavos. Las palabras románicas «travail», «trabajo», etc., se derivan del latín «tripalium», una especie de yugo que se empleaba para la tortura y castigo de esclavos u otras personas privadas de libertad. En la expresión «el yugo del trabajo» aún resuena ese origen. «Trabajo», por lo tanto, no es ni en su origen etimológico un sinónimo de actividad humana autónoma, sino que se remite a un triste destino social. Es la actividad de los que han perdido su libertad. 29
  • «En el fondo, ahora se siente […] que semejante trabajo es la mejor policía, que mantiene a todo el mundo a raya y que sabe cómo evitar con firmeza el desarrollo de la razón, la concupiscencia y el deseo de independencia. Puesto que emplea una cantidad enorme de energía nerviosa, la cual sustrae a las actividades de meditar, ensimismarse, soñar, preocuparse, amar, odiar.» Friedrich Nietzsche, Los aduladores del trabajo, 1881 31
  • La historia de la Modernidad es la historia de la imposición del trabajo […]. La mayoría de las personas no fueron voluntariamente a la producción para mercados anónimos y, con ello, a una economía del dinero generalizada, sino porque el hambre absolutista de dinero había monetarizado los impuestos y los había elevado exorbitantemente. No tenían que ganar dinero «para sí mismas», sino para el militarizado Estado de armas de fuego premoderno, para su logística y su burocracia.  […] Los burócratas absolutistas y los administradores capitalista-financieros se dispusieron a organizar forzosamente a la gente como material de una máquina social de transformación del trabajo en dinero. Se destruyeron las formas tradicionales de vida y existencia de la población; no porque esta población hubiese intentado «continuar su progreso» libre y autónomamente, sino porque era necesaria como material humano de la máquina de explotación que se había puesto en marcha. Se sacó a la gente de sus campos con la violencia de las armas, a fin de hacer sitio para la cría de ovejas para las manufacturas de lana. Se abolieron todos los derechos tales como la caza libre, la pesca y la recogida de leña en los bosques… 32
  • Inmanuel Kant conjeturaba con agudeza que los papiones podrían hablar si se lo propusieran, pero que no lo hacían porque tenían miedo de que entonces se les mandase a trabajar. 33
  • La administración represiva… ha crecido en la forma de la cosificación hacia un contexto sistémico impersonal. 35
  • El movimiento obrero clásico, que vivió su auge mucho después del ocaso de las antiguas revueltas sociales, ya no luchaba contra los abusos del trabajo, sino que desarrolló una sobreidentificación con lo aparentemente inevitable. Lo que perseguía era sólo ya «derechos» y mejoras dentro de la sociedad del trabajo, cuyas imposiciones hacía tiempo que había interiorizado ampliamente. En vez de criticar radicalmente la transformación de energía humana en dinero como fin absoluto irracional, aceptó el «punto de vista del trabajo» y concibió la explotación económica como un orden de cosas positivo y neutral. 37
  • El movimiento obrero se convirtió así, él mismo, en pionero de la sociedad capitalista del trabajo. Fue él quien impuso los últimos escalones de la cosificación, en el proceso de desarrollo del trabajo[…]. Esto fue sólo posible porque los partidos obreros y los sindicatos, en el curso de su idolatración del trabajo, fueron tomando una actitud positiva respecto al aparato estatal y las instituciones de la administración represiva del trabajo, las cuales no querían abolir, sino ocupar ellos mismos, en una especie de «marcha a través de las instituciones».  38
  • La democracia de la sociedad del trabajo es el sistema de dominio más pérfido de la historia: un sistema de autoopresión. Por eso, esta democracia no organiza nunca la determinación libre de los miembros de la sociedad sobre los recursos comunes, sino sólo la forma legal de las mónadas trabajadoras, separadas unas de otras, que tienen que dejarse la piel en el mercado compitiendo entre sí. 39
  • por primera vez, el ritmo de innovación de procesos supera el ritmo de innovación de productos. Por primera vez, se elimina más trabajo por motivos de racionalización del que se puede reabsorber con la expansión de los mercados. Como consecuencia lógica de la racionalización, la robótica electrónica sustituye la energía humana y las nuevas tecnologías de comunicación hacen el trabajo innecesario.  42
  • Dado que la sociedad democrática del trabajo consiste en un autofinalista sistema madurado y autorregenerativo de consumo de mano de obra, dentro de sus formas no es posible introducir un cambio hacia la reducción generalizada del tiempo de trabajo. La racionalidad de la economía de empresa exige que, por un lado, masas cada vez más numerosas se queden «sin trabajo» de manera permanente y, de esta forma, se vean apartadas de la reproducción de su vida inmanente al sistema; mientras que, por otro, el número cada vez más reducido de «empleados» se vea sometido a unas exigencias de trabajo y de rendimiento tanto mayores. En medio de la riqueza reaparecen la pobreza y el hambre incluso en los propios centros capitalistas; una gran cantidad de medios de producción y campos de cultivo intactos permanecen en desuso; una gran cantidad de pisos y edificios públicos permanecen vacíos, mientras que la mendicidad aumenta sin parar. 42
  • Un paro de grandes dimensiones en crecimiento constante hace que se agoten los ingresos estatales procedentes de los impuestos sobre los ingresos por trabajo. Las redes sociales se rompen en el momento en que se llega a una masa crítica de «personas excedentes», a las que sólo se puede seguir alimentando, en sentido capitalista, con la redistribución de otras fuentes de ingresos. Con el rápido proceso de concentración del capital durante la crisis, que sobrepasa las fronteras económicas nacionales, también desaparecen los ingresos estatales por impuestos sobre las ganancias de las empresas. Las multinacionales obligan a los Estados que compiten por las inversiones a recurrir al dumping impositivo, al dumping social y al dumping ecológico.
  • Es exactamente esta evolución la que hace mutar al Estado democrático en un mero administrador de la crisis. Cuanto más se acerca el estado de emergencia financiera, más se reduce a su núcleo represivo. Las infraestructuras se hacen depender de las necesidades del capital transnacional. Como pasaba antes en los territorios coloniales, la logística social se restringe cada vez más a unos pocos centros económicos, mientras que el resto se hunde en la miseria.  44
  • El «tiempo libre», ya en su sentido literal un concepto carcelario, hace mucho que sirve para la «puesta a punto» de mercancías a fin de velar por el recambio necesario.
  • CUIDADOS: Este planteamiento, por lo tanto, no se propone la emancipación de las imposiciones dominantes, sino exclusivamente una reparación semántica. La enorme crisis de la sociedad del trabajo se ha de superar, consiguiendo que la conciencia social eleve «verdaderamente» a la aristocracia del trabajo, junto con la esfera de producción capitalista, a las formas de actividad hasta ahora inferiores. Pero la inferioridad de tales actividades no es meramente el resultado de un determinado punto de vista ideológico, sino que es consustancial a la estructura fundamental del sistema de producción de mercancías y no se supera con simpáticas redefiniciones morales.
  • En una sociedad dominada por la producción de mercancías como fin absoluto, sólo se puede considerar riqueza verdadera lo que se puede representar en forma monetarizada. El concepto de trabajo así determinado se refleja imperialmente en todas las demás esferas, pero sólo negativamente, al hacerlas distinguibles en tanto que dependientes de él. Las esferas ajenas a la producción de mercancías se quedan, por lo tanto, necesariamente en la sombra de la esfera capitalista de producción, porque no entran en la lógica abstracta de ahorro de tiempo propia de la economía de empresa; a pesar de que y justamente porque son tan necesarias para la vida como el campo de actividades separado, definido como «femenino», de la economía privada, de la dedicación personal, etc. 54
  • En la misma medida en la que se hunde la base común, los intereses inmanentes del sistema tampoco se pueden aunar respecto al conjunto de la sociedad. Se pone en marcha un proceso de insolidaridad general. Los trabajadores asalariados desertan de los sindicatos; los directivos, de las organizaciones de empresarios. Cada uno para sí mismo y el dios-sistema capitalista contra todos: la tan cacareada individualización no es más que otro síntoma de crisis de la sociedad del trabajo. 57
  • Un resurgimiento de la crítica radical al capitalismo presupone la ruptura categorial con el trabajo. Hasta que no se establezca una meta nueva de emancipación social más allá del trabajo y de las categorías fetiche que se derivan del mismo (valor, mercancía, dinero, Estado, forma jurídica, nación, democracia, etc.), no será posible un proceso de re-solidaridad de grado elevado y a escala del conjunto de la sociedad. 58
  • 59 – crítica renta básica
  • Apologetas del estado de cosas dominate  65
  • Con todo esto no os estamos diciendo nada nuevo. Y, a pesar de todo, no vais a sacar consecuencias de lo que ya sabéis muy bien por vosotros mismos. Pues os negáis a tomar una decisión consciente sobre qué medios de producción, transporte y comunicación tiene sentido emplear y cuáles son perjudiciales o sencillamente innecesarios. Cuanto más agitadamente soltáis vuestra letanía de la libertad democrática, con tanta más obstinación rechazáis la libertad de decisión social más elemental, porque queréis seguir sirviendo al cadáver dominante del trabajo y sus pseudo-«leyes naturales». 69
  • ¡Proletarios de todo el mundo, dejadlo ya! 72
  • en 1985, dos autores jóvenes, Georg Heinzen y Uwe Koch, publicaron en Alemania De la inutilidad de convertirse en adulto.
  • El subempleo es más que el mero paso constante de un trabajo asalariado al paro, situación normal entretanto para millones de personas en el mundo occidental. También es el cambio permanente entre cualificaciones, actividades y funciones casi arbitrarias; una suerte de viaje en montaña rusa a través de la división social del trabajo, que se transforma bajo la presión de los mercados a una velocidad cada vez mayor. 75
  • Flexibilización significa, por lo general, desviación del riesgo sobre los empleados dependientes y delegación de la responsabilidad hacia abajo: más rendimiento y mas estrés por menos dinero. El vínculo empresarial se relaja y los llamados «colaboradores» se dividen en una plantilla central cada vez más reducida, a la que también se recortan o eliminan las prestaciones sociales de la empresa, y una plantilla satélite, precaria, creciente de «reserva», que se llaman, por ejemplo, «trabajadores freelance» o «trabajadores con cartera». Dentro de la plantilla central, los departamentos se dividen en «centros de ganancias» en competencia. La cultura empresarial de integración ha caducado.  79
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