Tony Judt: Algo va mal

Tony Judt: Algo va mal ag 12

 

 

 

– highlight on page 9 | loc. 125-26  | added on monday, july 30, 2012, 02:23 am

El capitalismo no regulado es el peor enemigo de sí mismo: más pronto o más tarde está abocado a ser presa de sus propios excesos y a volver a acudir al estado para que lo rescate.

Regulación mercados, autorregulación, capitalismo

– highlight on page 13 | loc. 188-90  | added on monday, july 30, 2012, 02:29 am

En suma, la necesidad práctica de estados fuertes y gobiernos intervencionistas está fuera de discusión, pero nadie está «repensando» el estado. Sigue habiendo una marcada renuencia a defender el sector público en nombre del interés colectivo o por principio.

Gobiernos intervencionistas,

– highlight on page 14 | loc. 211  | added on monday, july 30, 2012, 02:31 am

Ver lo que se tiene delante exige una lucha constante. George orwell

Aforismos, orwell,

– highlight on page 15 | loc. 221-23  | added on monday, july 30, 2012, 06:31 am

La pobreza es una abstracción, incluso para los pobres. Pero los síntomas del empobrecimiento colectivo están a nuestro alrededor. Autopistas en mal estado, ciudades arruinadas, puentes que se hunden, escuelas fracasadas, desempleados, trabajadores mal pagados, personas sin seguro: todo sugiere un fracaso colectivo de la voluntad.

Pobreza,

– highlight on page 16 | loc. 238-39  | added on monday, july 30, 2012, 06:33 am

En 2005, el 21.2 por ciento de la renta nacional estadounidense estaba en manos de sólo el 1 por ciento de la población.

Datos, E.E.U.U., EEUU, concentración riqueza

– highlight on page 18 | loc. 272-74  | added on monday, july 30, 2012, 06:37 am

Cuanto mayor es la distancia entre la minoría acomodada y la masa empobrecida, más se agravan los problemas sociales, lo que parece ser cierto tanto para los países ricos como para los pobres. No importa lo rico que sea un país, sino lo desigual que sea.

Diferencias entre clases,

– highlight on page 18 | loc. 276  | added on monday, july 30, 2012, 06:38 am

Bienestar mensurable.

concepto

– highlight on page 19 | loc. 279  | added on monday, july 30, 2012, 06:38 am

La desigualdad es corrosiva. Corrompe a las sociedades desde dentro.

Desigualdad,

– highlight on page 20 | loc. 298  | added on monday, july 30, 2012, 06:40 am

«índice de gini» (la medida convencional de la distancia que separara a ricos y pobres)

Diferencias entre clases, desigualdad

– highlight on page 21 | loc. 317-19  | added on monday, july 30, 2012, 06:43 am

El bienestar adquirió un estigma explícito. Ser receptor de asistencia pública, tanto en forma de ayuda para los hijos, cupones para alimentos o seguro de desempleo, era una marca de Caín: un signo de fracaso personal, la muestra de que, de alguna forma, esa persona se había escurrido por las grietas de la sociedad.

Asistencia social, marginación

– highlight on page 22 | loc. 334-35  | added on monday, july 30, 2012, 06:44 am

 

La profunda indecencia de definir la condición cívica en función de la buena fortuna económica.

Marginación

– highlight on page 22 | loc. 335-36  | added on monday, july 30, 2012, 06:44 am

Por el contrario, la ética del voluntarismo victoriano y los criterios de selección punitivos fueron sustituidos por la provisión social universal,

Estado bienestar

– highlight on page 23 | loc. 343-45  | added on monday, july 30, 2012, 06:46 am

Bernard Mandeville escribió en 1732, la fábula de las abejas. Los trabajadores, en opinión de mandeville, «no tienen nada que les induzca a ser útiles más que sus necesidades, que es prudente mitigar, pero absurdo eliminar»,

Cínicos ellos

– highlight on page 23 | loc. 340-41  | added on monday, july 30, 2012, 06:46 am

De nuevo creemos exclusivamente en los incentivos, el «esfuerzo» y la recompensa -y en el castigo para las deficiencias-.

Asistencia social, marginación, Esdtado bienestar,

– highlight on page 26 | loc. 389-401  | added on monday, july 30, 2012, 06:51 am

También están los factores culturales, en particular la notoria desconfianza estadounidense hacia el gobierno central. Mientras que algunas unidades territoriales muy vastas y diversas -China, por ejemplo, o Brasil- dependen de las competencias e iniciativas de un estado distante, Estados Unidos, que en este sentido es inconfundiblemente una criatura del pensamiento angloescocés del siglo XVIII, se construyó sobre la premisa de que el poder de la autoridad central debía estar delimitado por todas partes. A lo largo de siglos, generaciones de colonos e inmigrantes han internalizado el supuesto de la declaración de derechos de Estados Unidos -que lo que no esté explícitamente en manos del gobierno nacional es prerrogativa de los estados individuales- como una licencia para mantener a Washington «fuera de nuestras vidas». Esta desconfianza hacia las autoridades públicas, que periódicamente elevan a culto los know nothings, los defensores a ultranza de los derechos de los estados, los antiimpuestos y -más recientemente- los demagogos de las tertulias radiofónicas de la derecha republicana, es exclusivamente estadounidense. Convierte una suspicacia distintiva hacia los impuestos (con o sin representación) en un dogma patriótico. De ahí que en Estados Unidos los impuestos se suelan considerar una pérdida de renta sin compensación. Rara vez se considera la idea de que (también) podrían ser una aportación a la provisión de bienes colectivos que los individuos aislados no podrían permitirse nunca (carreteras, bomberos, policías, colegios, alumbrado, oficinas de correos, por no mencionar soldados, barcos de guerra y armas).

EEUU, antiestatalismo, impuestos, rechazo poder central,

Oprobio

palabras

– highlight on page 29 | loc. 433-35  | added on monday, july 30, 2012, 07:30 am

En 1905, el joven William Beveridge -cuyo informe de 1942 sentó las bases del estado del bienestar británico- pronunció una conferencia en Oxford en la que preguntó por qué la filosofía política había sido oscurecida en los debates públicos por la economía clásica.

Teoría política, teoría económica

– highlight on page 29 | loc. 438-40  | added on monday, july 30, 2012, 07:30 am

El Marqués de Condorcet, uno de los autores más perceptivos sobre el capitalismo comercial durante sus años tempranos, previo con disgusto la perspectiva de que «la libertad ya no sea, a los ojos de una nación ávida, más que la condición necesaria para la seguridad de las operaciones financieras».

 

– highlight on page 30 | loc. 455-56  | added on monday, july 30, 2012, 07:32 am

Los pobres votan en mucha menor proporción que los demás sectores sociales, así que penalizarlos entraña pocos riesgos políticos:

Votos, sistema democrático, votación

– highlight on page 39 | loc. 591-97  | added on monday, july 30, 2012, 07:45 am

El periodo de 1945-1975 se consideró en general como una suerte de milagro que dio lugar al «modo de vida americano». Dos generaciones de estadounidenses -los hombres y mujeres que vivieron la II guerra mundial y sus hijos, que protagonizarían la década de 1960- experimentaron seguridad en el empleo y movilidad social ascendente a una escala sin precedentes (y que no volvería a repetirse). En Alemania, el wirischaftswunder («milagro alemán») levantó el país en una sola generación desde los escombros de la humillante derrota y lo convirtió en el más rico de Europa. En Francia, esos años se conocerían (no sin cierta ironía) como les trente glorieuses. Por su parte, en Inglaterra, en plena «era de la abundancia», el primer ministro conservador Harold macmillan aseguró a sus compatriotas: «nunca habéis vivido tan bien». Tenía razón.

Posguerra, orígenes estado bienestar

 

– highlight on page 40 | loc. 606-9  | added on monday, july 30, 2012, 07:46 am

La socialdemocracia y el estado del bienestar fueron los que vincularon a las clases medias profesionales y comerciales a las instituciones liberales tras la II guerra mundial. Esta cuestión era de gran trascendencia: fue el temor y la desafección de la clase media lo que había dado lugar al fascismo. Volver a atraerla a las democracias fue, con mucho, la tarea más importante de los políticos de la posguerra, y en absoluto fácil.

Posguerra, orígenes estado bienestar

 

– highlight on page 41 | loc. 619-20  | added on monday, july 30, 2012, 07:48 am

La BBC de Lord Reith, con su autoimpuesto compromiso de elevar el nivel de los gustos populares en vez de limitarse a satisfacerlos.

BBC, Tv. basura

– highlight on page 42 | loc. 639-44  | added on monday, july 30, 2012, 07:50 am

Para 1945 no quedaban muchas personas que creyeran en la magia del mercado. Esto representaba una revolución intelectual. La economía clásica asignaba un papel insignificante al estado en la elaboración de la política económica y el ethos liberal predominante en la Europa y la Norteamérica decimonónicas favorecía una legislación social de no intervención, que en general debía limitarse a regular las injusticias y riesgos más clamorosos del industrialismo competitivo y la especulación financiera. Pero las dos guerras mundiales habían habituado a casi todo el mundo a la inevitabilidad de la intervención gubernamental en la vida cotidiana.

Posguerra, orígenes estado bienestar, keynessianismo, intervencionismo económico,

 

– highlight on page 45 | loc. 687-88  | added on monday, july 30, 2012, 07:55 am

Se pensaba que el mercado no era lo más adecuado para definir los objetivos colectivos: el estado tendría que intervenir y llenar el vacío.

Posguerra, orígenes estado bienestar, keynessianismo, intervencionismo económico,

 

– highlight on page 47 | loc. 713-15  | added on monday, july 30, 2012, 07:58 am

Condorcet había observado sabiamente que «al tesoro siempre le resultará más barato mejorar la condición de los pobres para que puedan comprar grano que bajar el precio del grano para ponerlo al alcance de los pobres».

Frases, pobreza,

– highlight on page 51 | loc. 771-75  | added on monday, july 30, 2012, 07:09 pm

La falta de confianza es claramente incompatible con el buen funcionamiento de una sociedad. La gran Jane Jacobs observó lo mismo respecto a un asunto tan práctico como la vida urbana, y la limpieza y el civismo en la calle. Si no confiamos unos en otros, nuestras ciudades tendrán un aspecto horrible y serán lugares desagradables para vivir. Además, señaló, la confianza no se puede institucionalizar. Una vez que se desgasta es prácticamente imposible restablecerla. Y ha de ser alimentada por la comunidad -la colectividad-, pues ninguna persona puede imponer a los demás, ni siquiera con las mejores intenciones, una confianza recíproca.

Confianza, civismo,

– highlight on page 51 | loc. 776  | added on monday, july 30, 2012, 07:10 pm

Las sociedades en las que la confianza está extendida suelen ser más compactas y relativamente homogéneas.

Confianza, civismo,

 

– highlight on page 54 | loc. 823-27  | added on monday, july 30, 2012, 07:16 pm

¿Qué legaron la confianza, la tributación progresiva y el estado intervencionista a las sociedades occidentales en las décadas que siguieron a 1945? La sucinta repuesta es seguridad, prosperidad, servicios sociales y mayor igualdad en diversos grados. En los últimos años nos hemos acostumbrado a la afirmación de que el precio pagado por esos beneficios -en ineficiencia económica, insuficiente innovación, asfixia del espíritu empresarial, deuda pública y pérdida de la iniciativa privada- era demasiado alto. Los datos muestran la falsedad de la mayoría de esas críticas.

Posguerra, orígenes estado bienestar, keynessianismo, intervencionismo económico,

 

– highlight on page 56 | loc. 846-53  | added on monday, july 30, 2012, 07:18 pm

Los estados del bienestar no eran necesariamente socialistas en su origen ni en sus objetivos. Fueron producto de otro cambio trascendental en los asuntos públicos que se produjo en occidente entre los años treinta y los sesenta: un cambio que llevó a la administración a expertos y a estudiosos, a intelectuales y a tecnócratas, el resultado fue, en sus mejores ejemplos, el sistema de seguridad social de Estados Unidos o el servicio nacional de la salud británico. Ambos fueron innovaciones extraordinariamente caras que rompieron con las reformas graduales del pasado. La importancia de estos programas del bienestar no radica en el proyecto mismo -no se puede decir que fuera original la idea de garantizar a todos los estadounidenses una vejez segura o de poner a disposición de cada ciudadano británico atención médica de primera clase sin tique moderador-. Pero la idea de que el gobierno era quien mejor podía ocuparse de esas cosas y, por lo tanto, debía ocuparse de ellas no tenía precedentes.

Posguerra, orígenes estado bienestar, justicia social,

 

– highlight on page 55 | loc. 837-39  | added on monday, july 30, 2012, 07:20 pm

 

Para los socialdemócratas, especialmente en Escandinavia, el socialismo era un concepto distributivo. Se trataba de garantizar que la riqueza y los activos no se concentraran de manera desproporcionada en manos de unos pocos privilegiados.

orígenes estado bienestar, justicia social

– highlight on page 57 | loc. 866-81  | added on monday, july 30, 2012, 07:22 pm

Los estados del bienestar de la Europa continental -lo que los franceses denominan etat providente o «estado providencia»- siguieron un tercer modelo. En este caso el énfasis se puso en proteger al ciudadano empleado de los estragos de la economía de mercado. Hay que señalar que, en este caso, el término «empleado» no se ha escogido a la ligera. En Francia, Italia y Alemania occidental era el mantenimiento de los empleos y las rentas ante los reveses económicos lo que preocupaba al estado del bienestar. A los estadounidenses, e incluso a los ingleses actuales, esto les debe parecer muy peculiar. ¿por qué proteger a un hombre o una mujer de la perdida de un empleo que ya no produce nada que la sociedad quiera? ¿no será mejor reconocer la «destrucción creativa» del capitalismo y esperar a que surjan trabajos mejores? Pero, desde la perspectiva continental, las implicaciones políticas de echar a gran número de personas a la calle en épocas de depresión económica eran mucho más importantes que una hipotética pérdida de eficiencia por mantener empleos «innecesarios». Como los gremios del siglo XVIII, los sindicatos franceses o alemanes aprendieron a proteger a los de «dentro» -hombres y mujeres que ya tenían un trabajo fijo- de los de «fuera»: jóvenes, no cualificados y otros en busca de empleo. El efecto de este tipo de estado de protección social era y es poner coto a la inseguridad, al precio de distorsionar el funcionamiento supuestamente neutral del mercado de trabajo. La asombrosa estabilidad de las sociedades continentales, que habían experimentado episodios sangrientos y de guerra civil apenas unos años antes, arroja una luz favorable sobre el modelo europeo. Además, mientras que las economías británica y estadounidense han sufrido los estragos de la crisis financiera de 2008 -más del 16 por ciento de la mano de obra estadounidense está oficialmente en el paro o ya no busca empleo en el momento de escribir este libro (febrero de 2010)-, Alemania y Francia han capeado el temporal con mucho menos sufrimiento humano y exclusión económica.

Posguerra, orígenes estado bienestar, justicia social,  modelo francés, modelo alemán, protección del empleo,

– highlight on page 58 | loc. 887-89  | added on monday, july 30, 2012, 07:24 pm

Las prioridades del estado tradicional eran la defensa, el orden público, prevenir las epidemias y evitar el malestar entre las masas. Pero tras la II guerra mundial, el gasto social, que no dejó de aumentar hasta 1980 aproximadamente, se convirtió en la principal responsabilidad presupuestaria de los estados modernos.

Posguerra, orígenes estado bienestar, justicia social,

 

– note on page 59 | loc. 900  | added on monday, july 30, 2012, 07:30 pm

La idea d q los indivIDUOS veían socied cm un td bien común y eso

 

– highlight on page 61 | loc. 935  | added on monday, july 30, 2012, 07:34 pm

Estado panóptico

palabras

– highlight on page 64 | loc. 978-81  | added on monday, july 30, 2012, 07:40 pm

La nueva izquierda se presentaba conscientemente como oposición no sólo a las injusticias del orden capitalista, sino sobre todo a la «tolerancia represiva» de sus formas más avanzadas: precisamente aquellos benevolentes administradores que habían sido los responsables de que se liberalizasen los antiguos constreñimientos y mejorase la condición de todos.

Nueva izquierda

– highlight on page 64 | loc. 981-87  | added on monday, july 30, 2012, 07:41 pm

Sobre todo, la nueva izquierda, y su base mayoritariamente joven, rechazaba el colectivismo heredado de sus predecesores. Para la generación anterior de reformadores, de Washington a Estocolmo, había sido evidente que «justicia», «igualdad de oportunidades» o «seguridad económica» eran objetivos comunes que sólo podían alcanzarse mediante la acción colectiva. Cualesquiera que fuesen las deficiencias de la regulación y el control desde arriba, eran el precio de la justicia social, un precio que sin duda merecía la pena pagar. La generación siguiente veía las cosas de otra manera. La justicia social ya no preocupaba a los radicales. Lo que unió a la generación de la década de 1960 no fue el interés de todos, sino las necesidades y los derechos de cada uno. El «individualismo»

Nueva izquierda

– highlight on page 65 | loc. 990-97  | added on monday, july 30, 2012, 07:43 pm

Así, la política de los sesenta desembocó en un agregado de reivindicaciones individuales a la sociedad y el estado. La «identidad» empezó a colonizar el discurso público: la identidad individual, la identidad sexual, la identidad cultural. Desde ahí sólo mediaba un pequeño paso para la fragmentación de la política radical y su metamorfosis en multiculturalismo. Curiosamente, la nueva izquierda siguió siendo exquisitamente sensible a los atributos colectivos de las personas en países distantes, donde sí se las podía agrupar en categorías sociales anónimas como «campesino», «poscolonial», «subordinado», etcétera, mientras que, en casa, el individuo predominaba sobre todo. Con independencia de lo legítimas que sean las reivindicaciones de los individuos y de lo importantes que sean sus derechos, darles prioridad tiene un precio inevitable: se debilita el sentido de un propósito común.

Nueva izquierda, identidades

 

– highlight on page 66 | loc. 1009-11  | added on monday, july 30, 2012, 07:44 pm

El marxismo era un paraguas retórico bajo el que podían tener cabida formas de contestación muy diferentes -en buena medida porque ofrecía una continuidad ilusoria con la generación radical anterior-.

 

– highlight on page 67 | loc. 1016-18  | added on monday, july 30, 2012, 07:45 pm

Esto no quiere decir que la nueva generación de radicales fuera insensible a la injusticia o a la iniquidad política: las protestas contra la guerra de Vietnam y los disturbios raciales de los sesenta no fueron insignificantes. Pero carecían de cualquier sentido de propósito colectivo y, más bien, se entendían como extensiones de la expresión y la ira individuales.

Nueva izquierda

– highlight on page 67 | loc. 1023-25  | added on monday, july 30, 2012, 07:46 pm

Los jóvenes radicales nunca habrían descrito sus fines de esa manera, pero fue la distinción entre las valiosas libertades individuales y los irritantes constreñimientos públicos lo que más tocaba sus emociones. Irónicamente, esta misma distinción es lo que también definía a la nueva derecha que estaba surgiendo.

Nueva izquierda

 

– highlight on page 71 | loc. 1087-88  | added on monday, july 30, 2012, 10:50 pm

El notorio lema de Margaret Thatcher: «la sociedad no existe, sólo hay individuos y familias».

Cinismo ellos, frases

– highlight on page 81 | loc. 1228-38  | added on monday, july 30, 2012, 11:03 pm

Hemos presenciado un traspaso continuado de la responsabilidad pública al sector privado sin que ello haya representado ninguna ventaja colectiva evidente. Al contrario de lo que pretenden el mito popular y la teoría económica, la privatización es ineficiente. La mayoría de las cosas que a los gobiernos les ha parecido oportuno traspasar al sector privado estaba dando pérdidas: tanto si se trataba de ferrocarriles, minas, servicios postales, o suministro de energía, costaban más proporcionarlos y mantenerlos que los ingresos que pudieran generar. Precisamente por esta razón dichos bienes públicos carecían intrínsecamente de atractivo para los compradores privados a no ser que se ofrecieran con grandes descuentos. Pero cuando el estado vende barato, el público pierde. Se ha calculado que, en el transcurso de la era Thatcher de privatizaciones en el reino unido, el precio deliberadamente bajo al que se pusieron a la venta antiguos activos públicos resultó en una transferencia neta de 14000 millones de libras de los contribuyentes a los accionistas e inversores. A esta pérdida habría que sumar 3.000 millones de libras en comisiones a los banqueros que realizaron las transacciones en las privatizaciones. Por lo tanto, el estado desembolsó al sector privado en torno a 17000 millones de libras (30000 millones de dólares) para facilitar la venta de activos para los cuales no habría habido comprador en otro caso.

Privatizaciones, thatcher,

– highlight on page 82 | loc. 1243-46  | added on monday, july 30, 2012, 11:04 pm

 

El mejor estudio que se ha realizado sobre este tema concluye que la privatización en sí tuvo un impacto decididamente modesto sobre el crecimiento económico a largo plazo, mientras que propició una redistribución regresiva de la riqueza de los contribuyentes y consumidores a los accionistas de las compañías recién privatizadas.

privatizaciones

– highlight on page 82 | loc. 1246-47  | added on monday, july 30, 2012, 11:04 pm

La única razón para que los inversores privados estén dispuestos a adquirir bienes públicos que en apariencia son ineficientes es que el estado elimina o reduce su exposición al riesgo.

privatizaciones

 

– highlight on page 83 | loc. 1263-65  | added on monday, july 30, 2012, 11:07 pm

Como nunca podría permitirse que esos servicios nacionales vitales quebraran, los nuevos dueños podrían correr riesgos, malgastar o hacer un uso indebido de los fondos, sabedores de que el gobierno acudiría al rescate. El albur moral.

privatizaciones

 

– highlight on page 85 | loc. 1299-1301  | added on monday, july 30, 2012, 11:10 pm

En suma, los gobiernos ceden cada vez más sus responsabilidades a empresas privadas, que ofrecen administrarlas mejor que el estado y con menores costes. En el siglo XVIII esto se llamaba taxfarming: la venta de los derechos de recaudación.

privatizaciones

 

– highlight on page 88 | loc. 1343-46  | added on monday, july 30, 2012, 11:15 pm

Este proceso no tiene nada de misterioso: Edmundo Burke lo describió acertadamente en su crítica de la revolución francesa. Toda sociedad -sostiene en sus reflexiones sobre la revolución francesa- que destruye el tejido de su estado no tarda en «desintegrarse en el polvo y las cenizas de la individualidad». Al eviscerar los servicios públicos y reducirlos a una red de proveedores privados subcontratados hemos empezado a desmantelar el tejido del estado.

Privatizaciones, disolución del estado,

 

– highlight on page 89 | loc. 1353-55  | added on monday, july 30, 2012, 11:16 pm

Las quejas sobre el efecto «atomizador» de Internet: si cada uno selecciona los fragmentos de conocimiento e información que le interesan, pero evita el contacto con todo lo demás, formaremos comunidades globales de afinidades electivas, al mismo tiempo que perderemos el contacto con las afinidades de nuestros vecinos.

Efecto atomizador, internet,

– highlight on page 89 | loc. 1360-64  | added on monday, july 30, 2012, 11:17 pm

Es cierto que los jóvenes están en contacto con personas que piensan como ellos y que viven a muchos miles de kilómetros de distancia. Pero incluso si los estudiantes de Berkeley, Berlín y Bangalore comparten una serie de intereses, esto no se traduce en una comunidad. El espacio es importante. Y la política es una función del espacio: votamos donde vivimos y nuestros líderes tienen legitimidad y autoridad únicamente en el lugar en que fueron elegidos. El acceso en tiempo real a personas que piensan de la misma forma al otro lado del mundo no es un sustituto.

Internet, política, globalidad,

– highlight on page 95 | loc. 1455-57  | added on monday, july 30, 2012, 11:35 pm

Las personas que viven en espacios privados contribuyen activamente al menoscabo y la degradación del espacio público. En otras palabras, exacerban las circunstancias que inicialmente los condujeron a aislarse.

Marginación, espacios privados,

– highlight on page 96 | loc. 1467-70  | added on monday, july 30, 2012, 11:36 pm

¿Qué puede aportar a una generación joven una meta más allá del beneficio a corto plazo? El difunto Albert Hirschman hablaba de la «experiencia liberadora» de una vida dirigida a la acción en beneficio público: «la mayor ventaja de la acción pública es su capacidad para satisfacer esa vaga necesidad de una meta y un significado más altos en las vidas de hombres y mujeres, especialmente en una época en la que el fervor religioso está en declive en muchos países».

frases

– highlight on page 100 | loc. 1520-21  | added on monday, july 30, 2012, 11:41 pm

Nos une un solo interés común. Cualquier esfuerzo para convertir tales intereses en metas colectivas suele chocar con el individualismo fragmentado de nuestras preocupaciones.

 

– highlight on page 100 | loc. 1522-24  | added on monday, july 30, 2012, 11:42 pm

Nos hemos convertido en consumidores no sólo en nuestra vida económica, sino también en la política: al escoger entre una amplia gama de objetivos rivales nos resulta difícil imaginar formas o razones para combinarlos en un conjunto coherente. Tendremos que conseguirlo.

 

 

– highlight on page 101 | loc. 1540-41  | added on monday, july 30, 2012, 11:43 pm

Lo peor del comunismo es lo que viene después. Adam michnik

frases

– highlight on page 102 | loc. 1563-66  | added on monday, july 30, 2012, 11:46 pm

Mucho tiempo después de que los pronósticos de Marx hubieran perdido toda pertinencia para la realidad, numerosos socialdemócratas, además de los comunistas, seguían insistiendo -aunque sólo fuera pro forma- en su fidelidad al maestro. Esta lealtad proporcionaba a la izquierda política mayoritaria un vocabulario y unos principios doctrinales seguros, pero la privaba de respuestas políticas prácticas a los dilemas del mundo real.

Crisis de la izquierda, Marxismo, izquierda

– highlight on page 104 | loc. 1583-85  | added on monday, july 30, 2012, 11:48 pm

Sin idealismo, la política se reduce a una forma de contabilidad social, a la administración cotidiana de personas y cosas. Esto también es algo a lo que un conservador puede sobrevivir muy bien, pero para la izquierda significa una catástrofe.

Crisis de la izquierda

– highlight on page 105 | loc. 1606-7  | added on monday, july 30, 2012, 11:51 pm

Lo único peor que demasiado gobierno es demasiado poco: en los estados fallidos las personas padecen tanta violencia e injusticia como bajo los gobiernos autoritarios, y además los trenes no son puntuales.

Estados fallidos

– highlight on page 105 | loc. 1609-12  | added on monday, july 30, 2012, 11:52 pm

El capitalismo no es un sistema político; es una forma de vida económica, compatible en la práctica con dictaduras de derecha (chile bajo Pinochet), dictaduras de izquierda (la China contemporánea), monarquías socialdemócratas (Suecia) y repúblicas plutocráticas (Estados Unidos). Que las economías capitalistas funcionan mejor en condiciones de libertad quizá sea una cuestión más debatible de lo que solemos pensar.

Capitalismo, sistemas políticos,

– highlight on page 115 | loc. 1758-64  | added on wednesday, august 01, 2012, 03:29 am

 

A los europeos les gusta creerse menos conformistas que los estadounidenses. Les hacen sonreír los corrales religiosos a los que se retiran tantos ciudadanos estadounidenses, renunciando así a la independencia mental para adoptar el lenguaje del grupo. Señalan las consecuencias perversas de los referendos locales en California, donde unas iniciativas legislativas populares bien financiadas han destruido la base fiscal de la séptima economía mundial. Sin embargo, en un reciente referéndum en Suiza se prohibió la construcción de minaretes en un país en el que sólo hay cuatro y donde casi todos los residentes musulmanes son refugiados bosnios laicos. Y los británicos han aceptado sumisamente todo, desde las cámaras de televisión de circuito cerrado hasta la vigilancia más invasora de la intimidad, en lo que ahora es la democracia más autoritaria y «sobreinformada» del mundo.

Iniciativas populares, EEUU-EU,

– highlight on page 116 | loc. 1772-77  | added on wednesday, august 01, 2012, 03:30 am

En el ámbito de la política económica, los ciudadanos de las democracias contemporáneas nos hemos vuelto demasiado modestos. Se nos ha aconsejado que dejemos esas cuestiones a los expertos: la economía y sus implicaciones políticas están mucho más allá del entendimiento del hombre o la mujer corrientes, de lo que se encarga el lenguaje cada vez más arcano y matemático de la disciplina. No es probable que muchos «legos en la materia» se opongan al ministro de economía o a sus asesores. Si lo hicieran, se les diría -como un sacerdote medieval podría haber aconsejado a su grey- que son cosas que no les incumben. La liturgia debe celebrarse en una lengua oscura, que sólo sea accesible para los iniciados. Para todos los demás, basta la fe.

Tecnócratas, política económica, tecnocracia,

– highlight on page 117 | loc. 1792  | added on wednesday, august 01, 2012, 03:32 am

La desafección

palabras

– highlight on page 117 | loc. 1792-93  | added on wednesday, august 01, 2012, 03:32 am

Retirarse en un hastío escéptico ante la incompetencia

extrañamiento

– highlight on page 119 | loc. 1810-12  | added on wednesday, august 01, 2012, 03:35 am

La cámara de los comunes británica ofrece actualmente un espectáculo penoso: un reducto de enchufados, subordinados serviles y pelotas profesionales -al menos tan lamentable como en 1832, la última vez que fue asaltada y sus «representantes» expulsados de su sinecura-.

 

– highlight on page 121 | loc. 1850-58  | added on thursday, august 09, 2012, 01:04 pm

Se ha convertido en un lugar común afirmar que todos queremos lo mismo y que lo único que varía un poco es la forma de conseguirlo. Esto es simplemente falso. Los ricos no quieren lo mismo que los pobres. Los que se ganan la vida con su trabajo no quieren lo mismo que los que viven de dividendos e inversiones. Los que no necesitan servicios públicos-porque pueden comprar transporte, educación y protección privados- no quieren lo mismo que los que dependen exclusivamente del sector público. Los que se benefician de la guerra -gracias a los contratos de defensa o por motivos ideológicos- tienen objetivos distintos de los que se oponen a la guerra. Las sociedades son complejas y albergan intereses conflictivos. Afirmar otra cosa -negar las diferencias de clase, riqueza o influencia- no es más que favorecer unos intereses por encima de otros. Esto solía ser evidente; hoy se nos dice que son soflamas debidas al odio de clase y se nos insta a que lo ignoremos. De forma parecida, se nos anima a perseguir el interés económico y excluir todo lo demás, y, de hecho, hay muchos que tienen algo que ganar con ello.

Clases, intereses conflictivos, sociedades complejas

– highlight on page 123 | loc. 1878  | added on thursday, august 09, 2012, 01:06 pm

No pensaremos de otra forma si no hablamos de otra forma.

Lenguaje, frases,

– highlight on page 124 | loc. 1887-91  | added on thursday, august 09, 2012, 01:08 pm

Hoy se supone que debemos creer que la política refleja nuestras opiniones y nos ayuda a configurar un espacio público común. Los políticos hablan y nosotros respondemos -con nuestros votos-. Pero la verdad es muy distinta. La mayoría de la gente no tiene la sensación de estar participando en una conversación significativa. Se le dice qué pensar y cómo pensarlo. Se le hace sentir incompetente en cuanto entra en los detalles de los problemas y, por lo que respecta a los objetivos generales, se le lleva a creer que ya han sido decididos hace tiempo.

Crisis de la democracia, votos,

– highlight on page 130 | loc. 1982-84  | added on friday, august 10, 2012, 07:15 pm

Los seres humanos necesitamos un lenguaje en el que expresar nuestros instintos morales. Por decirlo de otra manera: incluso, si admitimos que la vida no tiene otro fin superior, es necesario que adscribamos a nuestros actos un sentido que los trascienda.

moral, transcendencia,

 

– highlight on page 131 | loc. 2009  | added on friday, august 10, 2012, 09:59 pm

Aparte de a las ciencias duras, ¿sigue siendo el «progreso» aplicable de forma creíble al mundo en que habitamos?

progreso

– highlight on page 132 | loc. 2012-13  | added on friday, august 10, 2012, 09:59 pm

La política es el arte de lo posible y la moralidad es mejor dejársela a los arzobispos, según decía el ex primer ministro británico Harold Macmillan?

Cínicos ellos, frases, posibilismo,

– highlight on page 132 | loc. 2020-21  | added on friday, august 10, 2012, 10:00 pm

La abundancia (como señaló Daniel Bell) es el sustituto estadounidense del socialismo.

– note on page 132 | loc. 2021  | added on friday, august 10, 2012, 10:01 pm

(Apariencia de abundancia. O abundancia xa unos pocos)

frases, cínicos ellos,

– highlight on page 133 | loc. 2034-35  | added on friday, august 10, 2012, 10:02 pm

Si seguimos siendo grotescamente desiguales, perderemos todo sentido de fraternidad: y la fraternidad, pese a su fatuidad como objetivo político, es una condición necesaria de la propia política.

Igualdad, diferencia de clases,

– highlight on page 133 | loc. 2025-26  | added on friday, august 10, 2012, 10:05 pm

De todos los fines conflictivos y sólo en parte conciliables que podamos perseguir, el prioritario es sin duda reducir la desigualdad.

Igualdad,

– highlight on page 133 | loc. 2030-31  | added on friday, august 10, 2012, 10:05 pm

El acceso desigual a todo tipo de recursos -desde los derechos hasta el agua- es el punto de partida de toda crítica verdaderamente progresista del mundo.

Igualdad,

 

 

– highlight on page 137 | loc. 2094-97  | added on friday, august 10, 2012, 10:10 pm

Para 1945 había «un ansia universal de seguridad» (Keynes), que fue satisfecha con la provisión de servicios públicos y redes de seguridad social incorporadas en los sistemas de gobierno de la posguerra, desde Washington hasta Praga. El propio término «seguridad social» -adaptado por keynes de su nuevo uso estadounidense- se convirtió en una abreviatura universal de las instituciones profilácticas diseñadas para evitar una vuelta a la catástrofe de entreguerras.

Posguerra, orígenes estado bienestar, justicia social, keynessianismo,

– highlight on page 137 | loc. 2097-2121  | added on friday, august 10, 2012, 10:13 pm

 

Hoy es como si el siglo XX no hubiera ocurrido nunca. Nos hemos visto arrastrados a una nueva gran narración del «capitalismo global integrado», el crecimiento económico y los incrementos indefinidos de la productividad. Como las anteriores narraciones de una mejora ininterrumpida, la historia de la globalización combina un mantra valorativo («el crecimiento es bueno» con la presunción de que es inevitable: la globalización es un proceso irreversible y natural, más que una decisión humana. La ineludible dinámica de la competencia y la integración global económica se ha convertido en la ilusión de la época. Como lo expresó margaret thatcher en una ocasión «no hay alternativa». Deberíamos desconfiar de todo esto. La «globalización» es una actualización de la fe modernista en la tecnología y la gestión racional que marcó los entusiasmos de las décadas de la posguerra. Al igual que entonces, implícitamente excluye la política como escenario de las decisiones: los sistemas de relaciones económicas los establece la naturaleza, como afirmaban los fisiócratas del siglo XVIII. Una vez que se identifican y entienden correctamente, no tenemos más que vivir de acuerdo con sus leyes. No obstante, no es cierto que una economía cada vez más globalizada tienda a la nivelación de la riqueza, como pretenden los admiradores más liberales de la globalización. Si bien es cierto que las disparidades de riqueza y pobreza se hacen menos marcadas entre países, dentro de ellos aumentan. Es más, la expansión económica sostenida en sí misma no garantiza ni igualdad ni prosperidad; ni siquiera es una fuente fiable de desarrollo económico. Después de décadas de rápido crecimiento, el PIB per cápita de la india en 2006 (728 dólares) sólo estaba un poco por encima que el de África subsahariana, mientras que, de acuerdo con el índice de desarrollo humano de la ONU -un cálculo agregado de indicadores sociales y económicos-, se hallaba setenta posiciones más abajo que cuba o México, por no mencionar las economías desarrolladas. En cuanto a la modernización, a pesar de su entusiasta y publicitada participación en la economía globalizada de la industria y los servicios de alta tecnología, sólo 13 de los 400 millones de trabajadores de la india tenían empleos en la «nueva economía». Por decirlo suavemente, las ventajas de la globalización tardan muchísimo tiempo en empezar a calar en la sociedad. Además, no tenemos ninguna razón para suponer que la globalización económica se traduce sin más en libertad política. La apertura de China y otras economías asiáticas no ha hecho más que transferir la producción industrial de las zonas de salarios altos a las de salarios bajos. China (como muchos otros países en desarrollo) no sólo es un país de salarios bajos: también, y sobre todo, es un país de «derechos bajos». Y es la falta de derechos lo que mantiene los salarios bajos y seguirá haciéndolo durante algún tiempo, al tiempo que rebaja los derechos de los trabajadores de los países con los que china compite. El capitalismo chino, lejos de liberalizar las condiciones de las masas, contribuye aún más a su represión.

Capitalismo, progreso, globalización, India, aumento de las desigualdades,

– highlight on page 139 | loc. 2127-36  | added on friday, august 10, 2012, 10:16 pm

Las poblaciones que experimenten una creciente inseguridad económica y física se refugiarán en los símbolos políticos, los recursos legales y las barreras físicas que sólo un estado territorial puede garantizar. Esto ya está ocurriendo en muchos países: no hay más que ver la atracción cada vez mayor del proteccionismo en la política estadounidense y de los partidos «antiinmigrantes» en toda Europa occidental; la petición en todas partes de que se establezcan «muros», «barreras» y «pruebas». Los flujos de capital internacional siguen eludiendo las regulaciones políticas internas. Sin embargo, los salarios, jornadas laborales, pensiones y todo lo que importa a la población trabajadora sigue negociándose -y disputándose- localmente. Con las tensiones derivadas de la globalización y las crisis que la acompañan, el estado tendrá que intervenir cada vez más para resolver conflictos. Al ser la única institución que se encuentra entre los individuos y los actores no estatales, como los bancos y las corporaciones internacionales, la única instancia reguladora que ocupa el espacio entre los órganos transnacionales y los intereses locales, es probable que el estado territorial acreciente su importancia política.

Globalización, estados, racismo,

– highlight on page 141 | loc. 2148-49  | added on friday, august 10, 2012, 10:18 pm

Ya deberíamos saber que la política sigue siendo nacional, incluso si la economía no lo es.

Globalización, estados

– highlight on page 145 | loc. 2217-19  | added on friday, august 10, 2012, 10:25 pm

Karl Popper, compatriota de Hayek, dijo: «un mercado libre es paradójico. Si el estado no interfiere, quizá lo hagan otras organizaciones semipolíticas como los monopolios, trust, sindicatos, etcétera, dejando en una ficción la libertad del mercado»

frases

– highlight on page 147 | loc. 2240-41  | added on friday, august 10, 2012, 10:27 pm

Lo que los economistas denominan «demanda opcional»: la cantidad que cualquier individuo estará dispuesto a pagar para tener un servicio a su disposición en las infrecuentes ocasiones en que quiere utilizarlo.

Conceptos economía

– highlight on page 148 | loc. 2257-2301  | added on friday, august 10, 2012, 10:34 pm

Pero los trenes no se pueden gestionar de forma competitiva. Los ferrocarriles -como la agricultura y el correo- son al mismo tiempo una actividad económica y un bien público esencial. Además, no se puede hacer más eficiente una red de ferrocarriles poniendo dos trenes en las vías y esperando a ver cuál funciona mejor, como dos marcas de mantequilla en un supermercado. Los pasajeros no deciden en cuál de dos trenes simultáneos montan basándose en el aspecto, la comodidad o el precio. Cogen el tren que sale cuando lo necesitan. Los trenes son un monopolio. Esto no significa que los ferrocarriles no puedan ser privatizados. Lo han sido en muchos lugares. Pero las consecuencias suelen ser perversas. Supongamos que el gobierno autorizara a safeway a ejercer un monopolio de cinco años sobre las ventas de los supermercados para la región que se extiende de boston a providence, o de Londres a Bristol. Imaginemos también que el gobierno garantizase la protección de safeway si la cadena tuviera pérdidas. Y, por último, que diera a safeway instrucciones detalladas por escrito sobre qué vender, la horquilla de precios en que se podría mover y las horas y los días en que debería abrir. Desde luego, ninguna cadena de supermercados que se precie aceptaría esa oferta -ni ningún político en su sano juicio la haría-. Pero estas son, en efecto, las condiciones en que las compañías privadas han estado operando con los trenes en el reino unido desde mediados de los noventa: con una combinación de lo peor del control monopolista del mercado, la interferencia estatal y el albur moral. La razón por la que nos parece absurda la analogía del supermercado es que la competencia entre este tipo de comercios tiene una buena lógica comercial. Pero la competencia entre compañías de ferrocarril con las vías existentes simplemente no es posible. En ese caso, el monopolio debería permanecer en manos públicas. Los argumentos de eficacia que se suelen invocar para justificar las empresas privadas de servicios públicos no se pueden aplicar en el caso de los transportes públicos. La paradoja del transporte público es simplemente que cuanto mejor haga su trabajo menos «eficiente» puede que sea. Así, una empresa privada que ofrezca un servicio de autobuses interurbanos directos para los que pueden permitírselo y evite los pueblos apartados donde sólo subiría algún jubilado dará más dinero a su propietario. En este sentido es eficiente. Pero alguien -el estado o el ayuntamiento local- debe proporcionar el servicio «ineficiente» y poco rentable a esos pensionistas. Si no presta ese servicio, la empresa seguramente obtendrá beneficios económicos a corto plazo, pero éstos se verán contrarrestados por el perjuicio que se está ocasionando a la comunidad en su conjunto -difícil de cuantificar, pero incuestionablemente real, como puede demostrar el caso de la privatización de las líneas de autobús en Inglaterra-. Como cabía esperar, las consecuencias de los autobuses «competitivos» -excepto en Londres, donde hay abundancia de demanda- han sido una reducción en los servicios, un incremento en los costes asignados al sector público, el máximo aumento de las tarifas que el mercado puede soportar y unos atractivos beneficios para las empresas de transporte. Los trenes, como los autobuses, son sobre todo un servicio social. Prácticamente cualquiera podría gestionar una línea de ferrocarril rentable si todo lo que tuviera que hacer fuera dar salida a expresos llenos entre Londres y Edimburgo, parís y Marsella, boston y Washington. Pero ¿qué ocurre con los enlaces a lugares en los que la gente sólo coge el tren ocasionalmente? Ninguna persona va a reservar el dinero suficiente para pagar lo que cuesta un servicio así las pocas veces que lo utiliza. Sólo la colectividad -el estado, el gobierno, las autoridades locales- puede hacerlo. Este subsidio siempre parecerá ineficiente a ojos de ciertos economistas: ¿no sería más barato arrancar las vías y que cada uno utilizara su coche? En 1996, el año anterior a la privatización de los ferrocarriles británicos, british rail se vanagloriaba de tener las subvenciones públicas más bajas de los ferrocarriles europeos. Aquel año los franceses tenían previsto invertir en sus ferrocarriles 21 libras por habitante; los italianos, 33 libras; los británicos, sólo 9. Además, por aquellas fechas, la tasa de recuperación de la inversión en la electrificación de la east coast main line exigida por el tesoro británico, era del 10 por ciento -bastante más alta que la esperada en la construcción de autopistas-. Estos contrastes tenían un fiel reflejo en el servicio que proporcionaban las respectivas redes ferroviarias. También explican porqué los ferrocarriles británicos sólo pudieron privatizarse con grandes pérdidas: su infraestructura estaba tan deteriorada que muy pocos compradores estaban dispuestos a arriesgarse, excepto cuando se les ofrecían onerosas garantías. Las inversiones con cuentagotas del tesoro británico en su red de ferrocarriles -o de la administración estadounidense en la también estatal amtrak- sugieren (correctamente) que la propiedad estatal por sí sola no garantiza un sistema de transportes bien gestionado. Por el contrario, aunque algunas redes ferroviarias tradicionalmente privadas están bien financiadas y proporcionan (de hecho, se les exige que proporcionen) un servicio público de primera categoría -por ejemplo, los ferrocarriles regionales en suiza-, no ocurre lo mismo en la mayoría de los casos. El contraste entre las inversiones de estados unidos y el reino unido, por una parte, y la mayor parte de la Europa continental, por otra, ilustra lo que quiero decir. Los franceses e italianos consideran sus ferrocarriles desde hace mucho como una provisión social. Llevar un tren a una región remota, por poco rentable que pueda parecer, mantiene a las comunidades locales. Reduce el daño medioambiental al ofrecer una alternativa al transporte por carretera. La estación de tren y los servicios que proporciona incluso a las comunidades más pequeñas son un síntoma y un símbolo de la sociedad como aspiración compartida.

Privatizaciones, trenes, servicios públicos

– highlight on page 151 | loc. 2303-16  | added on friday, august 10, 2012, 10:36 pm

¿qué constituye la eficiencia y la ineficiencia en la provisión de un servicio público? Está claro que uno de los factores es el coste -simplemente no podemos imprimir dinero para pagar todos los bienes públicos que deseamos-. Incluso el socialdemócrata más idealista debe aceptar que es necesario elegir. Sin embargo, cuando se decide entre prioridades contradictorias hay que considerar más de un tipo de coste: también hay costes de oportunidad (lo que perdemos cuando tomamos la decisión equivocada). A comienzos de la década de 1960, el gobierno británico adoptó las recomendaciones de un comité presidido por el doctor Richard beeching y cerró el 34 por ciento de la red de ferrocarriles del país en nombre del ahorro y la eficiencia. Cuarenta años después podemos evaluar el verdadero precio de aquella decisión catastrófica: los costes medioambientales de construir autopistas y fomentar el uso del automóvil; el perjuicio causado a miles de ciudades y pueblos privados de comunicaciones eficientes entre sí y con el resto del país; el elevado gasto de reconstruir, renovar o reabrir líneas y trayectos cancelados muchas décadas después, cuando su valor volvió a apreciarse. Así que, ¿eran eficientes las recomendaciones del doctor beeching? La única forma de evitar semejantes errores en el futuro es volver a definir los criterios que empleamos para valorar los costes de todo tipo: sociales, medioambientales, humanos, estéticos y culturales, además de económicos. En esto, los casos del transporte público, en general, y de los ferrocarriles, en particular, tiene algo importante que enseñarnos. El transporte público no es simplemente un servicio más y los trenes no son sólo otra forma de llevar personas desde el punto a hasta el punto b. Su aparición a comienzos del siglo XIX coincidió con el auge de la sociedad moderna y el estado de servicios; sus respectivos destinos están entrelazados.

Privatizaciones, trenes, servicios públicos

 

– highlight on page 153 | loc. 2342-47  | added on saturday, august 11, 2012, 12:16 am

Damos por supuesto con demasiada facilidad que el rasgo distintivo de la modernidad es el individuo: el sujeto no reducible, la persona independiente, el yo liberado, el ciudadano anónimo. Este individuo sin vínculos se supone que es preferible al sujeto deferente y dependiente del mundo premoderno. Esta descripción tiene algo de verdad: el «individualismo» puede que sea el mantra de nuestro tiempo, pero para bien y para mal se refiere al aislamiento conectado de esta época inalámbrica. No obstante, lo que es verdaderamente distintivo de la vida moderna no es el individuo sin vínculos. Es la sociedad. Más exactamente, la sociedad civil o (como se decía en el siglo XIX) burguesa.

Individualismo, sociedad civil,

– highlight on page 157 | loc. 2399-2403  | added on saturday, august 11, 2012, 12:22 am

Para la mayoría de la gente, en general, la legitimidad y credibilidad de un sistema político descansa no sobre prácticas liberales o formas democráticas, sino sobre el orden y la predecibilidad. Un régimen estable autoritario es mucho más deseable para la mayoría de sus ciudadanos que un estado fallido democrático. Incluso la justicia probablemente cuenta menos que la competencia administrativa y el orden público. Si podemos tener democracia, la tendremos. Pero, sobre todo, queremos seguridad. A medida que aumentan las amenazas globales, el orden ganará en atractivo.

Orden, seguridad, sistema actual,

– highlight on page 157 | loc. 2406  | added on saturday, august 11, 2012, 12:23 am

Los de fuera, como quiera que se definan, se considerarán amenazas, enemigos y desafíos.

 

– highlight on page 159 | loc. 2426-29  | added on saturday, august 11, 2012, 12:25 am

Damos por sentados los derechos, las instituciones, la legislación y los servicios que hemos heredado de la gran era de reformas del siglo XX. Ha llegado el momento de recordarnos que todavía en 1929, habrían sido inconcebibles. Somos los afortunados beneficiarios de una transformación cuya magnitud e impacto no tienen precedentes. Hay mucho que defender. Además, la socialdemocracia «defensiva» tiene una herencia muy respetable.

Origenes estado bienestar,

– highlight on page 159 | loc. 2436-38  | added on saturday, august 11, 2012, 12:26 am

Son los liberales doctrinarios del mercado quienes durante los dos últimos siglos han adoptado la visión optimista de que todo cambio económico es para mejor. Es la derecha la que ha heredado el ambicioso impulso modernista de destruir e innovar en nombre de un proyecto universal.

progreso

– highlight on page 160 | loc. 2448-49  | added on saturday, august 11, 2012, 12:27 am

Lo mejor a lo que podemos aspirar es a corregir gradualmente unas circunstancias insatisfactorias, y probablemente no deberíamos aspirar a más.

frases

– highlight on page 162 | loc. 2477-81  | added on saturday, august 11, 2012, 12:29 am

Pero hay una distinción significativa entre «socialismo» y «socialdemocracia». El socialismo buscaba el cambio transformador: el desplazamiento del capitalismo por un régimen basado en un sistema de producción y propiedad completamente distinto. Por el contrario, la socialdemocracia representaba un compromiso: implicaba la aceptación del capitalismo -y de la democracia parlamentaria- como marco en el que se atenderían los intereses de amplios sectores de la población que hasta entonces habían sido ignorados.

Capitalismo, socialismo, socialdemocracia, teoría política,

– highlight on page 164 | loc. 2506-10  | added on saturday, august 11, 2012, 12:32 am

Daba la impresión de que la social-democracia estaba condenada por esa misma internacionalización que sus primeros teóricos habían anunciado con tanto entusiasmo como el futuro del capitalismo. Desde esta perspectiva, la socialdemocracia -como el liberalismo-fue un subproducto del auge del estado-nación europeo: una idea política vinculada a los desafíos sociales de la industrialización en las sociedades desarrolladas. No sólo no hubo «socialismo» en América, sino que la socialdemocracia como compromiso entre objetivos radicales y tradiciones liberales careció de un apoyo amplio en los demás continentes.

socialismo, socialdemocracia, teoría política,

 

– highlight on page 166 | loc. 2536-38  | added on saturday, august 11, 2012, 12:36 am

En toda Europa se pide a los socialdemócratas que digan por qué abogan. Proteger y defender los intereses locales o de determinados sectores no basta. La tentación de calcular así, de concebir la socialdemocracia alemana (o la holandesa o la sueca) como algo para los alemanes (o los holandeses o los suecos) siempre existió: hoy parece que ha triunfado.

socialdemocracia

– highlight on page 168 | loc. 2568-69  | added on saturday, august 11, 2012, 12:38 am

Tolstoi, «no hay condiciones de vida a las que un hombre no pueda acostumbrarse, especialmente si ve que a su alrededor todos las aceptan”.

frases

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