Pedro García Olivo: Prólogo de la reedición en España de “La sociedad desescolarizada”, de Iván Illich

September 02, 2012

 A la espera de leerme el libro…

El hombre que no aspira ya a “desentrańar”, a “descubrir”, a “exhumar”, que no se presume cultivador de una intimidad prodigiosa con la Verdad, pero que está lleno de insumisión en su corazón, que arde en deseos de actuar, puede aún “crear” renombrando.

“pensar la vida, vivir el pensamiento”. Vivir, al fin, en paz con uno mismo;

tradición pedagógica, un amplio abanico de experiencias reparadoras de la escolarización, que se despliega desde las Escuelas Nuevas de la primera hora (vinculadas al reformismo originario de Pestalozzi, Dewey, Montessori, Decroly, Ferričre…) hasta las Escuelas Libres de hoy mismo (con Summerhill en Gran Bretańa, Paideia en Espańa y Pesta en Ecuador como proyectos seńeros), pasando por el “progresismo” de las Escuelas Activas (Freinet, bajo la pancarta), de la llamada “Pedagogía Institucional” (Oury, Vásquez, Lobrot) y de las propuestas “no-directivas” (Rogers), etc.;

Reimer y Alice Miller

la idea de la “pedagogía implícita”, el “programa latente” o el “currículum oculto”, en primer lugar, “renombrando” tesis marxistas acerca de la “inculcación ideológica” inherente a toda práctica institucional y su cristalización en “estructuras de la personalidad”; la temprana denuncia de lo que cabría denominar “fundamentalismo escolar” o “religión de la escolaridad”, etc.

La posición de Illich se singulariza, dentro del arco anti-pedagógico, por dos circunstancias decisivas: en primer lugar, por el ángulo desde el que examina la escuela (una suerte de tríade: 1) teoría crítica general de las instituciones; 2) anti-industrialismo, revisión del productivismo, literatura de la “sociedad de consumo”; y 3) perspectiva de los países subdesarrollados, de la pobreza en América Latina); y, en segundo, por su voluntad de diseńar “alternativas”, de trascender el “idealismo negativo”, de resolver la crítica no solo en “hacer” (poesis) sino también en “actuar” (praxis).

Illich subraya un aspecto, descuidado por estos y por aquél: la Institución (“manipulativa”) atenta contra la autonomía personal y la ayuda mutua comunitaria, contra la aspiración de independencia del individuo y su inclinación espontánea a la solidaridad, contra su capacidad de auto-defensa en el seno de una colectividad, contra su orgullo y dignidad en tanto aspirante a un “valerse por sí mismo” entre compańeros; la Institución nos convierte en “dependientes” de una burocracia de los servicios sociales fudamentalmente perversa, paralizadora y domesticadora -nos moldea como “toxicómanos” de la protección estatal. De un modo genial, Illich seńala el horror intrínseco a toda formulación moderna de un “Estado del Bienestar”.

al discurso “desarrollista” que presenta la escolarización como condición “sine qua non” del progreso material y cultural, y que no quiere ver “educación” allí donde no hay “escuela”

Queda la poética del gesto:

Queda la poética del gesto: trascender la mera crítica negativa, como si se sucumbiera a “la tentación de existir” (Cioran), para exponerse a la mancha. Trabajar en lo sucio a fin de que no lo sea tanto, y aunque nos ensucie.

las relaciones discipulares libres (vínculo maestro-discípulo), que nada tienen que ver con las docentes autoritarias (vínculo profesor-alumno).

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: